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Marcea Macinnis: la sanación con plantas
Lourdes Hernández Vásconez

Lourdes Hernández Vásconez

Comunicadora, escritora y periodista. Corredora de maratón y ultramaratón. Autora del libro La Cinta Invisible, 5 Hábitos para Romperla.

Actualizada:

19 Nov 2021 - 19:00

En la pandemia me hice una limpieza de hígado con un extracto de hoja de alcachofa, diente de león, boldo y ñachag que me recetó Marcea Macinnis.

Yo andaba cargada de estrés con tanta incertidumbre, y eso, sin que te des cuenta dispara el cortisol y todo el cuerpo se afecta.

Quedé liviana después de 10 días de tomar ‘La Limpia’ en ayunas.

Marcea, hierbera y artesana, creó Yuyos, un emprendimiento para conectar “el espíritu terapéutico de las plantas con el potencial de auto-sanación en el cuerpo humano”.

Nació en Vermont, Estados Unidos. Es corredora y futbolista. Es mamá de tres niños: Naya, Nina y Timo, y con su esposo, Tomás, viven en una casa hermosa en medio del bosque de Palugo.

Les gusta la aventura, hacen expediciones en bicicleta. Recién fueron desde Lloa hasta Mindo, llevando hasta la mascota en un viaje de cinco días.

“Vine a Ecuador hace quince años y no puedo imaginar vivir en otro lado” –dice en un podcast de Radio Semilla.

En Palugo trabajan en agricultura orgánica con soporte comunitario. Entregan comida de las huertas a varias familias. También productos de leche, huevos, a veces carne de cerdo o de res.

“Cada lunes se cosecha lo que hay y se divide para las canastas” –dice Marcea.

En mi casa recibimos la canasta los martes y me encanta porque todo llega en envases retornables, con todo recién cosechado, fresco y orgánico.

Cada cierto tiempo nos invitan a recorrer la finca. En el confinamiento fui un día a correr con la Marcea y fue una liberación.

Conocí el laboratorio de hierbas medicinales que está lleno de frascos con semillas y flores de colores.

“Yo trabajo con las hierbas, esa es mi pasión principal. Con las cultivadas y las que aparecen. Me gusta conocerles, gozarles” –comenta ella.

Su casa está construida en torno a una roca que calienta todo el ambiente en la noche.

“Disfrutamos la construcción de la casa, mi esposo era el diseñador y yo el albañil –cuenta Marcea. Nuestro reto fue dejar que el proceso fluyera por sí mismo. No había apuro por terminarla”.

Los niños de Palugo tienen una agenda de colegio en casa, de lunes a viernes. Son ocho entre primos y amigos.

“Todos somos profesores con un currículum bien estructurado y especial. Es un montón de trabajo”.

-¿Cómo comenzaste con Yuyos?

-Mi mamá tiene buena mano para las plantas, teníamos huerta y un jardín muy especiales.

Marcea explica que comenzó a “trabajar con una botánica cosechando plantas en los bosques. Cada año íbamos al mismo sitio a ver la misma planta. Entonces descubrí que cada planta tiene sus gustos, una un huequito, otra el sol”.

Y añade:

“Me encanta la botánica. Es un mundo tan grande. Disfruto la investigación, las conexiones entre familias, entre semillas”.

Después, Marcea trabajó “con una hierbera como aprendiz. Ella me daba clases de sistemas medicinales. Es acupunturista, me enseñó mucho de las hierbas de China”.

Los chinos dicen que hay que comer comida amarga. Vi en Instagram que Yuyos lanzó una mezcla de amargos digestivos, ‘Digiéreme’, para reducir los gases y la hinchazón.

“En todos los mundos hay universos. Es igual con las plantas” –dice Marcea.

Y continúa: “ellas te hacen humilde, son tan suaves, influyen en ti. Tienen espíritu. Es increíble, cuando se necesita una planta, ahí está”.

En Ecuador, aprendió con los ancianos de la zona.

“Por ejemplo, el chinchín, es el ‘cena’ que en Vermont usamos mucho”, dice.

“Trabajé con una señora en Río Arajuno y desde entonces voy a investigar allá. Hay tanta variedad en Ecuador que voy poco a poco”, agrega.

Marcea dicta el curso Botiquín Natural en www.madresemilla.com

¿Cómo hacer para aprender de plantas y hierbas?

Hacer un té –contesta.

-Sal a ver plantas. Huélelas, come un poquito. En el Parque Metropolitano hay diente de león, lengua de vaca. Solo siéntate en un bosque. Lleva tu cuaderno, dibuja. Prueba.

¿Cómo se hace un té?

-Hay infusión, cocción. El té de sol es mi favorito: de madrugada cojo hierbas suaves, manzanilla, hierbabuena, toronjil y pongo dos cucharadas en un litro de agua. Lo dejo seis horas al sol. Queda un té riquísimo.

“Nunca un té sale igual a otro. Así es trabajar con las cosas vivas”, añade:

-Recomiendo escoger diez plantas cada vez. Y esas abren la puerta a diez más. Las hierbas llegan a ti en su momento y eso es lo lindo.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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