Literatura extraña: ¿Ganó un ‘bot’ el premio de poesía de Espasa?

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

16 Sep 2020 - 0:05

Rafael Cabaliere posa en una foto que se puede encontrar en su cuenta de Instragram. - Foto: Instagram / Rafael Cabaliere

Literatura extraña: ¿Ganó un ‘bot’ el premio de poesía de Espasa?

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

16 Sep 2020 - 0:05

Las dudas sobre la existencia de Rafael Cabaliere obligaron a la editorial a publicar un video confirmando que el escritor es real. La historia es descabellada.

¿Quién dijo que el mundo de la poesía no podía tener su lado curioso? ¿Su espectro “ridículo”? Esta es una de esas historias.

Fue el pasado 4 de septiembre de 2020 cuando el mundo se enteró de una nueva figura en el panorama poético iberoamericano:

Rafael Cabaliere aparecía en el terreno editorial al ganar la tercera edición del premio EspasaEsPoesía, que Editorial Espasa creara en 2018, y que está destinado a jóvenes escritores hispoanohablantes de menos de 35 años, sin importar su nacionalidad.

Y apareció Rafael Cabaliere -de 34 años, venezolano, ingeniero informático y publicista- con su libro Alzando vuelo, que lo hizo acreedor a los 20.000 euros del premio (USD 23.000) y que saldrá a la venta el 15 de octubre de 2020.

Hasta ahora, nada raro. No es necesario ser un personaje famoso o reconocido para ganar algo.

Pero esto sigue. El jurado conformado por Luis Alberto de Cuenca, Ana Porto, Marwan, Alejandro Palomas y Ana Rosa Semprún, destacó su “conexión y empatía con las nuevas generaciones”. Y aquí empiezan lo curioso.

Porque esta “conexión” relaciona a Cabaliere con sus cuentas en redes sociales.

Espacios donde ha colocado parte de su obra -sus poemas- y donde queda claro que miles los siguen y que él sigue a pocos, que tiene escasa o casi nula interacción y que los versos que ahí publica dejan mucho que desear.

Y de esta forma empezó, en cuestión de días, a nacer la idea de que Espasa había premiado no a una persona, sino a un bot, que es como se conoce a los sistemas operativos de Internet, desarrollados para cumplir tareas repetitivas. En resumen, un robot.

O, en el caso menos polémico, a alguien con versos que parecen salidos de publicaciones de autoayuda.

El poeta en el reino de las redes 

Es posible que Cabaliere sea un fenómeno que recién esté explotando en el mundo de los libros. Porque lo que se refiere a lo digital, algo venía ya pasando.

Las cifras son las siguientes:

  • En Twitter, Rafael Cabaliere tiene un poco más de 878.000 seguidores. Y sigue a un promedio de 300 cuentas.
  • En Instagram son 715.000 seguidores. Mientras que él sigue a 476 cuentas.
  • En Facebook, su página es seguida por 112.350 personas.

Y esto, sumado a las escasas fotografías del escritor, a una reducida interacción y escasa actividad que lo pusiera en un terreno más allá de lo virtual, hacía sospechar a todo el mundo.

¿Era posible que Espasa hubiera premiado a alguien que no existe?

No sorprende la relación de Espasa y su colección / premio EspasaEsPoesía con el fenómeno de influencers transformados en poetas. En esta colección se ha publicado a personas como Defreds, Loreto Sesma, y Redry -ganador del mismo premio el año pasado-, entre otros.

Poesía que puede resultar obvia, extremadamente sensible; con imágenes directas, como si hicieran referencia a otro en clave de romance. Versos cortos, separados, casi como regla para escribir poesía hoy en día.

Pero a diferencia de otros nombres, el de Cabaliere es particular. Porque a más de publicar sus versos, hay muy poco de él.

Los comentarios en redes, en blogs y hasta en medios hicieron crecen la duda. Tanto que hasta los propios jurados del premio fueron consultados sobre la existencia o no del poeta premiado.

De acuerdo a El Confidencial, Luis Alberto de Cuenca se refirió al asunto en los siguientes términos:

“No hablamos con él. A mí no me sonaba de nada el ganador del premio. Ganó por mayoría. No tengo más información al respecto”.

Luis Alberto de Cuenca

Alejandro Palomas le confió al mismo medio que no tenía mucho que decir, “solo que el premio no fue por unanimidad y que el hombre existe, sí, pero no sé decirte más. Yo leí, voté y eso fue todo”.

Todo llegó a tales niveles que el pasado 14 de septiembre, Espasa tuvo que hacer algo inaudito: comprobar a través de un video, que Cabalieri era una persona real.

En el video, que se puede ver en la cuenta de Instagram del poeta, Cabalieri asegura que los sueños se hacen realidad porque meses antes había soñado que se llevaba el premio, y que por eso se animó a participar.

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III Premio Espasa Es Poesía.

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Eso no es todo. Esther Miguel Trula, de la publicación Magnet Xataka, incluso ha realizado una revisión de la credibilidad de los perfiles de Cabaliere en redes.

Para ella, no hay motivos de sospecha:

“Su índice de engagement o interacción con el público es sano, tiene un porcentaje de bots bastante bajo y la evolución de sus seguidores en estos últimos tres años no refleja ningún cambio brusco ni una progresión exacta“, dijo Esther Miguel Trula.

En sí, solo se trataría de un caso particular de usuario de redes.

El último giro

Por si esto fuera poco, empiezan a aparecer una serie de investigaciones en redes que comienzan a revelar más cosas que siguen enrareciendo este caso.

Como lo que publicó el escritor español Juan Soto Ivars, en su cuenta de Twitter, este 15 de septiembre. Y que muestra, con evidencias, que hay algo aún más raro en el manejo de la cuenta de Cabaliere en Twitter.

Porque lo que inicialmente se podría considerar plagio, ya que otras cuentas publicaban los mismos versos de Cabalieri, es un extraño caso de ‘copy-paste’.

El propio Cabalieri recicla sus escritos en redes. Es decir, los publica una vez en sus cuentas, sus seguidores lo usan en sus propios espacios y luego él los republica tiempo después.

El movimiento es incomprensible.

¿Es suficiente para dudar sobre la existencia y calidad de alguien? Al menos la situación es extraña.

Y si de calidad se trata, quizá lo que sube a redes da una idea del tipo de obra que trabaja. Pero es probable que eso no sea su obra, finalmente.

No en vano se lee la aclaración en sus distintas bios: “Mis publicaciones en redes sociales no son poesía“. Quizá sea así.

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