Al aire libre
Huairasinchi, el perro Arthur y un viaje a lo desconocido
Lourdes Hernández Vásconez

Lourdes Hernández Vásconez

Comunicadora, escritora y periodista. Corredora de maratón y ultramaratón. Autora del libro La Cinta Invisible, 5 Hábitos para Romperla.

Actualizada:

11 Dic 2020 - 19:00

El Huairasinchi, o Fuerza del Viento, lleva 16 ediciones. Nació como un proyecto de universitarios, “hoy es un trayecto que ha llevado a mucha gente a ser mejor. Ese ha sido el motor: cambiar la vida de las personas a través de la aventura” –son palabras de Santiago López, gerente y fundador de la carrera.

Incluye cuatro días non stop de pura aventura con equipos de cuatro personas. Deportistas nacionales y extranjeros se preparan para enfrentar varias disciplinas: trote, ciclismo de montaña, cuerdas, kayak y navegación con mapa y brújula.

Los que nos quedamos en tierra los vamos siguiendo con una aplicación de trackeo. 

Durante varios años, mi esposo y yo fuimos abasto de mi hijo Manuel y de algunos amigos; participamos como ambulancia en una edición y como prensa en el Mundial Huairasinchi. Siento a esta carrera como propia. 

Hemos conocido los lugares más remotos e impresionantes de Ecuador siguiendo al equipo. 

Tiene algo de sobrecogedor esperar a nuestros chicos que llegan destruidos, pero con una gran sonrisa. Comen algo, se cambian y siguen estoicos, mientras una, solo de verles, se agota. 

“Hace seis años un perro ecuatoriano se robaba los titulares” –dice un artículo de Proyecto Aventura, del 8 de diciembre, justo al final del Huairasinchi 2020. 

Ahí nos enteramos de que el perro Arthur había muerto. ¡Qué mejor homenaje para él y su dueño, el final de una carrera épica como aquella en la que se encontraron! –señala el artículo.

Recuerdo la historia: en 2014 el equipo sueco encontró un perrito en la Reserva Mache Chindul, y lo llamaron Arthur. Se pegó a ellos y los siguió por tierra y lodo durante 18 horas de travesía por esta reserva, una de las pocas zonas protegidas en Esmeraldas.

Cuando el director de Huairasinchi prohibió que subieran a un animal a los kayaks, ellos aceptaron, se despidieron de Arthur y empezaron a remar en la noche.

Mikael Lindnord ya se había encariñado con el despeinado perrito y de pronto vio que Arthur se lanzaba al agua y empezaba a nadar junto a su remo. Lo subió al kayak y viajaron juntos 13 horas más, hasta que cruzaron la meta.

Después de trámites complejos, Mikael logró llevar a Arthur a Suecia. 

Una historia opuesta es la hipotermia que sufrieron muchos corredores durante una edición del Huairasinchi, en Cotopaxi, cuando la carrera estuvo a punto de suspenderse por la nevada. En los autos de abasto poníamos la calefacción a full para que entraran en calor. 

“Cada equipo vive un mundo aparte, muchas de sus historias nunca las sabremos”, dice Santiago.

La edición 2020 también se realizó en Cotopaxi, y los que ganan en la categoría Aventura son unos jóvenes que debutaban en esa línea. Llegaron novatos y vencieron. 

La Suca, integrante del equipo, dijo que el agua caliente nunca faltó, que les ayudaron en los puestos de control. Uno de sus compañeros comentó: “me gusta perderme en la montaña y lograr salir”. 

Esta vez hubo una nueva categoría: parejas. ¡Qué gran programa recorrer los páramos durante 27 horas o más con tu novio o esposo! Lo digo en serio, ¡me parece apasionante!

Al recibir su premio por zoom, Carolina Sánchez, de un equipo de cuatro mujeres, dijo: “estamos con el corazón lleno de energía y buenos recuerdos. El universo nos premió”. 

Por su parte, Dani Costa, que corrió con extranjeros, dijo emocionada: “estamos orgullosos de nuestro país”. 

“El que la familia haya podido participar siguiendo a los corredores, fue muy alentador, comentó el hermano de un corredor. La familia es un punto de apoyo para triunfar”, añadió.

Otro participante agradeció el encontrar caminos y parajes nuevos, “siempre nos sorprenden los que trazan las rutas”. 

Hacer el Huairasinchi en pandemia parecía imposible “pero con la ayuda de las autoridades del Cantón Mejía y nuestra motivación, lo logramos”, dice Santiago. “Nos dimos cuenta de la importancia de esta carrera para generar una luz de esperanza en la gente”. 

Y reflexiona: “Huairasinchi es enfrentarse a algo desconocido. Esa mística es profunda: no sabes dónde va a ser, cuántos kilómetros serán, habrá remo, cuerdas…” 

No es un tema de superhéroes sino de decisión. 

Así te prepares, enfatiza, “no logras sino estar lo mejor posible. Ese rato te enfrentas con lo que viniste, lo bueno y lo malo. Trabajar en equipo, lidiar con tus miedos, sobreponerte, volverte a construir”.

 Eso es lo que hace que Huairasinchi sea tan especial.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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