Con Criterio Liberal
La bondad de los bancos europeos que les pagan a los ecuatorianos
Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded es profesor de economía. De ideas liberales, con vocación por enseñar y conocer.

Actualizada:

17 May 2021 - 20:32

La noticia ha pasado casi inadvertida, quizá porque apenas tiene repercusiones prácticas, quizá porque lo que ha ocurrido contradice gran parte del relato de buenos y malos que es más popular en nuestra sociedad.

Los principales bancos europeos, Credit Suisse, BNP Paribas, ING; han decidido no otorgar créditos para las operaciones de exportación de petróleo de Ecuador. En principio esto no va a impedir que siga operando el sector petrolero de Ecuador, aunque sí puede que cueste más la financiación. Pero es preocupante si miramos sus consideraciones éticas.

Los bancos europeos, alegando que la operación petrolífera en Ecuador puede causar problemas al cambio climático, a los bosques amazónicos y a la vida de los indígenas de Ecuador, prefieren no verse involucrados en su operación.

Sorprende que personas de las que se supone tienen una capacidad de discernimiento justifiquen cosas tan absurdas. Pues si el cambio climático ocurre por la emisión de CO2, desde luego no se evitará por dejar de extraer petróleo en Ecuador, sino por dejar de viajar en carro o avión como hacen sus directivos y clientes, a los que se supone que no dejarán de financiar las compras de carros; por ejemplo.

Si la Amazonía se ve afectada por la extracción de petróleo, no será solo la de Ecuador, también la de Perú, Colombia o Brasil, países a los que no se les niegan los créditos (quizá porque son un negocio mucho más sustancial).

Y si se quiere dejar de perjudicar a las personas de la Amazonía, me pregunto qué pensarán las decenas de miles de esmeraldeños sobre cómo se afectarían sus vidas si se cerrase la refinería de Esmeraldas y el flete de petróleo desde allá (que se nombra explícitamente en la prohibición).

¿Y cómo se valora éticamente una u otra afectación? ¿Qué importa más la voluntad de los esmeraldeños de encontrar trabajo y de prosperar o la supuesta afectación al modo de vida de los habitantes de la Amazonía a los que ni siquiera parece que se les ha consultado sobre qué desean ellos? 

En realidad lo que tenemos es una decisión moralista (que es lo opuesto de la moral) de unos directivos de banca engreídos que quieren lanzar la señal de que están “muy preocupados” por el cambio climático y la “responsabilidad social empresarial” y toman decisiones arbitrarias que perjudican a los ciudadanos de Ecuador, sin siquiera consultar su posición o sus intereses.

Una decisión que me parece moralmente execrable, que toman unos en Europa para justificarse moralmente ante ellos mismos y ‘los activistas’ de los países ricos; pero que ni siquiera van a recibir ellos críticas o sanciones por sus posiciones, pues a la mayor parte le parecerá bien que se actúe contra el cambio climático (aunque no tenga ninguna repercusión práctica en emisiones de CO2 globales).

Y estos directivos, que ganan decenas de miles de euros al año, serán aplaudidos como modelos de ‘comportamiento ético’ mientras dificultan que honrados esmeraldeños consigan trabajo, pues no van a financiar los proyectos que se podrían generar para su prosperidad y desarrollo. 

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