Cambio de Rueda
Hijos de un dios ciego, soberbio y torpe
Santiago Roldós

Santiago Roldós

Actor, escritor, director y profesor, cofundador del grupo Muégano Teatro y de su Laboratorio y Espacio de Teatro Independiente, actualmente ubicado en el corazón de la Zona Rosa de Guayaquil. A los cinco años pensaba que su ciudad era la mejor del mundo, pero entonces también creía en Dios y en Barcelona Sporting Club. 

Actualizada:

25 Oct - 14:39

En aquellos días, estaban los dioses conversando de sus cosas, cuando uno llega y dice: “Soy el único”. En lugar de él morirse de vergüenza, todos los demás se murieron de la risa.

De ese modo nació el monoteísmo, y acto seguido la especie humana, fruto de la soledad y la amargura de un Impertinente.

Más o menos así relató los hechos, en Zaratustra, el por lo visto creador del ‘stand up comedy’, sólo que sentado, Friederich Nietzche.

Otro cómico y diseñador de interiores, Jacques Lacan, se asombró de nuestro asombro ante la noticia de la muerte de Dios, encima con 20 siglos de retraso.

¿Qué, no se acuerdan? Nosotros lo matamos, y cada domingo le agradecemos el haberse suicidado por nuestros pecados.

“Nosotros”, “dios”, “pecado”, “chivo expiatorio”, son algunas de las más nobles y vetustas figuras de la Retórica y el Derecho, perdón la Redundancia.

Garantizar a Dios -no me refiero a darle un aval para abrir una cuenta bancaria o adquirir un departamento- es lo contrario a creer en él.

Quizá por eso las iglesias piensan que pueden proteger a pederastas o protagonizar crímenes horrendos, porque en realidad no creen en la existencia de Dios, sino que la Saben.

Creer admite dudas, y abre la posibilidad de una inseguridad infinita, la infinita posibilidad de una inseguridad, y la inseguridad infinita de todas las posibilidades.

Esa sería mi Santísima Trinidad. Y mi Padre Nuestro un guiño al evangelio de Buzz Lightyear: en el nombre del infinito y más allá. Y ya. Eso es todo, amigos.

Como sinónimo de Seguridad Absoluta y no Caber la Menor Duda de Algo, Saber tampoco es estudiar, sino su contrario. Saber a Dios, o a Marx, es volver a matarlos.

Por eso muchos ateos son teocráticos extremos, y la más común, amena y peligrosa categoría de materialista dialéctico es la de curuchupa. No daré nombres. Soy espejo y me reflejo.

Por otro lado, tanto los verdaderos ateos como sus parientes degradados, nosotros los agnósticos, creemos en Dios de un modo en que sus defensores a muerte jamás podrán.

Nosotros creemos que, si existe, Dios no va a ser tan imbécil como para condenarnos al infierno por no creer en él. Si esto fuese así, ¿qué sería Dios? ¿Donald Trump?

Si Dios estuviera hecho a imagen y semejanza de Trump, Rafael Correa o Bolsonaro, yo me iría corriendo con el diablo…

…si no fuera porque Diablo es a Dios lo que Joker a Bruce Wayne, Abdalá a Febres-Cordero, y el Pato Lucas a Buggs Bunny: su par necesario.

Noticias relacionadas

Firmas

¿Otra ley económica urgente?

El mensaje es claro, la sociedad demanda soluciones distintas a las que propone el gobierno, en el marco del acuerdo que firmó con el Fondo Monetario