Al aire libre
Manuel Cobo: hubo días con 300 personas desesperadas por salir
Lourdes Hernández Vásconez

Lourdes Hernández Vásconez

Comunicadora, escritora y periodista. Corredora de maratón y ultramaratón. Autora del libro La Cinta Invisible, 5 Hábitos para Romperla.

Actualizada:

25 Jun 2021 - 19:00

Empezó la pandemia y ese mismo fin de semana, 14 y 15 de marzo, se abría oficialmente el Cotopaxi Bike Park. Mucha gente no llegó a la inauguración o vino con miedo.

Atardecía ese domingo y recuerdo a un chico que reclamaba a sus amigos que estaban sentados conversando, “oigan, vamos a ciclear, mañana hay pandemia”.

Mi hijo, Manuel Cobo, mentalizador y creador del parque, comenta: “fui a recoger las cosas y a cerrar todo. Era incierto todo, no sabía qué pensar”.

Y añade: “pasó un mes de encierro y volví a ver las pistas. Había crecido un montón la maleza, obviamente no tenía trabajadores y me puse a palear sin saber cuándo íbamos a reabrir. Era frustrante pensar que no servía de nada el trabajo”.

A finales de junio se pudo abrir el parque.

Y, de pronto, la gente se volcó buscando aire libre.

“Teníamos días de 300 personas desesperadas por salir”.

Desde chiquito, Manuel hacía pistas en la casa, donde amigos. En Lumbisí creó las pistas Alta Tensión, Falso Coral y Paso Alto.

¿Cómo nació el Cotopaxi Bike Park?

“Estaba pensando dejar absolutamente todo -comenta el Manu- la guianza de montaña, mi trabajo de instructor de escalada y outdoors.”

Pero tenía la bici entre ceja y ceja.

“Mi idea ese momento era endeudarme, comprar tierra y construir un bike park. Y salió la opción del parque en el Cotopaxi”.

Y agrega: “estaba enfocado, entonces, no me sorprendió tanto que se abriera la oportunidad”.

¿Qué diferencias encuentras entre los parques de Canadá y el tuyo?

-Los parques de British Columbia son superorganizados. Es la meca de los ciclistas. En 2008 yo no ‘cachaba’ mucho los diferentes niveles de las pistas, pero ahí vi como hacían los desagües, las curvas, entendí cómo tenía que ser una pista.

En Europa y Norte América la industria es gigante, cuenta.

“Tienes todos los repuestos, las bicis, el acceso a un montón de cosas: información, mapas. Puedes entrenar en una pista diferente cada día. Se te daña la bici y en un día o dos te llega el repuesto. Aquí puede demorar un mes o más”.

Según Manuel, el nuevo gobierno debe dar la oportunidad de desarrollo de pistas, proteger zonas y senderos que son icónicos en el país y que siempre peligran: en el Ilaló, en Bolívar, en el Cotopaxi. Que sirvan para el turismo y el deporte.

“La mayoría de senderos es privada o de una comuna. Los convierten en caminos o los cierran”.

Y añade: “en general la bici está creciendo un montón. Hay nuevos bike parks, la gente está motivada paleando pistas de downhill y senderos que ya existían”.

La bici mejora el nivel de vida de los habitantes, “se vuelven más sanos, hay menos adicciones porque la bicicleta hace que la vida sea más divertida. Mientras más se monte bici, hay más negocios, se traen más cosas, más profes y escuelas, se usa menos el carro. En lugares donde se apoya al ciclismo y al deporte, la economía se eleva”.

-¿Qué es lo más importante en los senderos? -le pregunto-.

-Que sean divertidos, que fluyan, que sean rápidos y chéveres.

Tenemos alrededor de 30 kilómetros de pistas en el bike park. Son accesibles para todos, hay diferentes niveles y tipos de pistas.

Yo no montaba bici hasta que nació el bike park y nos íbamos el fin de semana a ver a Manuel en su proyecto. Ahora me gusta pasear entre los árboles de pinos, respirar el aire puro. Me pongo retos para ir mejorando.

“Está pensado para que la gente progrese. Empezar en las pistas fáciles e irse a una intermedia y luego a una avanzada. Lograr más kilómetros, bajar más rápido, llegar a la cumbre, probar una pista más difícil. Los expertos intentan mejorar sus tiempos. Hacer un salto nuevo o un truco en el salto”.

Un buen plan puede ser ir al Parque Nacional, ciclear en el Limpipungo y darse una vuelta en el bike park. Hay quienes que solo van a comer porque la comida es súper rica.

“La idea siempre es estar innovando”, enfatiza Manuel, “abrimos un sendero para caminantes y corredores. Alquilamos bicis, está bien señalizado y no hay forma de perderse. Tenemos los protocolos definidos para rescatar en caso de que alguien se caiga duro. Los accidentes son parte de la bicicleta, todos nos caemos eventualmente”, explica.

Hay carreras de enduro, de cross country, de trail running. En verano hay campamento para niños.

“Todavía no se ha casado nadie en el parque” -sonríe el Manu, “pero pedidas de mano, sí ha habido”.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores pero no la posición del medio.

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