Ishiguro: Soy más optimista respecto a la naturaleza humana

Cultura

Autor:

EFE / Redacción Primicias

Actualizada:

10 Mar 2021 - 0:03

Kazuo Ishiguro durante un discurso en el banquete el Nobel, en el cabildo de Estocolmo, el 10 de diciembre de 2017. - Foto: TT News Agency / Fredrik Sandberg

Ishiguro: Soy más optimista respecto a la naturaleza humana

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EFE / Redacción Primicias

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10 Mar 2021 - 0:03

El Premio Nobel de Literatura 2017 acaba de lanzar en español su nueva novela ‘Klara y el Sol’, la primera luego de recibir la distinción.

Kazuo Ishiguro, Premio Nobel de Literatura, considera que al hacerse mayor se ha convertido en una persona “un poco más optimista respecto a la naturaleza humana”. Aunque cree que la inteligencia artificial plantea desafíos a la sociedad actual, como el desempleo masivo, sobre los que es necesario reflexionar.

Estos desafíos de la sociedad aparecen en su última novela, Klara y el Sol (Anagrama), que presentó este 8 de marzo en rueda de prensa. En ella se mostró convencido de que la inteligencia artificial “va a eliminar la mayoría de los empleos” que se conocen hoy en día. Los que, para él, “actualmente se consideran parte de la élite intelectual”.

Se trata de la primera novela publicada por el escritor británico tras ser galardonado en 2017 con el Premio Nobel de Literatura. Ishiguro nació en Nagasaki en 1954 y es autor de obras como Lo que queda del día (Premio Booker) y Los inconsolables (Premio Cheltenham).

Como ya hizo en Nunca me abandones, el Premio Nobel vuelve a recurrir a la ciencia ficción a través de Klara, una AA, una Amiga Artificial, especializada en el cuidado de niños.

Lo que significa ser una persona, según Ishiguro

Klara será destinada a cuidar a una niña enferma y, aunque es un ser artificial, se plantea no obstante cuestiones muy humanas. Las que Ishiguro traslada al lector en su novela: “¿Qué es lo que nos define como personas?, ¿cuál es nuestro papel en el mundo?, ¿qué es el amor?”.

Ishiguro consideró que no es inevitable que la sociedad se convierta en tecnológicamente más avanzada y tenga menos sentimientos. Pero, reconoció que en la actualidad existe esa tendencia. “Y uno de los problemas es que el modelo de negocio de las grandes empresas tecnológicas no favorece el bienestar de los seres humanos”, dijo.

Y, aunque dijo ser ahora más optimista sobre la naturaleza humana, señaló que lo es menos sobre los sistemas políticos o sobre cómo se organizan las sociedades:

“Me preocupa la fortaleza de las democracias liberales”.

También alertó sobre la posibilidad de que con estas formas de inteligencia artificial, las democracias liberales tengan más difícil competir con sociedades autoritarias. Porque estas podrían tomar decisiones económicas eficaces y tener sistemas de vigilancia sobre todos los ciudadanos de forma muy efectiva: “El análisis de izquierdas-derechas ya no es suficiente”, opinó.

En sus obras ha tratado de mostrar cómo, en la relación con el poder, la mayoría son “como sirvientes” y hay fuerzas ingentes que controlan.

En su última novela, explicó, no le interesaba tanto determinar si Klara tenía emociones como los humanos o solamente reconocía emociones humanas. Ishiguro quería “mirar a los seres humanos a través de esta máquina”.

Dentro de la novela

En la novela, este robot “se convierte en una metáfora de los impulsos humanos y asume aspectos diversos de ellos y, en su determinación por hacer lo mejor por la niña, acaba pareciéndose a un padre o una madre”.

“Cuando se trata de cuidar a nuestros hijos somos como máquinas programadas. Mi madre era así”, desveló el escritor. Él reconoció que su madre le influyó para su novela Klara y el Sol, y que escribió parte de ella antes de que falleciera, a los 92 años: “Ella tampoco perdió esa fe infantil en lo bueno del mundo”.

El autor aseguró que la concesión del Premio Nobel de Literatura no le influyó a la hora de escribir esta novela, ya que llevaba ya la tercera parte del libro cuando recibió el galardón.

“Al volver esperaba que mis problemas de escritura hubieran desaparecido, pensaba que mi estudio se habría ordenado y sería perfecto, pero todo estaba como lo había dejado antes de ir a Estocolmo. Como si el Premio Nobel me lo hubieran otorgado en otro planeta”, recordó.

Ishiguro explicó que no escribe a diario, como lo demuestra el hecho de que esta es su octava novela. “Dedico mucho tiempo a pensar, a reflexionar, a leer y a dialogar durante horas”, ha señalado, el autor que dijo que nunca quiere escribir “un libro cualquiera”: “Prefiero no escribir nada antes que escribir un libro cualquiera”.

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