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Populismo presidente
Rafael Lugo

Rafael Lugo

Abogado y escritor. Ha publicado varios libros, entre ellos Abraza la Oscuridad, la novela corta Veinte (Alfaguara), AL DENTE, una selección de artículos. La novela 7, además de la selección de artículos Las 50 sombras del Buey y la novela 207.

Actualizada:

4 Jul - 19:00

Pocos motivos tengo para pensar que el próximo presidente de Ecuador no sea el resultado de una elección contaminada como el Machángara por el populismo más irracional posible. 

Alguna vez alguien me decía, que si una persona te dice caballo no le prestes atención, pero si muchos te lo dicen, debes comprarte la montura. 

La historia reciente del Ecuador demuestra que deberíamos comprarle la montura del populismo  a nuestro país, con pocas dudas al respecto. Y ni tan reciente, hace unos días en una excelente entrevista en la revista Mundo Diners, el catedrático Carlos de la Torre recordaba cómo el fracasado populismo velasquista nos privó de un segundo mandato de Galo Plaza Lasso en 1960.

Sin embargo, empiezo mi revisión en 1996: Elecciones presidenciales que, por la puerca envidia y egoísmo de la centro izquierda serrana, dieron paso a una segunda vuelta entre el populismo de derecha de Nebot y el populismo de izquierda de Bucaram. 

Nebot salía en propagandas metido hasta el pecho en los pantanos del Guasmo, mientras una madre paría a su hijo en una cabaña de caña. El abogado prometía solucionar esa miseria. De las propagandas de Bucaram no hace falta hacer mención, pero iban por la misma línea, aunque con más creatividad.

¿Por qué me refiero al egoísmo de la centro izquierda serrana? Rodrigo Paz había terminado una exitosa alcaldía de Quito. Era un candidato natural a la Presidencia. Y tenía chance o, al menos, tenía sentido. Pero a alguien se le ocurrió la irresponsabilidad de poner de candidato a Freddy Ehlers (que era famoso por tener un muy buen programa de televisión y hoy es conocido por su enorme talento como incansable administrador de la cosa pública). 

¿Resultado electoral? En la primera vuelta Nebot sacó 1.035.000 votos, Bucaram 1.001.071, Ehlers 785.124 y Paz 513.464. 

¿Resultados para el país? En la segunda vuelta ganó el tipo que había recontra fracasado como alcalde de Guayaquil, Nebot quedó traumado, Ehlers se convirtió en figura electoral (en el 98 quedó cuarto) y Paz, durante el Gobierno de Alarcón, desde el CONAM, creó el moderno Servicio de Rentas Internas que reemplazó a la cueva de ratas que era la Dirección de Rentas, entre otras cosas.

En el 98 el populismo de Alvarito Noboa casi lo deja de Presidente, en 2002 fue el de Lucio, luego Correa aglutinó todo el populismo disponible (más algunos cojudos despistados como este servidor).

Moreno le ganó con las justas a Lasso subido en la misma ola de huesos y como resultó que la “mesa servida” no tenía ni servilletas y un cuentón para pagar, en 2021 no será distinto.

Y será terreno fértil para el voto populista, porque la enorme pobreza nunca se solucionó y la crisis económica no hará otra cosa que radicalizar los discursos. No se podrá culpar a quien no tiene un colchón o un techo que prefiera votar por quien le regale una olla en lugar de quien le ofrezca un plan responsable o técnico. 

Estamos condenados a una elección famélica y decepcionada. Con urgencias que superan lo aconsejable. 

Lo mío no es queja, soy parte de una generación que tuvo todo para rescatar a Ecuador y fracasó rotundamente. 

El populismo que nos impondrá el próximo Mandatario será nuestro castigo porque pertenecemos activamente a un país incapaz de solucionar las más mínimas necesidades para millones de personas que siguen siendo invisibles desde 1830.

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