Zack Snyder lo consigue finalmente: ‘Justice League’ es brillante

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

22 Mar 2021 - 0:05

Fotograma de 'Zack Snyder's Justice League', en el que se ve a los seis superhéroes que integran la 'Liga de la Justicia'. - Foto: Warner Bros. Pictures

Zack Snyder lo consigue finalmente: ‘Justice League’ es brillante

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

22 Mar 2021 - 9:09

La versión definitiva de la película, que se estrenó en salas de cine en 2017, llegó a servicios de streaming de todo el mundo la madrugada del 18 de marzo pasado.

“Para Autumm”, se lee al final de Zack Snyder’s Justice League. Y en esa dedicatoria se centra todo un ejercicio personal, artístico y catártico de un director que perdió el control de la película que hacía entre 2016 y 2017.

Un director que debió retirarse de la producción de un filme de superhéroes.

Un cine que, como se sabe, es el fuerte del negocio de la industria mundial. Incluso en pandemia.

Y Snyder se fue de Justice League en el peor momento. Porque el estudio no estaba del todo contento con el resultado crítico y de taquilla de Batman vs. Superman: Dawn of Justice (2016).

Así que mientras hacía la siguiente película, la intromisión fue mayúscula. No era fácil para Snyder.

Porque venía peleando con las cabezas de Warner Bros. Pictures sobre el tono de la película, sobre su duración. Aceptó algunas cosas que le pidieron, negoció otras.

Snyder estaba agotado. En marzo de 2017, en medio de este proceso, su hija Autumm se suicidó.

Snyder y su productora y esposa, Deborah, salieron del proyecto. Lo terminó Joss Whedon. Y ese “terminar” significó ajustar las cosas a los criterios del estudio y cambiar la estética y el tono que existía desde Man of Steel (2013), la primera incursión de Snyder en el terreno de superhéroes de DC Comics.

También pasó que Whedon rodó nuevas escenas, hizo un nuevo inicio. Tuvo que quitarle a Henry Cavill / Superman su bigote digitalmente, ya que él no podía afeitarse porque estaba haciendo Misión Imposible Fallout en ese momento. Le puso mucho humor al filme, agregó una familia al final -víctima de los villanos- y un final “feliz”, con flores coloridas.

El resultado fue una película estrenada en noviembre de 2017 y que fue destrozada por críticos y fanáticos. Recaudó USD 657 millones, de un presupuesto de USD 300 millones. Números astronómicos, pero para Hollywood, un fracaso.

Sobre todo porque Whedon, al aligerar la carga de la película y llevarla a dos horas de duración, le quitó personalidad y fuerza a los personajes. Justice League nunca termina de cuajar y esa versión causó malestar entre los fanáticos.

En 2021, esta historia es otra.

Snyder puede terminar la película que tenía en mente

Zack Snyder’s Justice League es el resultado de una campaña de fanáticos y de una maniobra de marketing por parte del estudio y del servicio de streaming HBO Max; así como de otros espacios en los que se la puede alquilar para ver desde casa.

Y esta es una versión infinitamente superior a la que se vio en cines. Lo es, ya sea desde lo más básico, como el tono oscuro de la historia y de la fotografía, así como de la paleta de colores; hasta lo más complejo, como darle profundidad a los personajes, que es algo que Snyder siempre intenta en sus películas.

Primero porque el director tiene por fin el tiempo suficiente para contar lo que quería contar, sin sacrificar escenas.

El criticado film Batman vs. Superman padeció algo de eso. La versión en salas fue de 152 minutos, pero para el mercado casero apareció con media hora más de metraje. Y con esos 30 minutos más, la película mejora considerablemente.

Se comprende mejor cómo se produce el enfrentamiento entre los dos superhéroes y eso le permite zafar a uno de los instantes más absurdos del cine contemporáneo: una pelea que se acaba porque las madres de los rivales tienen el mismo nombre.

Para esta versión de Justice League, Snyder tiene un poco más de cuatro horas para hacer lo suyo. Suena a mucho, pero como siempre sucede algo, ese tiempo se siente pasar sin problema.

En términos prácticos sí es un problema que DC y Warner hayan apostado de entrada a que estas películas contaran mucho en pocas entregas -a diferencia de lo que ha hecho Marvel Studios-. Porque eso significó que se sacrificaran algunas cosas en el camino, cuando se dieron cuenta -muy tarde- de que comercialmente eso era un error.

Aquí, eso se corrige. Todo está contado, todo queda claro, el panorama oscuro tiene más sentido. El filme se ve en casa, de la forma que quiere el espectador. Está dividido en capítulos. Se puede pausar. El riesgo es mínimo.

La película que tenía en mente Snyder cumple, en rasgos generales, la historia que se vio en cines en 2017. Pero ahora hay más detalles, más desarrollo de personajes, mejores escenas entre ellos y otros planos y diálogos, que ayudan a darle un nivel justo a lo que se quiere contar.

Superhéroes y sus relaciones 

Snyder apuesta por algo más redondo. Por una historia que incluso abre la puerta para muchas otras cosas que podrían pasar a continuación. Ahora solo es cuestión de Warner seguir o no ese camino.

La relación de aspecto de la imagen es otra. No es ese rectángulo que sirve para verla en salas; en realidad, la película se ve en una especie de rectángulo que se acerca más al cuadrado. Es más violenta y se permite dejar rastros de sangre en todos los villanos y héroes heridos.

Tanto Barry Allen / The Flash (Ezra Miller), Arthur Curry / The Aquaman (Jason Momoa) y Victor Stone / Cyborg (Ray Fisher) son parte del equipo. Sabemos lo que buscan, quiénes son y por qué aceptan unirse a Wonder Woman, Superman y Batman.

Snyder había dicho alguna vez que para su historia Cyborg debía ser el corazón y vaya que tenía tanta razón. Para el realizador, uno de sus temas recurrentes es el de la figura paterna y casi siempre lo liga al personaje más importante del filme.

En Man of Steel se enfocó en Superman (Henry Cavill) y su relación con Jor-El (Russell Crowe) y Jonathan Kent (Kevin Costner). En Batman vs. Superman está un Bruce Wayne / Batman (Ben Aflleck) que carga con la muerte de Robin y que no ha sabido resolver internamente el asesinato de sus padres y que tiene en Alfred (Jeremy Irons) esa figura paternal necesaria.

La dedicatoria a Autumm tiene mucho sentido, después de todo.

Para Justice League, el turno es de Cyborg. Victor Stone es la fuerza dramática que le permite moverse a la historia. Porque Cyborg gira alrededor del trauma del accidente, de la pérdida o no de su humanidad.

También gira alrededor de las cajas maestras -que el villano Steppenwolf quiere juntar para abrirle el camino a Darkseid a la conquista de la Tierra-, del ejercicio de poder con conciencia, de la necesidad de saber quien realmente es.

Barry y Arthur son piezas fundamentales también. Ya no son solo relleno, como se sentían en la versión de Whedon.

Algo que se puede trasladar a Steppenwolf: aquí sabemos por qué busca hacer lo que hace y lo que desea recuperar. Una explicación perdida en la película original. Además, su diseño es infinitamente superior.

Sí, esta Liga de la Justicia se siente cohesionada. Todos buscan algo juntos y saben cómo conseguirlo y trabajan en conjunto para eso. En realidad, hay un equipo, que cuando aparece Superman ya está armado y al que él llega a dar el empujón final.

Con su traje negro. Sí, Superman con su traje negro.

El ritmo pausado sirve. Las escenas tienen una duración mayor, lo que permite más detalles. Cuando se trata de secuencias de acción, Snyder hace maravillas: no hay ni una sola que no deje con la boca abierta. Incluso cuando abusa al ralentizar algunas tomas.

Zack Snyder’s Justice League es el filme que le hacía falta al universo de DC en el cine para tener sustancia. Para que deje de verse como un intento desesperado por imitar a Marvel Studios.

Y de acuerdo a lo que se puede ver en el epílogo, se ha establecido una relación directa entre este filme y el que Andy Muschetti está desarrollando en este momento, basado en el arco Flashpoint, con Ezra Miller a la cabeza.

Sí, ahora es el turno de The Flash. Habrá que ver cómo le irá.

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