Viernes, 21 de junio de 2024
Efecto Mariposa

Perspectivas sesgadas: un solo hecho y muchas historias

Yasmín Salazar Méndez

Yasmín Salazar Méndez

Profesora e Investigadora del Departamento de Economía Cuantitativa de la Escuela Politécnica Nacional EPN. Doctora en Economía. Investiga sobre temas relacionados con pobreza y desigualdad.

Actualizada:

10 Abr 2024 - 5:55

“Policías irrumpen en la embajada de México en Quito, donde estaba el exvicepresidente Jorge Glas”. Así informaba un medio que emite alertas de los hechos más relevantes del mundo.

Ese escueto mensaje fue el primero que vi la noche del pasado viernes y, después de leerlo, comencé a buscar más noticias para entender qué estaba sucediendo. Reproduzco algunos de los titulares que encontré:

  • El exvicepresidente Glas fue secuestrado en la Embajada mexicana.
  • El exvicepresidente Glas fue detenido en la Embajada mexicana. 
  • Ecuador declara la guerra a México. Ecuador hace respetar su soberanía.
  • México declarará la guerra a Ecuador. México cortará las relaciones comerciales con Ecuador.

La diversidad de la información estuvo marcada por diferencias no sutiles en los términos utilizados para reportar el suceso. Algunos medios lo reportaron como un secuestro, otros como una detención. Algunos medios hablaban de un conflicto armado inminente; otros de que se podrían afectar las relaciones comerciales entre Ecuador y México. 

Los medios en los que encontré información, no mintieron sobre el acontecimiento principal, el exvicepresidente Glas estaba en manos de la Policía ecuatoriana, mas sí había diferencias en la transmisión del mensaje. 

Cuando la manera de transmitir un mensaje produce impresiones diferentes sobre un mismo acontecimiento, a pesar de que el reporte sea correcto, se produce lo que se conoce como sesgo mediático. 

Este sesgo no necesariamente se basa en mentiras, sino que la omisión intencional de información o el enfoque con el que se presenta una noticia pueden inclinar la balanza hacia un lado u otro. 

Aunque, generalmente, el sesgo mediático se asocia al ámbito político, este puede presentarse en otros campos, como en el deportivo. Por ejemplo, al escuchar dos narraciones de un mismo partido de fútbol podría pensarse que son dos juegos distintos. 

El sesgo mediático ha sido objeto de análisis por parte de algunos investigadores. Sin embargo, si bien el reconocimiento de que existen noticias sesgadas es unánime, aún no se ha logrado entender completamente por qué nos podemos sentir atraídos por información parcializada.

La economía trae algunas respuestas a esta interrogante. 

Desde el punto de vista económico, las personas nos informamos para satisfacer una necesidad que no se justifica en el simple hecho de saber qué pasa, sino que estar al día en las noticias puede hacernos sentir más seguros y confiados, así como que tenemos el control sobre una situación. 

Debido a que existe esta necesidad por parte de los consumidores (lectores), se abre el espacio para que alguien (los medios) la supla. De esta forma, los medios se convierten en los principales productores de información y su papel es fundamental para generar información que aporte al funcionamiento de la democracia. 

Intuitivamente, se podría considerar que los medios que publican información más precisa son los más buscados; sin embargo, en la práctica, esto no necesariamente sucede. 

De hecho, los medios imparciales tienen lectores, pero también los tienen los que se identifican sin reparos con una ideología política, sea de izquierda o derecha. Esto estaría explicado porque los lectores buscan noticias sesgadas siempre y cuando validen sus creencias.

Este argumento puede ser poco creíble, para quienes se consideran personas bien informadas y críticas; no obstante, hay algunas explicaciones para entender por qué buscamos noticias sesgadas.

Una de las explicaciones se basa en que en la economía se asume que los consumidores eligen consumir productos que maximicen su utilidad o satisfacción, considerando sus restricciones económicas y preferencias.

En el contexto de las noticias, los lectores podrían preferir consumir información que confirme sus creencias o que esté alineada con su ideología política, llevándolos a buscar y consumir noticias sesgadas que refuercen sus puntos de vista.

Otra explicación se basa en que en la economía se considera que los individuos toman decisiones racionales, basándose en análisis de los costos y beneficios esperados.

En el caso de las noticias sesgadas, los lectores pueden percibir que el beneficio de consumir noticias que se alinean con sus creencias supera el costo de la posible distorsión de los hechos o la falta de objetividad.

De este modo, aunque los lectores valoran la exactitud de la información, también les importa que esta valide sus creencias.

A la hora de ponderar la precisión de la información y la afinidad con las creencias de un lector de un medio de comunicación, la evidencia existente no permite dilucidar cuál de los dos aspectos es más importante.

Con todo, según un estudio que acaba de ser publicado por Felix Chopra y otros autores, los lectores asignarían un peso igual a los dos aspectos. 

La valoración mental para decidir qué es más importante, la precisión de un medio o su imparcialidad, puede ser realizada incluso por quienes se consideran lectores “conscientes”. 

Los investigadores Yi Xiang y Miklos Sarvary, mencionan que este tipo de lectores se caracteriza porque intenta descubrir la verdad sobre un hecho, y para lograrlo busca información de diversas fuentes, aunque todas pueden mostrar un sesgo similar.

Según los investigadores, a pesar de que se sugiere que los lectores conscientes valorarían más la exactitud, por sobre cualquier otro aspecto, el hecho de que no puedan tener certezas absolutas sobre la veracidad de la información presentada por un medio, podría provocarles incertidumbre y, al final, podrían preferir los medios que sean afines con sus creencias. 

Entonces, ¿si un lector identifica que el medio de su preferencia es sesgado dejaría de usarlo para informarse?

La respuesta es no, puesto que hay evidencia de que las personas no reducen la demanda de noticias sesgadas, incluso cuando están conscientes de este hecho, si es que estas confirman sus creencias. 

En cambio, la búsqueda de noticias sesgadas sí se reduce cuando estas no están alineadas con el punto de vista de los consumidores. 

Con respecto a quienes consumen noticias más sesgadas, las personas de izquierda o las de derecha, la respuesta es los dos grupos.

Los partidarios de la derecha reducen su demanda de noticias sesgadas de izquierda, mas no lo hacen con las noticias sesgadas de derecha. Lo mismo sucede con los partidarios de izquierda, quienes buscan información que valide su postura política. 

Es decir, los partidarios de ambas corrientes buscan información que reafirme sus creencias, y este mecanismo no solo que desinforma a las personas, sino que también contribuye a la polarización política y a la fragmentación social.

El análisis sobre el sesgo mediático nos lleva a reflexionar sobre cómo percibimos y consumimos la información, dejando en evidencia nuestra inclinación natural a consumir noticias sesgadas. 

Sin embargo, el desafío está en encontrar un equilibrio entre la veracidad de los hechos y la confirmación de nuestras convicciones, para promover un diálogo informado y constructivo en nuestro país.

Para terminar este artículo, me permito preguntarles a los lectores si percibieron algún sesgo político, en alguno de mis artículos anteriores.

En la medida de lo posible, intento ser objetiva para no develar mi inclinación política; con todo, debo reconocer que he fracasado en el intento, pues he sido tachada de “narcocorreista”, de “terrorista” que apoya a Leonidas Iza, así como de “facha que escribe pasquines para la derecha”. 

Lo más curioso es que no encajo en ninguna de esas categorías, sería imposible convivir simultáneamente con rasgos antagónicos, ya que al parecer puedo ser cualquier cosa, dependiendo de quién me lea, pero también es una señal de que he sido publicada sin censura.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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