Un estudio rastrea las huellas de la felicidad en la literatura

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

12 Nov - 0:05

Un estudio rastrea las huellas de la felicidad en la literatura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

12 Nov - 0:05

Un trabajo publicado por revista Nature busca revelar si la humanidad se está volviendo más feliz con el tiempo o no. ¿El objeto de estudio? Libros.

La misión de medir la felicidad a través de libros fue un trabajo que tomó algún tiempo para investigadores de las universidades de Warwick y de Glasgow, así como el Instituto Alan Turing de Londres. Incluso hay varias versiones de su estudio, que a mediados de octubre publicara la revista Nature.

En este trabajo, Thomas T. Hills, Eugenio Proto, Daniel Sgroi y Chanuki Illushka Seresinhe analizaron millones de textos digitalizados de libros y periódicos desde 1820 a 2009.

Lo hicieron aplicando un algoritmo estadístico para entender cuán felices estaban los autores de esas obras en el momento de la escritura. O, tal como ellos lo definen en un artículo publicado en The Conversation,: “Esto es lo que se conoce como ‘análisis de sentimiento’, que mide la frecuencia con la que un autor usa palabras positivas y negativas para expresar su estado emocional”.

“Palabras positivas como ‘amor’, ‘felicidad’ y celebración’ indican sentimientos positivos; mientras que palabras negativas como ‘muerte’, ‘ira’ y ‘tristeza’ indican sensaciones negativas“.

Sí, muy obvio.

De acuerdo a los investigadores, sin embargo, los resultados han sido interesantes.

 

¿Datos a tomar en cuenta?

Los libros como documentos para medir la felicidad, ¿es posible eso?

Los libros como documentos para medir la felicidad, ¿es posible eso? Licencia CC BY-NC-SA 2.0

Con un análisis enfocado en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania e Italia, el estudio no solo se centró en las publicaciones, sino que cruzó las referencias encontradas con etapas históricas o hechos de conflicto para establecer de mejor manera el reflejo de lo escrito con lo que pasaba en su momento.

Por esa razón, las conclusiones de este proyecto, denominado Análisis histórico de la sensación subjetiva de bienestar, a través de millones de libros digitalizados, resultan llamativas.

“Mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) usualmente se asocia a la sensación de bienestar de un país, nosotros descubrimos que su efecto en la sensación histórica de bienestar es, a lo mucho, marginal“, dicen los autores a The Conversation.

Esto quiere decir que, si bien el PIB ha crecido considerablemente en los últimos 200 años en los países revisados, la sensación de bienestar —de acuerdo con el estudio— ha variado dramáticamente en todo este tiempo.

“Lo que es más interesante es que el bienestar, la felicidad, es increíblemente resiliente frente a situaciones negativas de corta duración. Las guerras crean dramáticos valles de bienestar, pero en poco tiempo se recupera la sensación a los niveles antes de la guerra”.

Para ellos, los cambios duraderos en los que se pueda medir la felicidad ocurren con mucha lentitud y pueden tomar varias generaciones.

Así, Alemania fue más feliz después de la Segunda Guerra Mundial, al igual que Reino Unido e Italia. Estados Unidos tuvo su época de felicidad en la década de 1920, antes de la Gran Depresión. Solo Italia y Alemania registran, desde 1970, un crecimiento sostenido en su felicidad.

 

¿Funcionan estos índices?

Según este estudio, la gente es más feliz luego de momentos de tensión

Según este estudio, la gente es más feliz luego de momentos de tensión  Licencia CC BY-NC-ND 2.0

Para algunos expertos hay mucho que tomar en cuenta al aceptar este tipo de resultados.

Esto, sobre todo, porque los algoritmos no funcionan cuando se trata de entender el contextos en el que ciertas palabras son usadas.

“Existe muy mal software (para esto)”, dijo Meredith Broussard a Sigal Samuel, para un artículo en Vox. Para ella, profesora de periodismo de datos en la Universidad de Nueva York, “las computadoras no entienden de chistes o intenciones”.

Ella va más allá: asegura que el análisis de sentimiento y otras herramientas de Inteligencia Artificial presentan graves errores porque hace una revisión enteramente matemática del lenguaje. Se enfoca en cuántas veces se dice algo, por ejemplo. El problema es que el humano no entiende así a lenguaje.

En realidad, en la comunicación se identifican conceptos y se los ubica en un marco mucho más significativo.

Otro problema que se ha podido detectar es que el estudio no reconoce a la censura como un mecanismo de poder en muchas de las épocas analizadas, pese a que los autores lo han tenido en cuenta:

Nuestra material de trabajo sale de textos públicos, así que podrían estar sujetos a la censura (…) En el caso de Alemania, en los 40, se censuraban retratos negativos del régimen Nazi”.

Sin embargo, ellos han trabajado desde la premisa de que, a pesar del control, siempre algo se va a filtrar.

La intención de este estudio es enteramente económica. Se trata de utilizar la noción de felicidad como herramienta para entender cómo pueden afectar la deuda y el desempleo en el futuro, tomando en cuenta los momentos históricos que se viven y su reflejo en las obras que se producen:

“Entender nuestro pasado psicológico nos puede ayudar a enfocar de mejor manera nuestro futuro psicológico”, aseguran.

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