Al aire libre

Carolina Ponce es la mujer maravilla de Ecuador, a los 50 años sigue disfrutando

Lourdes Hernández Vásconez

Lourdes Hernández Vásconez

Comunicadora, escritora y periodista. Corredora de maratón y ultramaratón. Autora del libro La Cinta Invisible, 5 Hábitos para Romperla.

Actualizada:

22 Jul 2022 - 19:01

Carolina Ponce no está en redes, es “calladita”, pero nadie de Ecuador ha hecho lo que ella en la historia del Ironman: 3,8 kilómetros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42,2 de correr, en 11 horas 31 minutos.

La mejor participación ecuatoriana en un Mundial de Ironman.

¿Quién es esta mujer maravilla? 

Ella cuenta:

Cuando mis hijos eran chiquitos vivíamos en Chile. No teníamos presupuesto para ir al gimnasio. Entonces pensé: lo único que puedo hacer y no me cuesta nada es salir a correr.

Ya en Ecuador me lesioné y lo que podía hacer era nadar. Nadaba con estilo ‘mamá’. Entré a clases con Joselo Flores y Marcelo Carrión. Tuve un año de solo técnica y gracias a eso aprendí a nadar bien. Tenía 30 años.

Recuerdo que estaba haciendo ‘spinning’ y un amigo me dijo: solo te falta hacer triatlón.

Me entusiasmé y le dije a Jaime, mi esposo, que quería participar en el Guayas Man. Me dijo que estoy loca, que es una distancia absurda. Al final me apoyó con hotel y pasajes, y ha sido mi promotor por años.

Conseguí un casco prestado y Eugenio Naranjo me prestó su bici. Partí sin clips, sin nada, un payasito compitiendo.

Y quedé en segundo lugar.

Carolina vive en Estados Unidos y entrena con uno de los equipos más fuertes de Miami, se llama Huracán, con Jesús Angulo.

Ella dice:

El nivel es extremadamente alto. Saca lo mejor de mí.

Pero todo lo que sé, lo aprendí de Nelson Vásquez en Ecuador.

Me recomendaron a Nelson y a los pocos días se corría una carrera en Quito. Escuché su nombre en el micrófono. Dije: “este es el momento de irle a conocer y decirle que va a ser mi entrenador”. Me acerqué a la tarima y me presenté. Gracias a Dios, caí en sus manos.

Él me dio mi mantra: no hay cansancio, no hay dolor, no hay distancia.

Tengo tres hijos: Santiago de 28 años, Sebastián de 26 y Juan Pablo de 20. Son mi mayor incentivo siempre.

Ellos son deportistas, grandes estudiantes, trabajadores, emprendedores. En mi casa no hay alcohol, no se fuma, se madruga a hacer deporte.

La participación de Carolina Ponce en Utah fue impresionante. Es la primera vez que alguien de Ecuador hace podio en un mundial de Ironman. 

Para mi Saint George fue una carrera muy dura porque es todo subida y donde vivo, la montaña más alta es un puente. Entonces le llamé preocupada a Nelson y le dije: “usted cree que todavía tengo las montañas en mis piernas”. Me dijo, “no dude de eso”.

En Saint George llevé mi bandera en el corazón, y mi recorrido y la tierra de mi país en las piernas. Me acordaba de Guayllabamba, del Pisque.

Cuando uno compite, uno no corre por uno, sino por toda la gente que te ha apoyado. Ser una triatleta ecuatoriana es un honor.

Mi meta a corto plazo es Kona en Hawaii. Entreno y guío a alumnos. Trabajo en un gimnasio, tengo todas las horas copadas.

Es loco lo que te voy a decir, pero yo sigo mejorando en el ciclismo. Cumplí 50 años y sigo progresando y disfrutando.

Cuando yo comencé con el triatlón, lo mío era correr y la bici era lo que más temor me daba. Ahora la bici es mi mayor pasión.

Mi entrenamiento es distinto a cuando era más joven: me enfoco en el descanso, en el gimnasio para formar más musculatura y no lesionarme.

Me gusta conocer esta nueva etapa de mi cuerpo.

Uno no hace triatlón para estar delgada, lo hace para competir. Antes se pensaba que “mientras más delgada, más bonita”. Eso tiene que cambiar a: “mientras más músculo, menos lesiones, más fuerza”.

Mi consejo a las deportistas es que escuchen su cuerpo, denle descanso, hagan el trabajo sin hacer extras para no lesionarse.

La tecnología es clave. Vi un documental donde un chico que compite en el Tour de Francia se sube en la bicicleta antigua de un viejito que competía antes en el Tour. El chico no pudo terminar la subida con esa bicicleta porque no daba más.

Nelson siempre me decía: “el entrenamiento bien hecho es el que uno puede hacerlo dos veces”.

Aprender de los días malos para que los días buenos sean bien saboreados”. 

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

Comentarios
Noticias relacionadas
REGLAS para comentar 
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos