Epstein, un depredador escudado en el poder y el dinero

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

5 Jun - 0:05

La nueva miniserie documental de Netflix cuenta la historia de abuso y poder, enmarcada en la figura del siniestro Jeffrey Epstein. - Foto: Diego Corrales, PRIMICIAS

Epstein, un depredador escudado en el poder y el dinero

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

5 Jun - 0:05

Con su más reciente miniserie documental, Netflix muestra que detrás del caso de Jeffrey Epstein hay víctimas que no han sido visibilizadas, hasta ahora.

Ellas son el eje de la miniserie documental Jeffrey Epstein Filthy Rich, dirigida por Lisa Bryant. Ellas, con sus rostros, sus nombres, apellidos y sus experiencias.

Y si bien el trabajo, que se puede ver por Netflix, lleva el nombre de una persona que -queda claro en el documental- cometió crímenes sexuales atroces y desagradables, sin contar la manera en que consiguió su fortuna.

Ellas están al frente. Y eso es un acto de justicia impresionante.

Una decisión artística que afecta a quien mira el trabajo, porque este documental es duro. Confronta a quien lo ve. Duele.

Pero al final se convierte en alguna forma de celebración. Porque lo que sucede con este proyecto es que no se queda con lo terrible, ni en el terror, sino que va más allá.

Se enfoca en la forma en que ellas han luchado por justicia y la fuerza que han encontrado, incluso entre ellas.

Mujeres jóvenes, que desde fines de los años 90 hasta la primera década del siglo XXI fueron traficadas y abusadas sexualmente por Epstein y toda una estructura que no se puede creer sencilla o con solo un culpable detrás.

Mujeres que eran adolescentes cuando -en un sistema similar- las contrataban para darle masajes a Epstein, quien abusaba de ellas en el proceso, y les daba USD 200 a cambio.

Lo que hace Bryant es entrevistar a las sobrevivientes. A Virginia Roberts Giuffre (quien es la que denuncia que el príncipe Andrew de Inglaterra abusó de ella), a Shawna Rivera, a Courtney Wild, entre otras mujeres.

Y cuenta -entre idas y vueltas- quién era este tipo, cómo hizo para cometer sus crímenees y cómo pudo hacerlo sin que las autoridades se lo impidan.

Esta es una historia de poder, del dinero, de los contactos y cómo alguien lo pudo seguir haciendo. Hasta que las autoridades decidieron, por fin, escuchar.

Nadie sale bien parado en este documental

Nadie se salva.

Ni Donald Trump, quien puso como Secretario de Trabajo a Alex Acosta, uno de los primeros fiscales que trabajó en el caso y que decidió hacer un acuerdo con Epstein, para que cumpla una condena por cargos menores y con permisos de salida diarios de prisión.

Ni Bill Clinton. Ni el príncipe Andrew, ni Woody Allen, ni Chris Tucker, ni Harvey Weinstein. Todos amigos personales de este abusador de menores.

Hay fotos, declaraciones y -presumiblemente- videos que comprometen a muchas personas importante teniendo relaciones sexuales con menores de edad. El documental insinúa que Epstein grababa esos encuentros como medida de extorsión y protección.

Lo que resulta interesante de este trabajo -que respeta la forma clásica de cómo debe ser un documental- es que al mismo tiempo que muestra las experiencias de las mujeres, deja en evidencia lo que se sabe de la vida de Epstein, así como el poder que tenía.

Como para evitar que medios publicaran cosas, como para entorpecer investigaciones, como para llegar a acuerdos judiciales que resultaban beneficiosos para él.

Como para desprestigiar a las mujeres que lo acusaban.

Hasta que la justicia apareció, con la llegada del movimiento MeToo. Nuevos cargos de tráfico sexual aparecieron y esta vez se abrió la posibilidad de un nuevo juicio.

Y la historia dice que, mientras esperaba en el Metropolitan Correctional Center, en Nueva York, apareció muerto el 10 de agosto de 2019. ¿La causa? Suicidio.

La realidad que cae de golpe en pleno rodaje

El documental de Bryant se empezó a trabajar mucho antes de la muerte de Epstein. Incluso a nueve meses de producción, él fue detenido.

Hay una particularidad ahí, porque ella no profundiza sobre la muerte de Epstein, pero sí la incluye como pieza fundamental de un relato en el que no todo queda claro.

Porque Jeffrey Epstein es como si Tom Ripley -el personaje sociópata creado por Patricia Highsmith- pudiera ser real. Y en medio de esa existencia solo hay vacíos.

Mentiras, elucubraciones y silencios.

La puerta ha quedado cerrada de manera oficial, pero esta miniserie se permite, con una gran investigación -basada en el libro de James Patterson-, dejar los resquicios suficientes como para que todos los nombres poderosos que participaron en estos actos tengan la certeza que eventualmente se sabrá quiénes son.

Jeffrey Epstein filthy rich

Dir: Lisa Bryant 

Documental – cuatro episodios

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Alguien empieza a subir videos a Internet en el que maltrata y asesina a gatitos. Un grupo de personas se unen para buscar las pruebas y señas digitales que va dejando, para atraparlo.

La cosa se complica -y vaya que sí- en esta miniserie documental de tres episodios, en la que hay alguien que poco a poco va a descender más en la psicopatía y va a cometer un crimen. Al final -y no tanto como spoiler- se hará justicia. Eso es lo que importa.

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Otra pesadilla real

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Un caso aterrador que esta serie documental de Netflix consigue contar casi en su totalidad. Y es “casi” porque hace pocos días aparecieron nuevas pistas sobre lo que pasó con Madeleine McCann, de tres años, que desapareció en mayo de 2007, en un resort en Portugal, cuando estaba de vacaciones con su familia.

La serie revisa la investigación, cómo se manejó el caso y cómo se vio como sospechosos iniciales a los padres de la niña, que no colaboraron en la realización de esta serie.

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