Punto de Vista
El ‘impuesto Netflix’
Andrés Burbano de Lara

Andrés Burbano de Lara

Economista de la New York University, con un MBA en IDE Business School. Ha trabajado en PriceWaterhouseCoopers y Repsol. Es socio y lidera la unidad de analíticas de negocio de Noux. Presidente del Directorio de la Cámara de Innovación y Tecnología del Ecuador.

Actualizada:

23 Jul - 18:57

Las interacciones humanas suceden cada vez más en medios digitales, especialmente a través de teléfonos celulares e Internet.

¿Pregúntese si existen días en que no usa el celular o Internet? Recurrimos a WhatsApp, a las redes sociales y a nuestros navegadores para buscar información.

Por otro lado, todavía hacemos pocas transacciones económicas con medios electrónicos ¿Cuántas veces al día compra o contrata un servicio con el celular o en Internet?

Con excepción de Spotify, Netflix, Glovo, Uber, Despegar o Mercado Libre, estas plataformas no llegan a la mayoría de la población ya que muchas requieren de tarjeta de crédito para crear el usuario de acceso.

Estas plataformas tienen un profundo impacto democratizador en la economía. Hoy en día una persona puede tener una conexión de Internet en Lago Agrio, contratar el servicio de Netflix y acceder a una infinidad de documentales, mientras que antes le hubiera tomado años acceder a un solo documental mediante la televisión pública o a un costo prohibitivo mediante cable o televisión satelital.

Una persona en Macas, que está aprendiendo piano, puede contratar el servicio de Spotify y acceder prácticamente a toda la música clásica del mundo, mientras que antes hubiera tenido que viajar a una ciudad para comprar los CDs, o peor aún, con la proliferación de la piratería y el reggaetón, seguramente no hubiera podido acceder a música clásica en el país.

Un consumidor en Machala puede entrar a Despegar.com, buscar precios preferenciales de pasajes e ir de vacaciones a República Dominicana, cuando antes, hubiera tenido que viajar a una ciudad más grande para tener acceso a agencias de viajes con más oferta de productos.

Gracias a estas plataformas tenemos acceso ilimitado a la música, a documentales, a pasajes, a la compraventa de productos, a logística de entrega para pequeños productores, y una infinidad de servicios que antes eran inalcanzables.

Sin embargo, el problema es que todavía no estamos explotando el potencial democratizador de estas plataformas, todavía falta una mayor bancarización de la población, falta que se dicte el uso obligatorio del código postal, que más ecuatorianos creen plataformas digitales, nos falta entrar con más fuerza en la economía digital.

Por eso sorprende que el Ministerio de Economía y Finanzas, en vez de detectar este potencial y trabajar de la mano con Ministerio de Telecomunicaciones en una estrategia “Ecuador Digital”, además de unirse a la Cámara de Innovación y Tecnología del Ecuador – CITEC que agrupa a la mayor cantidad de empresas tecnológicas del país, considere que tiene más impacto económico poner un impuesto al incipiente uso de estas plataformas. 

Como país no vamos a progresar si el Estado sigue teniendo esa mentalidad, si seguimos enunciando que debemos avanzar a la economía digital y del conocimiento, cuando el sector público, la academia y el sector privado no trabajan juntos.

El viceministro Fabián Carrillo mencionó el caso de Uruguay como ejemplo de aplicación de impuesto digitales. Con todo respeto, déjeme decirle que el gobierno de ese país viene apoyando de forma decidida al sector tecnológico uruguayo desde hace 20 años ¿Por qué no primero empezamos por ese lado?

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