Miércoles, 28 de febrero de 2024

Nativos americanos que conquistaron las élites europeas

Autor:

Fátima Cárdenas

Actualizada:

8 Dic 2023 - 5:28

Miles de nativos americanos se embarcaron hacia Europa durante la conquista y la época colonial. Aunque la mayoría viajaba como esclavo, un grupo pertenecía a las élites indígenas e iban a exigir privilegios y fundar linajes dinásticos.

Nativos americanos en Europa

Autor: Fátima Cárdenas

Actualizada:

8 Dic 2023 - 5:28

El nieto de Moctezuma reedificó un palacio en Cáceres que hoy se conoce como Palacio de Moctezuma. - Foto: Archivo Mundo Diners

Miles de nativos americanos se embarcaron hacia Europa durante la conquista y la época colonial. Aunque la mayoría viajaba como esclavo, un grupo pertenecía a las élites indígenas e iban a exigir privilegios y fundar linajes dinásticos.

Esta nota está basada en el artículo Nativos americanos en las élites de Europa, publicado en la revista Mundo Diners.

De todo lo que se ha escrito y reseñado en las crónicas de Indias persisten hechos que no se abordan en los libros de historia. Uno de ellos es que varios miles de indígenas, de manera forzada o voluntaria, se embarcaron hacia el Viejo Continente. Lo hicieron para servir de guías, intérpretes, informadores, esclavos, curiosidades, trofeos, artistas, aprendices, herboristas, cocineros, nodrizas o evangelizadores.

Sin embargo, también cruzaron el Atlántico decenas de miembros de las distintas noblezas indígenas para exigir al rey los privilegios por su colaboración con la conquista. De la misma forma, un significativo número de mestizos legítimos que, gracias a la fortuna de sus padres, se integraron a las élites de varias ciudades españolas.

Nativos americanos buscaban reconocimiento

A lo largo del siglo XVI, un gran número de caciques o curacas de distintos reinos indígenas visitaron la Corte de los Habsburgo. Buscaban estatus, la confirmación de sus privilegios y la integración a la nueva sociedad en formación.

Se han documentado numerosos casos de reconocimiento de hidalguía y de concesión de escudos de armas a caciques que fueron útiles para el gobierno de la Corona. “Tenía un sentido administrativo”, asegura el doctor en Historia Moderna Gonzalo J. Herreros Moya. “América estaba muy lejos y los caciques colaboracionistas tenían que ser premiados por el control de los colonos”, concluye.

El primer arribo sería el de los descendientes del último emperador mexica Moctezuma Xocoyotzin, en 1528. Al menos quince dignatarios viajaron a la península como parte de la primera comitiva de Hernán Cortés. Al cabo de 30 años, uno de sus sucesores más famosos, su nieto Juan Cano Moctezuma, se casó con la hija de un nobilísimo español. Como consecuencia fue reconocido por la Corona como heredero de los señoríos de su abuelo. De hecho, reedificó un palacio en Cáceres que hoy se conoce como Palacio de Moctezuma. Además, su hijo Pedro fue el primer conde de Moctezuma en España.

Entonces, se generó una línea de nobleza con el apellido Moctezuma y la mayoría de sus herederos se dispersaron entre Madrid, Andalucía y Extremadura.

El caso ecuatoriano

El cacique de Ipiales, don Pedro de Henao, se embarcó en 1586 y se presentó ante el rey. Alegaba que convirtió a más de tres mil indios infieles y no fue gratificado por ello. Como compensación, Felipe II lo nombró gobernador y le asignó quinientos ducados.

Alonso Atahualpa, nieto del inca Atahualpa, viajó a España para solicitar un aumento de renta hasta los dos mil pesos de buen oro. Argumentaba que “su renta no le alcanzaba y padecía necesida”. Eso a pesar de tener varias propiedades en Cumbayá y Puéllaro, y doce indios libres a su servicio. Su vida alegre y dispendiosa, conocida por su afición a la mercadería castellana de lujo, las tabernas y las deudas, lo llevó a prisión durante una temporada.

Los huancavilcas Juan y Tomás Caiche, hijo y nieto respectivamente de la reina de los chonos, doña María Caiche, cuyos dominios se extendían por casi toda la provincia del Guayas, acudieron a Madrid a solicitar “permiso para pasar a la Corte, conocer las Españas y ponerse a los pies de Su Majestad”. Esto en reconocimiento a la cacica doña María, que había auxiliado a una nave española que estuvo a punto de naufragar.

Más allá de las recompensas y las autorizaciones para vestir como españoles, traer espada y daga, ansiaban asistir a la vivencia de un mundo imaginado, gracias a la nueva era moderna, propiciada por el arte, la imprenta y la tradición oral.