Análisis Económico
Los límites del progresismo, según Andrés Arauz
Francisco Briones

Francisco Briones

Director general de Perspectiva, consultora de asuntos económicos y empresariales. Docente de posgrado en macroeconomía y políticas públicas. Realiza análisis coyunturales del Ecuador para The Economist Intelligence Unit (EIU).  

Actualizada:

1 Abr 2021 - 19:06

Esta vez, más importante que leer mis criterios, es conocer los pensamientos del candidato presidencial Andrés Arauz. Por eso les comparto declaraciones textuales de su artículo ‘Límites y desafíos históricos del progresismo en América Latina: la experiencia del Ecuador’, de octubre de 2019.

Arauz quiere el poder de devaluación, tal como lo tiene Maduro: “La rigidez del sistema monetario vigente es una restricción parcial, aunque enorme, para modificar la inserción internacional del Ecuador”. 

La incapacidad de modificar los precios relativos y los límites a la expansión monetaria a través del crédito restringen la estrategia de desarrollo. A pesar de ello, el proyecto progresista avanzó en transformar la arquitectura financiera doméstica, derogar la autonomía del Banco Central, incidir en precios relativos mediante el impuesto a la salida de divisas, habilitar el financiamiento fiscal desde el Banco Central, crear jurídicamente el dólar electrónico y dejar planteado el ‘timbre’ cambiario”.

“La cantidad de iniciativas y la creatividad requerida para ellas demuestra la magnitud de la limitante que constituye la dolarización“. (pp. 82-83)

Arauz quiere dominar las Fuerzas Armadas, tal como lo hace Maduro: “Salvo el proceso venezolano y salvo limitados esfuerzos en materia de derechos humanos, no se ensayó una transformación ideológica de las fuerzas armadas. Si bien en UNASUR los países reconocieron en este hecho una urgencia y procedieron con la creación de la Escuela de Defensa de UNASUR y el Instituto de la Defensa de UNASUR, el despliegue tenue a escala regional no se percibió a escala nacional”.

“A diferencia de los procesos cubano y nicaragüense, cuyas fuerzas armadas se originan a partir de triunfos militares, las fuerzas armadas de los países de la Región mantienen lazos doctrinarios, operativos y hasta afectivos con la Escuela de las Américas”. (p. 89)

Arauz quiere el control de los medios y las redes sociales: “Pero en lo audiovisual y en el ciberespacio, la hegemonía cultural estadounidense no tuvo rival. (…) Lamentablemente el problema no es la generación de contenidos en calidad o cantidad sino las insuficientes capacidades de circulación. Por ello, es tan importante controlar o regular las plataformas de contenidos ya mencionadas”. (p. 90)

Arauz quiere la interferencia del Papa en el país: “Se debió aprovechar de mejor manera la posibilidad de trabajar, junto con un Papa, a grandes rasgos, progresista –condensado en las denuncias al dios dinero y en la encíclica Laudato Si–, para apoyar en la transformación de la Iglesia en América Latina hacia una línea progresista, incluyendo la dimensión anti-consumista”. (pp. 90-91)

Hace solo un año y cinco meses el ciudadano Andrés Arauz hablaba y emitía sus criterios de forma algo más transparente. No tenía idea que algún día su líder, Rafael Correa, le haría el llamado para representar a la Revolución Bolivariana en elecciones populares.

Ahora, el Arauz candidato dice ser defensor de la dolarización, de la independencia de poderes, de la libertad de expresión como derecho humano, y de la libertad de las personas.

Andrés, no mi…

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