Análisis Económico
A la espera de las reformas salvavidas
Francisco Briones

Francisco Briones

Especialista en análisis del entorno macroeconómico, políticas públicas y comunicación. Máster en Economía por la University of Manchester. Consultor asociado de Inteligencia Empresarial.

Actualizada:

22 Ago - 19:00

Al término del primer semestre las ventas presentaron una ligera contracción anual. Es el primer resultado en territorio negativo desde el 2016. Y ya son varios los sectores que muestran una marcada desaceleración en el crecimiento de sus ventas. 

Este comportamiento se evidencia incluso en los sectores más grandes. La facturación en varios de ellos se ha venido desacelerando desde finales del año pasado.

En el primer trimestre, cinco de los 24 sectores de la economía ya evidenciaban una contracción. Al segundo trimestre ocho sectores más vieron caer sus ventas. Entre ellos figuran los sectores comercio, manufactura y construcción. 

La caída se registra incluso en el comercio, que suele tener un comportamiento más positivo en general. Este sector, que es el de mayor participación en las ventas totales, presentó una disminución de 0,5% con respecto al segundo trimestre del 2018. Fue su primera caída desde la crisis del 2016.

El sector de manufactura también evidencia una contracción, aunque más acentuada, de 6,1% interanual. 

Otra de las actividades afectadas es la construcción, que viene cayendo desde el tercer trimestre del 2017. Prácticamente lleva dos años en recesión. En el segundo trimestre sus ventas presentaron una caída del 8,8% interanual.

La confianza empresarial en el sector de la construcción acumuló 51 meses consecutivos de contracción, siendo el único sector que mantiene bajas sus expectativas sobre la economía. La principal razón es la contracción en el gasto del Estado en obra pública, que ha bajado a una tercera parte comparada con la del gobierno anterior.

La economía atraviesa por un proceso de ajuste necesario. Una recesión bajo las condiciones actuales es inevitable. Sin embargo, se puede enfrentar de mejor forma.

El camino es una mayor flexibilidad. Es indispensable que existan los mecanismos e instrumentos que le permitan al sector productivo ajustar sus operaciones a las realidades del entorno. La idea es que el ajuste sea menos nocivo. Hoy no contamos con aquello.

Por eso hay que desmantelar la maraña legislativa que mantiene rígida la actividad productiva y los negocios en Ecuador. Las reformas en análisis y planes del gobierno en pro de esta visión deben apresurarse. 

La economía no solo se trata del tema fiscal, sino también de empleo, el comercio exterior, el emprendimiento, las manufacturas, la construcción y demás variables y actividades que son el verdadero sostén productivo. En todos ellos la tarea sigue pendiente y atrasada, no hay más tiempo que perder.

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