La Borradora, la Virgen de San Roque que desaparece los pecados

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Autor:

Redacción Comercial

Actualizada:

27 May 2022 - 0:04

La Borradora, la Virgen de San Roque que desaparece los pecados

Autor:

Redacción Comercial

Actualizada:

27 May 2022 - 5:00

Esto no quiere decir que aquella frase popular: “el que peca y reza empata” sea -necesariamente- una realidad. Se trata más bien de una advocación de la virgen, cuyas favores son, sobre todo, legales.

Esta nota está basada en el artículo: “La Virgen de San Roque que borra los pecados”, publicado en la edición de mayo, de la revista Mundo Diners.

Si se pregunta ¿dé dónde surge la Virgen Borradora?, debemos contarle que su advocación no es un eufemismo. Porque efectivamente desapareció la sentencia de ejecución de un indígena condenado por asesinato, alrededor de 1628.

De hecho, todo estaba listo para ajusticiar a quien en varias ocasiones había negado su responsabilidad en el crimen. La picota de la plazoleta Santa Clara sería el lugar para dicho acto.

Sin embargo, cuando se leyó la sentencia, faltaban la disposición legal y las firmas de los jueces.

En consecuencia, la ejecución no podía darse.

Al día siguiente ocurrió exactamente lo mismo. ¿Quién era el responsable de semejante borrón? Pues la Virgen del Rosario, a la que se había encomendado el sentenciado y que luego, por obvias razones, pasó a llamarse La Borradora.

¡Una curiosidad más!

¡Una curiosidad más!

Como ya le contamos, el campesino fue absuelto. En agradecimiento pidió trabajar al cuidado de la capilla de la Virgen que estaba en la Cárcel Real.  Así cuidaba a su benefactora y propagaba la fe en ella.

Como es lógico, antes de morir pidió que lo entierren a los pies de Nuestra Señora La Borradora.  Los relatos populares mencionan que, hasta finales del siglo XIX, todavía se observaba la calavera del devoto campesino, delante de la imagen de la Virgen.

De la cárcel a San Roque

Cuando Ecuador se convirtió en República, la cárcel pasó a ser un cuartel y la capilla de La Borradora estaba a punto de caerse. Sin embargo, la buena voluntad de una dama piadosa la salvó.

Pero en 1895 se anunció la demolición de la capilla y del muro en el que estaba pintada la virgen.

Frente a eso, los habitantes de San Roque la trasladaron a su iglesia y construyeron un altar para venerarla.

Como toda advocación de la Virgen, esta también tenía su fiesta. La dinámica era la siguiente:

  • La fiesta de las vísperas organizadas por los blancos, vecinos importantes del sector. Había banda de pueblo, voladores y misa solemne el domingo.
  • El siguiente fin de semana era el turno de los indígenas. Su celebración era más vistosa: vaca loca, juegos artificiales, castillos hechos con carrizos, ofrendas de alimentos con centros de licor y más.

Al parecer, los festejos resultaban onerosos, por eso, el párroco de 1969 los eliminó.

En 2014 la fiesta se reanudó y en 2018 el Instituto Metropolitano de Patrimonio restauró la imagen de La Borradora.

Un grafiti de

Un grafiti de “La Borradora”

En 2015, en el Encuentro Arte Acción Quito-Lima, el artista quiteño, José Luis Macas, pintó un grafiti que decía:

“Nuestra Señora La Borradora que desapareces las huellas del esmog y del petróleo, protege estas calles de tiranos, borregos nerviosos y temblores, por hoy, mañana y toda la semana. Cuida desde tu casa en la luna, de esta ciudad curuchupa, mojigata, sombría y luminosa”.

Para esta obra, Macas utilizó como herramienta un borrador sobre un muro cargado de esmog.

 

Lea el artículo original aquí.