Con Criterio Liberal
Una decisión trascendental que se debe tomar: responsabilidad
Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded es profesor de economía. De ideas liberales, con vocación por enseñar y conocer.

Actualizada:

29 Mar 2021 - 19:00

Ecuador se enfrenta en apenas 10 días a una decisión trascendental: quien dirigirá el país en los próximos 4 años.

Hay que destacar lo preocupante que es que la decisión sea trascendental. En un país con más institucionalidad la elección presidencial podría ser relativamente poco importante, pues el país ‘funciona’ independientemente de quién sea Presidente.

No depende todo de la política, y menos la economía y las libertades elementales, que no se ven amenazadas sea quien sea quien llegue a la Presidencia.

Por desgracia en Ecuador no es así, y por eso la opción del voto nulo, legítima en democracia, se hace cuestionable en estas circunstancias. 

La política no consiste en alcanzar la utopía, ese camino siempre lleva al desastre pues se requiere de violencia para adaptar la realidad a un ideal.

La política consiste en “el arte de lo posible”, en elegir aquello que se prefiere entre lo que se puede. Y en una democracia con segunda vuelta hay que elegir entre dos candidaturas.

Y las propuestas no pueden ser más opuestas: o más socialismo del siglo XXI, o un modelo de libertad. O alguien que amenaza con retornar al pasado del correato y hace explícitas las amenazas a la oposición; o un demócrata que garantiza el respeto a las demás opiniones y el diálogo; o un plan económico que afronta la situación del país con realismo y tecnicismo, o promesas vacías de gasto basadas en usar las reservas del Banco Central.

Claro que la realidad no es perfecta (y precisamente por eso es bella), y claro que todo político que se elija terminará decepcionando; no se podrá cumplir todo lo deseado, y menos, todo lo prometido cuando se promete demasiado (como regalar USD 1.000 a un millón de ecuatorianos), pero ante la disyuntiva del mundo real no cabe aislarse en una supuesta superioridad moral que se niega a optar para luego poder criticarlo todo sin aportar cuando se puede ayudar a cambiar.

Lo que se dirime en Ecuador ya no es solo qué políticas tomará el país, no se trata de ‘izquierda’ o ‘derecha’, lo que se dirime es qué modelo quiere adoptar, uno que respete la separación de poderes, la libertad individual y la democracia, o uno que vuelva a manejar al Estado como algo personal en función del interés del grupo de poder.

Lo que se dirime es si otorgar impunidad a la pléyade de funcionarios del correato condenados (que dirigen la campaña de Arauz desde México, Bélgica o Canadá pues están prófugos), u otorgar independencia judicial para lograr una justicia ecuánime.

Lo que se dirime, es si se plantean cambios estructurales para crear empresas, atraer inversión y salir de la pobreza; o solo se promete más gasto insostenible y proyectos ya fracasados.

Se dirime demasiado como para que abstenerse de elegir sea un acto cívico de buen ciudadano.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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No estoy negando que haya delincuencia. Estoy negando que las medidas tomadas puedan combatirla, pues ese no es su objetivo.

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