Lunes, 22 de abril de 2024
Efecto Mariposa

Los cheques de la pobreza

Yasmín Salazar Méndez

Yasmín Salazar Méndez

Profesora e Investigadora del Departamento de Economía Cuantitativa de la Escuela Politécnica Nacional EPN. Doctora en Economía. Investiga sobre temas relacionados con pobreza y desigualdad.

Actualizada:

14 Jul 2022 - 19:03

El Ministerio de Inclusión Social (MIES) está apostando a una nueva estrategia de comunicación.

Consiste en publicar fotos de los beneficiarios del servicio de Protección Social de este organismo.

El caso que más se popularizó es el de una beneficiaria del Bono de Desarrollo Humano, quien aparece en una foto exhibiendo un cheque gigante, con su nombre y el valor del beneficio (USD 55).

La beneficiaria aparece junto a un menor de edad, que puede ser su hijo, y las máximas autoridades del MIES.

Como al Gobierno actual le llueven críticas por su actuación en el área social, imagino que esta estrategia es para callar las voces que reclaman por la desatención en este sector, y que este esfuerzo del MIES es para indicar que sí están trabajando.

Y, si bien las acciones de publicidad del MIES quieren mostrar que se está aliviando la situación de personas vulnerables, las considero desacertadas porque incumplen el principio básico de cualquier política social, que es preservar la dignidad de sus beneficiarios y evitar que sean estigmatizados.

Quienes reciben el Bono de Desarrollo Humano son personas que viven en condiciones de pobreza o pobreza extrema, y el hecho de que aparezcan en una foto, mostrando un cheque, es un acto que transforma la pobreza abstracta en alguien con un nombre y un apellido, y ese alguien tiene un rostro con un sello que dice: soy pobre.

Este acto, que parece inofensivo, puede afectar la autoestima de los beneficiarios del sistema de Protección Social.

Hay estudios que muestran que una de las razones por las cuales las personas vulnerables no recurren a los programas sociales es porque no quieren ser señaladas, lo que les produce vergüenza.

Y no es para menos, recibir un beneficio gubernamental en una sociedad que culpa al pobre por su situación puede ser una pesada carga.

Además, este tipo de prácticas propagandísticas pueden confundirnos y hacer que terminemos tergiversando lo que es una verdadera política social, y que la asociemos con premios, caridad o publicidad. 

A continuación, describo con más detalle estos puntos:

  • La política social no es un premio a la pobreza, como bromearon algunos usuarios de redes sociales que mencionaron que en el programa 'Haga negocio conmigo' los premios eran más altos. 

Los bonos y las pensiones del MIES están orientadas a garantizar condiciones mínimas de bienestar, permiten que las personas que son pobres tengan una vida sin tantas privaciones. 

  • La política social no es caridad. Los programas del Sistema de Protección Social, como el Bono de Desarrollo Humano, son financiados con los impuestos que todos pagamos, incluyendo los más pobres.

En esto debemos estar claros para evitar que se contamine con tintes políticos la relación entre el que da y el que recibe, y que se ignore que los bonos y pensiones son parte de un programa que es de carácter estrictamente público.

Los receptores de los programas de transferencia de renta no deben mostrar actitudes de gratitud ni sentir que tienen una deuda con quienes les entregan el beneficio.

  • La política social no es para hacer publicidad ni para aumentar la aprobación del gobierno de turno. Aunque publicar fotos de personas pobres es una práctica habitual de los gobiernos de algunos países, para despertar empatía, no siempre es aceptable desde el punto de vista ético.

Las personas que aparecen en las fotos que publica el MIES deberían haber firmado el consentimiento para la divulgación de las imágenes.

Deben haber sido advertidas de las posibles implicaciones de este acto.

La foto apareció en varios mensajes en que algunas personas, queriendo llamar la atención del MIES por su acción desatinada, indirectamente ridiculizaban a la beneficiaria.

  • Uno de los puntos más reclamados fue el monto (USD 55). Estoy de acuerdo con que ese valor no ayuda a salir de la pobreza, sin embargo, puede evitar que alguien caiga en pobreza extrema. Nos guste o no, es el valor del Bono de Desarrollo Humano, y este recién subió. El monto no está en discusión ahora, se podría cuestionar cómo se calculó, pero esa es otra discusión.
  • La eficiencia de la política social no se mide con fotos de beneficiarios específicos. Convendría que el MIES haga un esfuerzo para mostrar lo que está haciendo con cifras agregadas y digeribles para toda la población. 

Se puede presentar cuántos beneficiarios hay, dónde están, cómo viven y cómo los montos de los programas de transferencias les ayudan a vivir mejor, sin mostrar rostros ni fotos.

Sé que eso no vende tanto, pero es una forma más respetuosa de llegar a la población y esta información ayudará a reducir el estigma que sufren las personas pobres.

De paso, es justo indicar que el MIES tiene un portal en el que presenta estadísticas de manera muy amigable.

Es verdad que el Gobierno tiene deudas en el área social, pero no justifica que usen estrategias de difusión que pongan en riesgo la dignidad de las personas. 

Es contradictorio que, mientras se pretende aliviar la vida de una persona con USD 55, se la exponga públicamente con un estigma de pobreza que puede ser imborrable.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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