Con Criterio Liberal
El debate de los monumentos en ‘el sector cultural’ iconoclasta
Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded es profesor de economía. De ideas liberales, con vocación por enseñar y conocer.

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26 Oct 2020 - 19:00

Llevamos meses asistiendo a la destrucción de estatuas en distintas partes del mundo, una ola iconoclasta que nació en Estados Unidos y que el 12 de octubre llegó al Ecuador (curiosa manera de luchar contra “el imperialismo” esta de adoptar modas de la progresía gringa).

Este acto ha producido un manifiesto en la web Paralelaje XYZ de ‘el sector cultural’ no condenando la destrucción del patrimonio, como uno con sentido común podría pensar en un primer momento, sino justificándola. Bueno, pues acudiendo a su llamada al debate, quiero escribir esta columna.

En primer lugar, decir que coincido en la relevancia de cuestionar la semiología de las estatuas, cuestionar a quienes hemos alzado a los pedestales. Un planteamiento que desde que se lo leí a Steiner he tenido muy presente. Pero una cosa es cuestionar, y otra muy distinta es destruir.

No es equivalente erigir una estatua a derribarla, no es simétrico crear que destrozar, aportar que restar.

Me extraña mucho que un grupo de creadores y artistas defienda la eliminación de la creación de otros creadores y artistas.

Claro que se puede cuestionar toda obra de arte (la crítica artística siempre ha estado allí), pero de cuestionar a justificar su ‘cancelación’ (el eufemismo de moda) hay un abismo en mi opinión insalvable.

Y creo que es muy condenable defender la destrucción, la violencia, la idea de que “es urgente replantear el sentido de monumentos que no expresan la diversidad de culturas” pasando por la destrucción de monumentos que son parte del patrimonio de la cultura ecuatoriana. Así como llamar “acciones simbólicas frente a las estatuas” a derribarlas o destruirlas. Otro eufemismo inadmisible. 

También es llamativo que ‘el sector cultural’ diga que “El objeto de la crítica no es tanto la materialidad de esas imágenes, o su status en cuanto arte”, subordinando el arte a los objetivos políticos, a la “transformación social”.

Desde luego el arte tiene muchos elementos, el estético es uno de ellos, la “experiencia humana” es otro, y el uso del arte con objetivos de “transformación social” un tercero.

Esta subordinación del arte al “compromiso social” (otro eufemismo) ha sido usada desde hace décadas por ideologías totalitarias y creo que ha supuesto una gran pérdida para el arte y, con ello, para la sociedad.

Claro que el “status en cuanto arte” de las imágenes es algo muy relevante y que esperaría que ‘el sector cultural’ le dé valor, pues sin el status en cuanto arte nada diferencia a una estatua de un semáforo, ambos son parte del espacio público y de la construcción social.

En tercer lugar, llama la atención que el titular se anuncie una carta de ‘el sector cultural’, haciendo una arrogación de la representación muy hegemónica y totalitaria.

Entiendo que en ‘el sector cultural’ hay todo tipo de opiniones, porque ‘cultura’, esa expresión tan polisémica, en casi todas sus acepciones incluye a toda o gran parte de la sociedad, y sé que no todos los creadores, gestores y públicos de ‘la cultura’ en Ecuador están de acuerdo con este manifiesto, entonces ¿por qué firmar pretendiendo hacer ver que su posición es la de ‘el sector cultural’?

¿Por qué no admitir que hay distintos puntos de vista, diversidad -algo que tanto parecen reclamar pero sin admitirlo en las opiniones-? ¿O es que se pretende hacer creer que la delimitación de quien está dentro de ‘el sector cultural’ es quien comulga con estos postulados y a quien no lo está se le excluye?

Hay un pertinente debate en torno a las estatuas que jalonan nuestras calles, pero no creo que ese debate pueda justificar la destrucción del patrimonio, pues precisamente su conservación y valoración, tanto de su status en cuanto arte como de su valor simbólico es lo que se espera del ‘sector cultural’, no un llamado que justifique eliminar las estatuas que no encajan con su muy ideologizada versión de la historia (“nuestros derechos están basados en legados y territorios ancestrales”).

Pretendiendo imponer su visión, ellos dicen: “la recontextualización de monumentos que no expresan una perspectiva contemporánea de la cultura” (ese “recontextualizar” es otro eufemismo), pues parece que son ellos, y solo ellos, quienes han de decidir cuál es la “perspectiva contemporánea de la cultura”; y yo creo que el patrimonio es de todos, la cultura es de todos, y no podemos admitir que se destruya y se quiera imponer un único relato en el espacio público.

Bienvenida la creación artística, bienvenidas las nuevas perspectivas, bienvenidas las nuevas obras de quien tenga el talento y haga el esfuerzo de crear arte, pero no se puede admitir ni justificar la destrucción, la violencia o el vandalismo.

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