Con Criterio Liberal
Premio Nobel de economía: el fracaso de la teoría económica
Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded es profesor de economía. De ideas liberales, con vocación por enseñar y conocer.

Actualizada:

21 Oct 2019 - 19:00

Se acaba de otorgar el Premio Nobel de economía (en realidad el Premio del Banco Central de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel) a Duflo, Kremer y Banerjee. Lo propio en estos casos es elogiar la labor de los laureados, y celebrar su premio. Pero yo soy “espinosa”, y la verdad creo que este premio supone un reconocimiento del fracaso de la ciencia económica como teoría económica.

El trabajo tan celebrado de estos autores (tienen otras contribuciones, pero sus más reconocidas son éstas) consiste en cuantificar si los distintos programas de ayuda al desarrollo son eficientes, caso por caso, intentando establecer qué hace que funcionen, para tener evidencia que permita mejorarlos. Y por ello se les otorga el Nobel, por “ayudar a paliar la pobreza”.

Lo grave es que parten de dos supuestos falsos y muy perniciosos: a) que la ayuda al desarrollo tiene como objetivo efectivamente ayudar a los pobres a salir de la pobreza (cuando es más bien un instrumento de propaganda y lavado de mala conciencia de quien otorga la ayuda) y, sobre todo, que: b) de la pobreza se sale con programas de ayuda a la pobreza, cuando es evidente que de la pobreza se sale con el propio esfuerzo de los ex-pobres que les permite trabajar, acumular capital y prosperar en libertad.

Yo no niego que sus experimentos puedan tener efectos positivos en el diseño de los programas de ayuda al desarrollo. Pero sí niego que eso sea teoría, es mera técnica, muy necesaria y útil, pero no teoría económica.

Lo paradójico es que ahora parece que será la aplicación de estos métodos lo que podrán ayudar a salir de la pobreza, cuando estos mismos estudios demostraron que los micro-créditos por los que se dio el Nobel a Yunus para ayudar a salir de la pobreza, no tienen resultados tan positivos como se quería creer. Y, probablemente, en unos años habrá una nueva decepción con lo limitado de este Nobel.

El método desarrollado presume de basarse sólo en la evidencia de cada caso (usando a los pobres objetos de los experimentos como cobayas de laboratorio), es una metodología que reduce la labor del economista a un asesor técnico cualificado de los programas de los gobiernos, y no a un “filósofo social” que intenta comprender el funcionamiento y desarrollo de la sociedad.