Con Criterio Liberal
Todo lo que podemos aprender del ciclismo y de Carapaz
Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded es profesor de economía. De ideas liberales, con vocación por enseñar y conocer.

Actualizada:

2 Nov 2020 - 19:00

En las míticas paredes del Angliru, el puerto más exigente del ciclismo mundial, Richard Carapaz, ecuatoriano, se ha vuelto a coronar como líder de la general de la Vuelta Ciclista a España.

No sabemos si ganará esta edición de la Vuelta, a la que aún le queda una apasionante semana hasta llegar a Madrid, pero sí hay muchas cosas que ya podemos aprender del líder de Carchi en su desempeño.

Richard fichó esta temporada por el Team Ineos, el equipo que cuenta con mayor presupuesto para 2020 pero que, sin embargo, no es capaz de colocar a muchos compañeros para ayudarle en la cabecera de la carrera.

Tiene corredores de lujo como Froome, cuatro veces campeón del Tour de Francia, ayudándole en lo que puede, que por desgracia parece ser poco. Toda una lección de humildad y liderazgo de Froome que ha declarado: “no puedo pedirle a un compañero que haga por mí -ser gregario- lo que yo no haría por él”.

Y Carapaz no deja de agradecer en sus redes el trabajo a su equipo, pues él sabe que están dando lo mejor de cada uno. El equipo Jumbo, con la mitad del presupuesto que el Ineos, está siendo capaz de dominar las etapas, dándole a Roglic, principal rival de Richie, muchas más opciones.

Pero esto no hace desistir a Carapaz, y esto es lo bello del ciclismo, un deporte donde el equipo puede ayudar, pero no puede suplir el trabajo individual ni subir por uno. Como en la vida, los demás pueden colaborar, pero el esfuerzo ha de ser siempre personal.

Tras la etapa 10 los jueces tomaron una controvertida decisión que restó tres segundos a Carapaz, tres segundos que eran decisivos, pues le quitaban el liderazgo para dárselo a Roglic. Esta arbitraria (e injusta, en mi opinión) decisión provocó un pequeño motín de protesta de algunos ciclistas a la salida de la siguiente etapa.

Carapaz, obviamente el principal damnificado, en lugar de indignarse o desgastarse en la protesta, hizo unas breves declaraciones quitándole importancia al asunto y decidió centrarse en luchar la siguiente etapa. Todo un ejemplo de cómo superar dificultades o incluso injusticias, de cómo centrarse en lo importante.

En sus primeras declaraciones, vestido con el maillot rojo, símbolo de su triunfo, cuando se le preguntó por la debilidad de su principal oponente solo respondió diciendo que él había “continuado a mi ritmo, a mi ritmo”, sin pensar en los demás, sino en sí mismo y en su capacidad.

Esa capacidad de sacrificio y de escalar las montañas que aprendió en su Carchi natal y que le ha llevado hasta la gloria del ciclismo mundial. 

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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