‘Tuétano’, de Ángela Arboleda, lleva a la literatura hasta el límite

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

8 May 2021 - 0:05

'Tuétano' es la nueva publicación de la guayaquileña Ángela Arboleda Jiménez. - Foto: PRIMICIAS

‘Tuétano’, de Ángela Arboleda, lleva a la literatura hasta el límite

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

8 May 2021 - 10:51

En el segundo libro de la guayaquileña Ángela Arboleda sucede algo mágico. Al romper los límites de los géneros literarios, el impacto es mayor.

Son 17 textos. ¿Están conectados? Sí, definitivamente. ¿Son cuentos? Es una forma de decirlo. ¿Es una novela? Sí, podría ser. También se podría decir que Tuétano (Doble Rostro, 2021) es un recorrido biográfico, un terreno de reflexión ensayística, o un entramado literario.

La pregunta precisa sería: ¿es esto importante?

No, para nada. Las etiquetas que resultan necesarias en muchos casos aquí están de más y eso porque el libro que ha escrito Ángela Arboleda Jiménez es un punto de encuentro, en donde queda claro el punto de fuga al que todas las miradas llegan.

Hay un “yo” que se divide en estos textos, que se disfraza. En algunos momentos es “una” y en otros es “esta”, “esa”, “ella”, o “quien”. La transformación es constante. Esa voz también es una yo y una ella, al mismo tiempo. El tema es jugar no para confundir a quién lee, sino para poner en evidencia lo intenso, doloroso y contundente que hay en estas páginas. Este juego es inteligente y es una exigencia para quien lo lee.

Un juego que de entrada remite a la Alicia de Lewis Carroll, con el primero de los textos, en el primero de los párrafos: “Sepa que aquí se juega con todos los sentidos”.

Y al hablar de literatura, esos sentidos están ligados íntimamente a la escritura. Ángela Arboleda hace que cada uno de los textos de Tuétano -muchos titulados como una tríada- contengan todas las posibilidades narrativas y de reflexión, para asumir la complejidad de su apuesta.

Complejidad que, hay que insistir, no quiere decir lectura tormentosa. Esta se entiende en función del aspecto narrativo detrás de este trabajo: la autora ha conseguido un aparato para profundizar y meditar sobre todas las capas de una vida en particular. Ya sea la infancia, la familia, la enfermedad, la pareja, la maternidad que no se da, la violencia hacia ella, las búsquedas intelectuales, las lecturas.

La alegría, la memoria, los escritos, la imaginación. 

Tuétano es casi como un diario de una voz, que trata de darle forma a su existencia, a través de todos los caminos posibles. Una mujer -“una voz hembra”, como escribe Solange Rodríguez en la contratapa del libro- que se desdobla y que contiene otras vivencias.

La particularidad detrás de este libro

Arboleda sabe escribir, contar historias y emocionar con sus universos. Eso ya quedó claro en Nadie sabe qué hará mañana (Banco Central del Ecuador, 2007). Quizás la misma separación entre publicaciones le haya permitido estirar al objeto literario y así abrirlo, mostrar lo que hay adentro, llegar a lo medular.

Y si bien el ejercicio intenso en Tuétano no va en función de estar a la vanguardia, hay una ruptura aquí. Esa voz femenina es poderosa. Es la mujer herida, la que ataca. La que se defiende y propone; la que revisa y descubre. Este libro, así, funciona como una especie de balanza.

El equilibrio se da con la lectura.

En la que tiene importancia la reiteración de las imágenes y de ideas. Ahí aparece el cuerpo como una máquina de matar, el cinismo como mecanismo, la literatura como salvavidas, el espejo y su reflejo a cada rato.

Un libro que funciona también como homenaje a Miguel Donoso Pareja, quien es referencia en algunas veces y en otras, un personaje que juega al disfraz.

Para quienes han leído a Donoso Pareja, Tuétano funciona como una especie de continuidad de esa forma de jugar con el “yo” del escritor guayaquileño.

Y al final la experiencia no es solo válida por lo que genera, sino por el mismo recorrido. Arboleda es dueña de una prosa que roza lo poético y que abraza. Con un ritmo en particular -en función de lo que va contando- y una certeza de que el valor de cada palabra es lo que hace de la literatura algo necesario para vivir.

Como lo dice en la página 52: “Se enciende una luz, se apaga la voz, se silencia el canto, se retrae la lágrima, se sigue viviendo”.

Y así es.

Tuétano 

Ángela Arboleda Jiménez

Doble Rostro, 2021

192 páginas

USD 12

Se lo puede encontrar en librerías como Cosmonauta, Tres Gatos, Tolstoi y Española, en Quito. En Guayaquil en La Casa Morada y Librería Española.

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