Análisis Económico
Depresión Comercial
Francisco Briones

Francisco Briones

Especialista en análisis del entorno macroeconómico, políticas públicas y comunicación. Máster en Economía por la University of Manchester. Consultor asociado de Inteligencia Empresarial, firma consultora de estudios económicos, estrategias de comunicación e investigación económica y de mercado.

Actualizada:

22 May - 19:54

La economía continúa desacelerándose. Lo evidencia la evolución de las ventas en el primer trimestre del año. La facturación local de los negocios en Ecuador ha sufrido un freno a raya. Los consumidores están desanimados.

De acuerdo con las cifras del Servicio de Rentas Internas (SRI) sobre las declaraciones del IVA, las ventas tuvieron un crecimiento interanual de 1.5% en el último trimestre del año pasado. Bastante flojo e inesperado, tomando en cuenta que es un periodo de alto consumo debido a los feriados y fiestas de Navidad y fin de año.

El frenazo es más evidente considerando las cifras anteriores. El crecimiento habitual de la facturación durante el cuarto trimestre del año fue de alrededor 10% durante los tres años previos a la crisis de 2015 y 2016.

Es más, aunque inferior, el crecimiento durante 2018 había rondado el 6%. Nadie esperaba cerrar el año con ventas tan bajas.

El inicio de este año no ha sido diferente. Las ventas habrían crecido menos del 1% durante el primer trimestre. Con un fuerte frenazo en marzo. La situación es preocupante.

Con excepción de 2016, no se había observado un inicio del año tan flojo desde 2011. El comercio no crece.

Para el resto del año, las proyecciones de ventas realizadas por nuestra consultora revelan que el crecimiento interanual no pasará del 2% en 2019.

Esto implica que hay muchos sectores que han empezado a enfrentar una contracción en su facturación. En 2020 el panorama podría ser difícil.

Todo esto es consistente con las expectativas de los consumidores. Según el Índice de Confianza del Consumidor elaborado por el Banco Central, los hogares se mantienen pesimistas acerca de la situación económica del país desde el 2015 (más de 50 meses).

Si las personas no piensan que su economía y la del país van a mejorar, restringen sus niveles de consumo. La demanda se contrae.

Por ello es importante que las decisiones desde el gobierno sean acertadas. Subir el IVA, para mejorar la apariencia de las cifras fiscales sería un grave golpe a las familias y los negocios. Lo mismo si les reducen su renta con menos beneficios. Resultaría en una menor tributación a causa de su impacto en el consumo.

Las empresas, por su parte, necesitan reinventarse. Las estrategias de precios y cantidades no serán suficientes para retomar el crecimiento.

La tarea es ardua. Hay que reanimar al consumidor y sacar al vendedor de la depresión comercial.