Al aire libre
Cómo se ven 259 niños que tienen otro chip en su cabeza
Lourdes Hernández Vásconez

Lourdes Hernández Vásconez

Comunicadora, escritora y periodista. Corredora de maratón y ultramaratón. Autora del libro La Cinta Invisible, 5 Hábitos para Romperla.

Actualizada:

29 Oct 2021 - 19:00

El rato que salíamos en el bus desde Quito hacia Pastocalle, alguien dijo: ¡falta Harry! 

Era cierto, cuando tomamos lista de los 32 niños, vimos que Harry no llegó pese a que vive cerca de la escuela. Qué le habrá pasado, decían los chicos, tal vez se quedó dormido, él sí quería correr, es muy bueno.

Llegamos al pie de los Ilinizas y la escena era de un día de carrera, pero con niños. Yo nunca había visto algo así, he estado en las ligas barriales con mis hijos, en el Estadio y en los Chasquis, pero en una competencia de niños corredores, nunca. Y menos de cross country. 

En Estados Unidos son comunes estas carreras. Comenzaron el siglo pasado y son un semillero de atletas que llegan a los juegos nacionales y a las Olimpiadas.  

Faltaba que compitieran solo los de la categoría de 9 a 10 años de edad, y de pronto aparece Harry. 

Venía todo sonreído con su mamá. 

-¡Harry ya te toca! Dijimos en coro. 

Ese rato le vestimos con la camiseta, el número con imperdibles, pusimos el chip en su zapato y Manuel Peñaherrera, el entrenador, le puso a calentar. 

Mientras tanto Janeth Caisalitin, atleta olímpica de Cotopaxi y organizadora del festival llamado ‘Ilinizas Cross Country Kids’, decía en el micrófono:

“Hoy están participando 259 niños que llegaron desde Quito y otras ciudades. Este es un evento que motiva a los niños el amor por el deporte y la naturaleza, por eso agradecemos el apoyo de los papás, mamás, abuelos, entrenadores que llegaron hasta acá”.

Janeth vive en Estados Unidos, tiene cinco hijos. Fundó Franklin Elite Club en 2007 en memoria de su hijo. Corre y muchas veces gana en su categoría máster.   

Comparte el amor y pasión por el atletismo con sus hijas Carmen y Vanessa Alder, que compiten en Ecuador y Estados Unidos y son campeonas como la mamá.

El centro de entrenamiento en Pastocalle surgió porque en los últimos años venía con sus hijas de vacaciones a ver a la familia, y a hacer campamentos de entrenamiento en altura y les iba muy bien en las competencias.  

Ahora llegan corredores de todos los sitios al Ilinizas High Altitude Training Center.

“La meta a futuro es traer más atletas y que haya intercambio deportivo. Los unos aprenden español y los otros, inglés, mientras entrenan y hacen actividades en beneficio de la comunidad”, dice Janeth.

Ella y sus hijas también tienen el programa ‘Libros para los Niños’, enseñan inglés y donan libros. 

Mientras Harry calentaba, le pregunté a su mamá por qué se atrasaron. Dijo, “se quedó dormido, pero él quería venir”.

-¿Y cómo llegaron hasta acá?

-No me pregunte, tomamos un bus, luego una camioneta, luego pedí que me suban acá y nos trajo otra camioneta.

Harry corrió y llegó en buena posición. Muchos niños de la escuela corrieron con él fuera de la pista, haciéndole barra. Cuando le pusieron la medalla, su sonrisa brilló en medio del sudor.

Poco faltó para que lo llevaran en hombros.

Volvimos contentos y agotados a Quito, con un cambio de chip en la mente. No hubo alcohol, ni regaetón a todo volumen y los niños gozaron, libres, insolados, cada uno con su medalla. Felices.

Como entrenadora certificada, Janeth sabe cómo construir campeones.

Lo leí en su página web:

“Sin una mentalidad competitiva no podrás ser un atleta exitoso. Es la plataforma de progreso continuo y habilidad para aprender y construirte como competidor. Requiere una cantidad de autoconocimiento, inteligencia y tenacidad. Esta mentalidad es el factor X de ser exitoso porque no juega con las mismas reglas que el factor físico”.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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