Efecto Mariposa

Los casados son más felices

Yasmín Salazar Méndez

Yasmín Salazar Méndez

Profesora e Investigadora del Departamento de Economía Cuantitativa de la Escuela Politécnica Nacional EPN. Doctora en Economía. Investiga sobre temas relacionados con pobreza y desigualdad.

Actualizada:

17 Feb 2022 - 19:30

“Quiero volver a ser soltero” canta un artista ecuatoriano para contar las penurias que pasan los casados.

Y no solo hay canciones, también hay memes y bromas que insinúan que el matrimonio es una jaula de infelicidad, sobre todo para los hombres, porque, en general, las mujeres son las malvadas de la película.

Lo cierto es que, con todo y la tragedia que algunos dicen que significa el matrimonio, la gente se sigue casando, y también divorciando, pero eso es otro asunto. Y no solo eso, algunos estudios dicen que los casados son las personas más felices, aunque no se conozca con certeza qué mismo es ser feliz.

Entonces, voy a empezar por ahí: ¿qué es ser feliz? Responder a esta pregunta, y descubrir los factores que contribuyen a que las personas sean más felices, ha sido objeto de muchos estudios.

Entre las tantas propuestas existentes, quiero mencionar una que me llama la atención y pertenece al psicólogo Warner Wilson, quien, en 1967, dijo que las personas felices son:

  1. Jóvenes.
  2. Saludables.
  3. Bien educadas.
  4. Bien remuneradas.
  5. Extrovertidas.
  6. Optimistas.
  7. Libres.
  8. Religiosas.
  9. Inteligentes.
  10. Con buena autoestima.
  11. Tienen ética laboral.
  12. Y están casadas.

Sí, está casi imposible que la mayoría alcancemos todas esas cualidades, pero, por suerte, esos no son los criterios que se analizan para saber si una persona es feliz.

Actualmente, los análisis de felicidad se realizan con la calificación que una persona da a su calidad de vida; y esto incluye la evaluación de sentimientos placenteros (alegría, afecto, amor), sentimientos negativos (tristeza, estrés, envidia), y la satisfacción con la vida en aspectos, como el trabajo, la familia, la recreación, la salud y las finanzas.

Así, para saber si una persona es feliz se le pregunta directamente: ¿Qué tan satisfecha se encuentra con su vida?

Al indagar las respuestas de esta pregunta, un resultado que se repite, en el tiempo y en distintos contextos culturales, es que, sorprendentemente, las personas casadas dicen sentirse más satisfechas con sus vidas.

Analizando a las parejas, los hombres casados son más felices que las mujeres. En el segundo lugar de los más felices aparecen quienes viven juntos (sin casarse), luego siguen los solteros, divorciados, separados y viudos.

La diferencia en el nivel de felicidad entre los casados y los que viven sin haber contraído matrimonio, puede ser debido a que, dependiendo del país, pueden ser estigmatizados por razones culturales y hasta religiosas.

¿Qué hace que los casados sean más felices? Algunos expertos dicen que el matrimonio no hace más feliz a nadie, sino que las personas solteras más felices tienen más probabilidad de casarse y que van a sus uniones ya siendo felices.

Otros expertos, en cambio, dicen que el estar casado tiene sus ventajas porque el matrimonio puede satisfacer algunas necesidades humanas, y esto, a su vez, incide sobre la salud física y mental, y sobre la satisfacción general con la vida.

Por ejemplo, se habla del valor incalculable de la compañía y, cuando el cónyuge es el mejor amigo, es decir, cuando hay amor y amistad, los beneficios son mayores.

Las personas casadas aparecen con mayores niveles de confianza interpersonal, son más seguros y optimistas. También se hablan de las ventajas económicas, pues, aunque no suene romántico, en algunos casos, los ingresos aumentan al casarse.

Además, se habla que las personas casadas tienen una mejor vida sexual. Por último, se dice que los casados tienen un mayor bienestar psicológico, pues no están expuestos al estigma de ser solteros, lo que en algunas culturas puede ejercer una gran presión.

Aunque algunos cuestionan que la felicidad del matrimonio es de corta duración, y que el efecto es más evidente en los primeros años, en la mayoría de estudios se concluye que los efectos de un buen matrimonio se mantienen en el tiempo.

Obviamente, todos estos beneficios no aplican para todos los matrimonios, pues todo depende de la calidad de la unión y, por el contrario, las relaciones conflictivas y abusivas tienen un alto costo emocional y no contribuyen al bienestar.

Con todas las ventajas que se le atribuyen al matrimonio, parece que las quejas de las canciones, memes y bromas no son reales, aunque dicen que, de chiste en chiste las verdades se dicen.

El mensaje que puede estar implícito en estas bromas es que, en verdad, alguien está viviendo un mal matrimonio, lo cual es un problema serio, o que hay algún factor cultural que, a pesar de estar bien, nos empuja a quejarnos.

Me inclino más por esta última razón, y sigo pensando que debe haber algo bueno en el matrimonio, pues las personas, hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres, de todas las edades, se siguen casando.

Aunque las concepciones y las formas de las uniones han cambiado, lo que permanece es que, en general, esas uniones son motivadas por el amor, y eso es para celebrarlo.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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