Con Criterio Liberal
El retiro del maestro Escohotado en su isla mediterránea
Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded es profesor de economía. De ideas liberales, con vocación por enseñar y conocer.

Actualizada:

5 Oct 2020 - 19:00

Es Ibiza un rincón privilegiado en el Mediterráneo. La isla Pitiusa por tantas culturas añorada y conquistada es, al mismo tiempo, un remanso de paz y de belleza, y un destino del turismo internacional y de las grandes aglomeraciones en discotecas mundialmente conocidas.

Isla de contrastes, como el que da el mar y la tierra, la opulencia de yates millonarios y la desvinculación material de las comunas de hippies que aún quedan, el ruido de sus discotecas y el silencio de sus calas.

Hace ya 50 años que vino por primera vez el maestro Antonio Escohotado a Ibiza, como uno de los primeros hippies que volvían a conquistar una isla que llevaba siglos siendo apenas visitada, y a la que una tribu distinta vino a traer nuevas ideas y formas de vida.

Mucho han cambiado la isla, las personas, y la misma utopía que perseguían (y la realidad de la que huían también).

Y es a este lugar a donde el maestro ha decidido venir a pasar sus últimos días en la tierra, para transitar al recuerdo agradecido de sus discípulos, seres queridos y conciudadanos de la república del pensamiento.

Un acto de suprema voluntad e independencia, de alguien que ha consagrado su vida al estudio y a la libertad y que decide también decidir sobre su final.

Escribir, a fuerza de voluntad, hasta el epílogo de una vida siempre original. Muchos son los sacrificios, en horas dedicadas a la familia, en oportunidades perdidas por no seguir camarillas, en relaciones rotas por mantener un criterio propio, que conlleva la dedicación al estudio detenido y la propia comprensión del mundo.

Y por eso son muy pocos los que han seguido esta senda como Antonio, que la recorre decidido hasta el final.

Recién publicado ‘Hitos del sentido’, la personalísima historia de la filosofía griega que ha escrito en los últimos años de trabajo, se le acumulan los proyectos a este hombre de 79 años, y mientras es consciente de que son sus últimos esfuerzos intelectuales, está dispuesto a dejarse hasta el último aliento escribiendo sus hallazgos, sus verdades, que son como puñales en las “batallas culturales”.

Los que tenemos la fortuna de haber leído y aprendido de sus enseñanzas, de haber podido tener una más clara comprensión del mundo gracias a seguir la guía que nos marca con su trayectoria desbrozando lo intrincado de la historia y los conceptos, solo podemos decir: Gracias maestro.

Noticias relacionadas

Firmas

Miedo y asco en un vuelo nacional

Todos los asientos estaban ocupados, ocupadísimos, y a mí, que era la última rueda del avión, me tocó sentarme en medio de dos señores.