La ira de Álex Alvear en la música maravillosa de Wañukta Tonic

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

17 Oct 2020 - 0:05

Con "Artículo 57" y "Basta", Álex Alvear deja que la música de Wañukta Tonic adquiera un matiz de mal humor que funciona muy bien. - Foto: PRIMICIAS

La ira de Álex Alvear en la música maravillosa de Wañukta Tonic

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

17 Oct 2020 - 14:21

El músico conversó con PRIMICIAS sobre los nuevos temas de su proyecto Wañukta Tonic y cómo una época tan polarizada es el mejor terreno para abrir puentes.

Está enojado. Eso parece. Quizá no sea para menos. No es un buen momento para estar tranquilos. Algo de eso se debe y se va a filtrar en la obra. Es inevitable.

Sin embargo, es difícil encontrar una relación entre la ira y lo que proyecta Álex Alvear, ya sea por la forma que tiene para hablar, para moverse por el escenario o por la música que hace.

Alvear es la antítesis a ese tipo de pasión. Pero eso no quiere decir que su música, que sus ideas, no puedan producirse en el terreno de la ira.

Con casi 40 años de carrera, en la que ha establecido los puentes necesarios entre varios géneros, estilos y ritmos, Álex Alvear es importante. Podría decir “Soy Leyenda” y no ser exagerado. Pero no lo dice. Lo suyo es el terreno de la música, de la canción contemporánea.

Un espacio en el que sigue produciendo, ya sean sus propias canciones o las creaciones de otros colegas. Él está ahí.

Su música continúa ahí y, hasta el momento, de los dos sencillos que ha publicado su banda Wañukta Tonic -de un EP de seis temas que debería sonar en su totalidad pronto-, el enojo está presente.

Un enojo por el fin de la esperanza o por la escasa empatía que se percibe en el ambiente.

Enojo al fin. Ira como germen. Lo nuevo de Wañukta Tonic le hará un homenaje directo al nombre de la agrupación que Alvear armó en 2015 y que ya tiene un Ep publicado, en 2018.

Porque mientras “wañukta” quiere decir en kichwa “golpe fuerte”, “tonic” suaviza el sentido. Y así, la fuerza, el impacto apareció primero, con Artículo 57 y Basta.

Pero la caricia también sonará en la nueva producción, aunque para escuchar ese lado haya que esperar un poco más.

Primero, la rabia de Álex Alvear toma su lugar.

La crítica inteligente no deja de ser creativa

Si bien Artículo 57 ya era un tema que Wañukta Tonic venía tocando hace rato, la versión en estudio lleva su naturaleza a otro nivel. Una especie de reggae que mantiene tensión con un cambio de ritmo junto a cierta inteligencia pop.

Con una claridad lírica que hace que el tema sume.

Porque su letra está basada en parte del artículo 57 de la Constitución del Ecuador. Una transcripción literal convertida en la fuerza de una canción en contra del extractivismo petrolero.

Y así, Artículo 57 es una canción sobre el desencanto, sobre el malestar de que los derechos no sean respetados.

Esto en medio de un festejo sonoro paradójico, porque mientras la canción parece construirse para ser bailada, la letra aterriza la sensación. Se puede celebrar al mismo tiempo que se critica. ¿Por qué no?

Decir “Basta” para obtener una respuesta

Hay una conciencia heavymetalera en Basta. Ya sea porque se sostiene con un riff de guitarra y cierto ritmo que hace más adelante, que le calzan a la perfección.

Esto por encima de un “groove” andino en el que se sostiene. Musicalmente, Basta tiene todo la dureza en su sonido. Y la letra de Alvear no se queda atrás.

En ella, incluso, da ciertos esbozos de solución y respuesta al mal que está sucediendo. Como si la ira fuera catarsis, que luego permitiera la comprensión de algo más.

Alvear tiene algo que decir sobre esta canción, en la que toca temas como el abuso sexual a mujeres, a niños, la corrupción de autoridades y el extremismo ideológico como camino directo al fracaso como sociedad.

La rabia en un mundo dividido

El nuevo trabajo de Wañukta Tonic debería estar afuera en las próximas semanas. Cuenta con toda la banda -que incluye a Nelson García, Matías Alvear, Juan Ernesto Guerrero y Raúl Molina- tocando las canciones que se han ido creando y armando en vivo.

Que pedían ya ser registradas. Canciones que grabaron tocando en vivo en el estudio. Casi sin intervenciones adicionales.

Temas que van por diferentes terrenos -basta escuchar ese pasillo con una letra que compuso con Hugo Idrovo para hacerse una idea de cómo una banda puede viajar por varios estados-.

Música en distintos niveles, pese a tener esa base firme relacionada con la fuerza y agresividad, que se refrenda en el tercer tema que saldrá a fines de octubre: Choros hijos de la gran puta.

Sí, hay rabia. “Es más cabreado aún”, dice Alvear sobre el tema que se viene.

En charla con PRIMICIAS, Álex Alvear habló sobre cómo esa ira se mueve en un terreno como el actual y cómo afecta a la sociedad.

También, sobre cómo su aproximación a la música se contrapone a la polarización que se vive. Porque con él en medio, las canciones se nutren de todos los sonidos posibles, abriendo caminos.

Y senderos que lo han llevado a recorrer proyectos que no son los propios, pero en los que participa y colabora con el mismo entusiasmo, como sucede con Frailejones -la super banda en la que comparte con Roger Ycaza y Andrés Caicedo- o la música de Sebastián Game -Hombre Pez-.

  • El arte al rescate

    ¿Qué significa tener la posibilidad de usar a la música como una válvula de escape?

  • Canciones para abrir caminos

    La música de Álex Alvear que surge en este momento aparece en una época de mucha confrontación…

  • La razón de la apertura

    Resulta interesante que en medio de tanta dicotomía, su música sea el ejemplo preciso de cómo establecer puentes entre géneros y estilos distintos…

  • La conexión con otros músicos

    ¿De dónde surge la necesidad de hacer música con otras personas o colaborar con otros proyectos?

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