Fiona Apple se tomó ocho años y la espera valió la pena

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

2 May 2020 - 0:05

El regreso de Fiona Apple con su nuevo disco es motivo de alegría para sus fanáticos, en plena pandemia. - Foto: Diego Corrales, PRIMICIAS

Fiona Apple se tomó ocho años y la espera valió la pena

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

2 May 2020 - 0:05

‘Fetch de Bolt Cutters’ es el quinto disco de la cantante y compositora de Estados Unidos en el que le deja al mundo gran música para pasar la cuarentena.

En lo que respecta a la música, Fiona Apple siempre ha estado a la caza de algo, ya sea de un nuevo sonido o de nuevos alcances en temas de composición y grabación.

Ahí radica la rareza y belleza en su música.

Ocho años después de lanzar The Idler Wheel… -es título está cortado porque resulta interminable-, Apple regresa con un disco que pasa por el pop más extraño, el vodevil, el musical y sonido motown

Eso sí, absolutamente cruzado por sonidos percusivos, como si la base de Fetch de bolt cutters -frase que sacó de la serie The Fall, que se podría traducir como ‘Alcanza el alicate’- sea cualquier instrumento que se pueda golpear.

Y si bien eso podría parecer que Apple le está dando espacio al beat o al baile, la realidad no va por ahí.

Fiona Apple experimenta con las posibilidades de la percusión, incluso hasta como generadora de ambientes y estados de ánimo. Hay maestría aquí.

El disco hecho en casa

Durante cinco años se armó un disco, principalmente en la casa de Fiona Apple, en Venice Beach.

Las canciones se construyeron mientras se grababan, utilizando el programa GarageBand. Casi sin edición, sobre todo porque ella ha confesado no saber cómo usar bien el software, así que era más fácil grabar y grabar y luego ver cómo desarrollar lo demás.

Fetch de Bolt Cutters se centra en dejar los errores presentes y trabajar con ellos. Hacerlos parte de la canción.

Luego está el tema de lo percusivo del disco. No solo con instrumentos, sino con cualquier superficie que encontrara ella y los músicos que la acompañan -Amy Aileen Wood, Sebastian Steinberg y David Garza-. Sobre esa especie de pared de golpes y beats se eleva todo lo demás.

Sobre esa pared ella va construyendo canciones con melodías largas, casi interminables.

Pero llamativas siempre, como todo en su discografía.

Y es que Fiona Apple, desde finales de los 90, ha demostrado que no solo sabe hacer canciones, sino que es capaz de interpretar sus composiciones de una manera particular. A veces, como si fuera esa poeta maldita de su generación.

Otras como una especie de ser divino, capaz de mantener una relación cercana con la música. Como único mecanismo de supervivencia.

Se puede escuchar el disco aquí:

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