Viernes, 21 de junio de 2024
Canal cero

El triunfo de Pichincha

Enrique Ayala Mora

Enrique Ayala Mora

Doctor en Historia de la Universidad de Oxford y en Educación de la PUCE. Rector fundador y ahora profesor de la Universidad Andina Simón Bolívar Sede Ecuador. Presidente del Colegio de América sede Latinoamericana.

Actualizada:

26 May 2024 - 5:58

En mayo de 1821 llegó a Guayaquil el joven general venezolano Antonio José de Sucre, al mando de una fuerza expedicionaria enviada por Simón Bolívar desde Colombia. Sucre organizó el avance sobre la Sierra para tomar Quito, donde se atrincheraban los españoles. Logró algunos éxitos, pero fue derrotado en Huachi.

Desde febrero de 1822 se lanzó un nuevo ataque a la Sierra. El 21 de abril, cerca de Riobamba, una carga de caballería dirigida por Lavalle derrotó a los realistas. El 2 de mayo estaba el ejército patriota en Latacunga. El 23, desde la llanura Turubamba, cerca de la capital, ordenó el avance hacia el norte, por las faldas del volcán Pichincha.

En la mañana del 24 de mayo, cuando los patriotas avanzaban por las faldas del Pichincha, fueron descubiertos por la guarnición española que se lanzó a detenerlos. Al cabo de varias horas fueron derrotados por las tropas de Sucre.

Al día siguiente, el 25 de mayo, el jefe español Mariscal Melchor de Aymerich se rindió ante Sucre. En pocos días, la capital y todo su distrito se anexaron a la República de Colombia. Pero Pichincha no fue la última batalla. Un año después, cuando los pastusos leales al rey avanzaron a Quito, fueron derrotados por Bolívar en Ibarra, a orillas del río Tahuando, el 17 de julio de 1823.

Con la batalla del Pichincha se consagró la independencia de lo que hoy es Ecuador, pero fue un hecho determinante en toda la independencia americana. Liberada la Audiencia de Quito, se pudo consolidar el control de Nueva Granada y preparar el avance sobre el Perú, cuya independencia, junto con la de toda América, se selló en la batalla de Ayacucho, dirigida justamente por Antonio José de Sucre en 1824.

La batalla del Pichincha fue un punto de encuentro entre luchadores por la independencia de las más variadas procedencias. En el ejército de Sucre había, además de soldados y oficiales procedentes de Nueva Granada, la actual Colombia, guayaquileños, manabitas, fluminenses, guarandeños, cuencanos, ambateños, latacungueños y quiteños, que habían cruzado las líneas para enrolarse. Además de granadinos había venezolanos, ingleses, irlandeses, franceses y hasta liberales españoles. Del sur habían venido argentinos, chilenos e inclusive paraguayos, entre las tropas enviadas en auxilio por José de San Martín.

En la batalla hubo cientos de muertos y muchos actos de heroísmo. Bolívar quiso destacar el de un joven teniente cuencano, Abdón Calderón, que luchó en la batalla, fue herido y murió a causa de esa herida y complicaciones estomacales. Se ha deformado mucho a Calderón por una versión exagerada e inverosímil de su acto. Pero fue un héroe. Se enlistó voluntariamente, no obligado, participó en varias acciones de armas, luchó valientemente en Pichincha, fue herido y murió por la causa.

Para los ecuatorianos y, en general, para los latinoamericanos, el triunfo de Sucre en Pichincha es una expresión de la lucha por la libertad, que fue un gran esfuerzo continental por la independencia. Es también un símbolo de unidad nacional y de integración internacional.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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