Con Criterio Liberal

El convento de San Esteban de Salamanca y la modernidad

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded es profesor de economía. De ideas liberales, con vocación por enseñar y conocer.

Actualizada:

10 Ene 2023 - 5:25

Es el convento de San Esteban de Salamanca, España, seminario de la orden Dominica, el epicentro del nacimiento de los primeros derechos humanos, la ciencia económica moderna y aquellos dominicos que fueron a la evangelización de América.

Y no es casualidad que estos tres elementos: Economía moderna, Derechos Humanos y evangelización de América surjan en un mismo lugar, pues son tres patas de un mismo proyecto civilizatorio; el que ha cristalizado en nuestra modernidad.

El no justamente ponderado aún padre dominico Francisco de Vitoria llegó al convento de San Esteban e Salamanca en 1526, como catedrático de Teología Moral, y desde ahí impartió clases que fueron el fundamento del “derecho de gentes” y la economía moderna.

El nacimiento de la Escuela de Salamanca en economía se produjo cuando el padre Vitoria intentó responder a las preguntas que le plantearon unos comerciantes sobre si eran pecado cosas como comprar barato y vender caro, o cobrar tipos de interés, o hacer descuentos por pronto pago.

El entendimiento de cada uno de estos aspectos, conllevaba el comprender qué es un precio, qué es el dinero, qué es el tipo de interés… y con ello, el entendimiento de qué es la economía. Había nacido la Escuela de Salamanca.

Pero es que también se planteó la cuestión de si eran legítimos los “justos títulos” de la Corona Castellana para la Conquista de las Indias, los nuevos territorios descubiertos.

Fue la primera vez que una nación conquistadora se planteó esta cuestión en la historia de la Humanidad, que había visto miles de conquistas hasta entonces y nunca habían surgido tales escrúpulos teóricos. Había nacido el humanismo.

Y, curiosamente, la respuesta de Vitoria no fue que sí, pues tenía más poder, o que sí, pues el Papa había otorgado las Bulas Alejandrinas, legitimando la Conquista.

La respuesta fue sutil y compleja, basada en el “derecho de gentes”. No había derecho de conquista como tal, pero sí había derecho a defender a los comerciantes y evangelizadores pacíficos de la propia nación.

Y en ese mismo convento los dominicos formaron por siglos a los frailes que iban a evangelizar América.

Claro, que sin la economía moderna (moderna en el sentido de la época, pues la moderna actual dudo que aporte mucho más); reconocimiento de los Derechos Humanos, y sin el continente americano, la Humanidad no sería lo que es.

Hoy en día muchos creen que todos estos conceptos son, o antagónicos, o ajenos a Hispanoamérica, cuando es Hispanoamérica su elemento fundamentador.

Esta concepción extraña de los fundamentos del mundo en el que viven provoca una disociación que hace entender la modernidad como algo ajeno, cuando la realidad es que la modernidad, en sus concepciones más fundamentales, como el concepto de economía, Estado, Derechos Humanos, se hizo por y en Hispanoamérica.

Creo que si se comprendiese esto habría mucho mejor futuro para cada nación de América, pues se entendería que el desarrollo teórico y material es propio, es consustancial, y que sólo hay que potenciarlo.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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