Análisis Económico
No nos pidan más impuestos, arreglen el presupuesto
Francisco Briones

Francisco Briones

Especialista en análisis del entorno macroeconómico, políticas públicas y comunicación. Máster en Economía por la University of Manchester. Consultor asociado de Inteligencia Empresarial, firma consultora de estudios económicos, estrategias de comunicación e investigación económica y de mercado.

Actualizada:

5 Jul - 10:01

Terminado el primer semestre del año, el Gobierno Nacional ejecutó el 44% del Presupuesto General del Estado o el equivalente a USD 16.319 millones

De ellos, USD 12.998 millones fueron para las operaciones del Estado y USD 3.322 millones se utilizaron para pagar sus obligaciones. Solo en deudas se fue el 20%. Queda un 80%.

De los USD 12.998 millones, USD 2.192 corresponden a la importación de derivados, que es un monto que varía de acuerdo con el precio del petróleo.

Literalmente, se quema en el parque automotor e industrias. Es un problema grave del Gobierno, pero que no existiría si se liberara la importación y comercialización de combustibles. Se fue otro 13%.

Sacando este rubro de la ecuación, quedan $10.806 millones o un 66%.  

El siguiente rubro importante es la burocracia. En el primer semestre el Gobierno gastó USD 4.363 millones en salarios. Apenas 1,5% menos que el mismo periodo de 2018.

Hay mucha grasa que cortar aún. La burocracia dorada se lleva otro 27% del presupuesto y quedan USD 6.442 millones. Hasta aquí se ha gastado más de la mitad del presupuesto y resta un 40%.

Todavía faltan los bienes y servicios. Todos aquellos recursos que el régimen supuestamente necesita para funcionar. USD 1.040 millones se fueron en las famosas compras del Estado que no se hacen a precio de mercado.

Incluyamos también en esta sección los USD 1.708 millones pagados en intereses de la deuda pública. 

Llegamos al 77%. Más de USD 12.625 millones gastados sin retorno productivo para la economía. Ni todos los impuestos, tasas y contribuciones del semestre (USD 8.579 millones) pudieron cubrir semejante gasto.

Asombrosamente, estos son los gastos que no bajan por nada. El pago de deudas sube. Los bienes y servicios suben. Los intereses, suben. La burocracia dorada, lucha por mantenerse. El gasto en combustibles sube.

Del 23% restante, tan solo USD 540 millones (3%) va a inversión y, de ellos, exclusivamente USD 111 millones a obra pública.

El 20% restante se va en otras transferencias corrientes, subsidios y aportaciones que poco ayudan a la sociedad por los diversos defectos de focalización, ineficiencia e inequidad que conocemos. Al final del día, terminan siendo improductivos.

El problema presupuestario va más allá del déficit o hueco fiscal. No se trata solamente de equilibrio, sino también de calidad, de eficiencia. 

La política fiscal debería estar enfocada a mejorar la calidad del gasto, a sacar la economía de la contracción y a erradicar la dependencia del Estado. Pero las cifras muestran lo contrario.

Abunda el gasto improductivo, la economía se deteriora y persisten los ineficientes privilegios estatales.

El mayor problema no es la cantidad, sino la calidad. En lugar de pedirnos más impuestos arreglen el presupuesto.

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