Con Criterio Liberal
Necesitamos generar esperanza para no caer en la irracionalidad
Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded es profesor de economía. De ideas liberales, con vocación por enseñar y conocer.

Actualizada:

4 Oct 2021 - 19:00

Mientras la población de Ecuador se ha empobrecido por la crisis provocada por las medidas derivadas de la pandemia del Covid-19, y dos terceras partes de los ecuatorianos no tienen empleo adecuado, la Asamblea se ha negado a realizar su función, que es debatir los proyectos de ley, y negociar entre todos para llegar a acuerdos.

En lugar de eso ni han admitido el proyecto del gobierno de Guillermo Lasso para cambiar el rumbo de la economía ecuatoriana, y cuatro grupos políticos han firmado un comunicado anunciando que no lo van a debatir, que se vaya a consulta popular.

Mientras tanto la inseguridad aumenta en el país, y la situación en las cárceles es dramática, entre rumores y noticias sobre el control de distintas bandas de narcotraficantes en distintas zonas.

Salta la noticia a nivel internacional de que algunas personas tienen cuentas en distintos lugares, algo que no es ni ilícito ni ilegal ni inmoral, pues tener dinero bien habido donde uno desee es legítimo, pero se alimenta el rencor de tantos contra “los ricos”.

Entre otros (Julio Iglesias, Ringo Starr o Shakira) está el Presidente Guillermo Lasso, y esto es usado por la oposición para acusarle de evadir impuestos, sin pararse a distinguir el origen del dinero, que es lo relevante.

En medio de todo, ciertas élites parecen preocuparse solo por el uso de pronombres o por la supuesta catástrofe que ocurrirá con el calentamiento climático, instándonos a cambiar nuestro modo de vida o a “reducir nuestro consumo”, cuando los ciudadanos de Ecuador lo que quieren es poder consumir más.

En resumen, un país en una situación dramática, y con una clase política inoperante que es incapaz siquiera de debatir posibles soluciones.

Una sociedad civil que no está a la altura y que se preocupa de asuntos de nicho con sus propias obsesiones.

Una retórica que culpa a los ricos de los males del país, y que calza muy bien con demasiados prejuicios, que hace que se alimenten la “lucha de clases” y el enfrentamiento.

De la desilusión y de la desesperación nacen los peores instintos humanos, pues uno se siente atrapado en la situación que vive y busca salidas, encontrar culpables; así sean expeditivas, así sean irracionales.

Y si nadie parece hacer nada por solucionar los problemas reales, por cambiar las normas para que pueda haber creación de riqueza, generación de empleo, entonces es muy entendible que haya cabreo.

Este es el caldo de cultivo para cualquier populismo… y luego no nos podremos extrañar de que los ciudadanos reclamen soluciones simples a los problemas que les preocupan, aunque algunos sepamos que estas ‘soluciones’ traen consecuencias peores.

Es imperativo reclamar reformas, presentar alternativas, generar esperanza.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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