Ocho cuentos sobre esas experiencias únicas que no se pueden olvidar

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

23 Ago 2020 - 0:03

Con "Las experiencias", Antonio Díaz Oliva recopila relatos con personajes que viven situaciones extremas y que reaccionan de maneras particulares. - Foto: Diego Corrales / PRIMICIAS

Ocho cuentos sobre esas experiencias únicas que no se pueden olvidar

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

23 Ago 2020 - 0:03

“Las experiencias” es el libro con el que el chileno Antonio Díaz Oliva -ADO- entrega relatos en los que cualquier otro escritor fracasaría.

Aquí hay un exfisicoculturista que es parte de un programa piloto de escritura creativa para gente que ha fracasado.

Chicos que han integrado una comunidad aislada y sospechosa, en clave hippie, enfrentados a la realidad a la que han sido expuestos.

Un hombre en contacto con sus recuerdos de infancia, mientras camina por Coney Island, luego de una noche de diversión.

Otro tipo que investiga la vida de estudiantes universitarios que se suicidan para fabricar textos que ayuden a los familiares a cerrar el luto y el dolor.

Una artista ya anciana y sola en un último arranque creativo, que involucra grabar la vida de sus vecinos, sin que ellos se den cuenta. Este, sin duda, es una joya narrativa por excelencia. 

Las experiencias (Suburbano Ediciones) es un título que no ofrece muchas pistas de lo que va a suceder con la lectura de este libro de Antonio Diaz Oliva -ADO-. 

Esta especie de “generalidad” le juega muy a su favor.

Hay un factor sorpresa en estos textos, no desde la expresión cortazariana de que el cuento gana por knock out, sino por cómo está hilvanado todo y cómo se conjugan los personajes con el entorno y las acciones a las que están expuestos o llevan a cabo.

Algunas de ellas extremas, complicadas, misteriosas.

Ya sea por un tema de estructura, de historia dentro de una historia, o de pesares que se van descubriendo a medida que se avanza en la lectura, Las experiencias ofrece una lectura total.

No solo es avanzar de manera lineal en lo que cada oración ofrece, es casi saltar al vacío y llegar a una profundidad inesperada, en el momento menos pensado.

Los hilos que se mueven en los relatos

Los ocho cuentos que integran este volumen -una especie de compendio conformado por los cuatro que ADO editara en 2016 bajo el título La experiencia formativa y por los restantes, que conforman La experiencia desformativa– se sostienen en una línea donde las relaciones interpersonales entran en ebullición.

Padres e hijos, a la cabeza.

Amigos, desconocidos, gente que se hiere, que se abandona, que se acerca, que intenta explicar la vida.

Este camino se sigue para analizar estas relaciones, criticarlas o darle un nuevo valor. En realidad no hay nada de eso en el trabajo de ADO. 

Lo que mueve a Díaz Oliva es la complejidad en la que los personajes se mueven y cómo aquello descabellado -que puede ser la propia rareza de estos seres que pueblan los relatos de Las experiencias– es lo que termina por romper, agrietar o desdibujar esos puntos de contacto entre seres que, en teoría, deberían estar cerca.

Las comunicaciones se han interrumpido. Los padres hacen cosas que los hijos desconocen o deben entenderlas bajo otros prismas. Los hijos deciden y es a través de la escritura que los suyos tratan de comprender la decisión. 

Las amistades se materializan o desarticulan a través de las decisiones que se toman. Como siempre.

Los adultos niegan el contacto con los más jóvenes. Hay silencios, distancias. Y cuando se producen los contactos es porque las circunstancias los han permitido.

No es un universo oscuro el de ADO, en realidad, porque en medio de lo absurdo, lo gracioso -a veces- y lo doloroso, queda un espacio para aceptar que esas convenciones sociales, sobre cómo deben darse los contactos, no son necesariamente las más felices y adecuadas. 

Entrevista a Antonio Díaz Oliva en el podcast Hipergrafía, en marzo pasado / Cuenta YouTube de Hipergrafía

Solo son y a través de esa particularidad es que estos personajes navegan sus propias extrañezas, sus amores y sus rabias. Y quien lee el libro, pues no tiene más remedio que abrazarlos.

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Lo que se permite Jeovanny Benavides con esta novela -ganadora del VII Concurso de Literatura Miguel Riofrío 2019- es un melodrama que, si bien en momentos arranca al lector de ese universo debido a lo gratuito de ciertas escenas, tiene su fuerza en cómo se establece -o reestablece- la relación entre Victoria y su padre, luego de la muerte de su madre. Y cómo esta relación plantea los extremos a los que un padre llega para proteger a los suyos. Casi sin importar el bienestar propio.

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Un experimento poderoso

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Este libro es una joya. Porque pone en juego la función del relato -un texto del autor que fue escrito en condiciones particulares- y un nuevo texto que hace el propio escritor 20 años después de esta experiencia creadora, analizándola, viéndola desde otro lugar, desde otra forma de percibir el mundo. Como si un mismo escritor pudiera ponerse en conflicto con su “yo” pasado. El tiempo y la distancia hacen lo suyo y ofrecen una publicación que sigue estando dentro del estilo narrativo del  argentino, pero da algo más: la reflexión al servicio del desconcierto que puede generar la memoria.

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