Análisis Económico
Sí se puede reducir el gasto
Francisco Briones

Francisco Briones

Especialista en análisis del entorno macroeconómico, políticas públicas y comunicación. Máster en Economía por la University of Manchester. Consultor asociado de Inteligencia Empresarial, firma consultora de estudios económicos, estrategias de comunicación e investigación económica y de mercado.

Actualizada:

27 Nov - 17:26

La semana pasada comentaba que la austeridad y equilibrio fiscal se logran controlando gastos, no con más ingresos. Subir impuestos garantiza más recursos para el Estado y, por ende, reduce los incentivos para eliminar el gasto público improductivo. Por tanto, la única forma de asegurar una reducción efectiva del gasto es no subiendo impuestos.

Planteé también que para conseguirlo es necesario un ajuste contundente y un cambio radical en la visión burocrática y de necesidad del Estado. Es decir, creer que un Estado mínimo es más eficiente que uno obeso y tener plena confianza en lo privado.

Varias ideas para conseguir lo anterior. Para empezar, hay que poner el foco sobre la eficiencia y eficacia. El gasto público en Ecuador es ineficiente porque se usan más recursos de lo que se debería para atender las necesidades. Y también es ineficaz porque a pesar de que se gasta mucho, no se logran los objetivos de la política pública.

Para comprobarlo podemos comparar el gasto y sus resultados con otros países. Esto nos ayudará a derribar falsas teorías como que no se puede ajustar el gasto en lo social, por ejemplo. Para esta comparación tomaré como referencias a Colombia, Ecuador, Perú y Chile. 

Consideremos la salud. De los cuatro países, Ecuador es el que tiene el mayor número de médicos per cápita (2,05 por 1.000 habitantes), le siguen Colombia (2,0), Perú (1,27) y Chile (1,07). Sin embargo, los resultados no muestran el nivel equivalente de satisfacción y calidad en los servicios. La mortalidad en niños es superior en Ecuador que en los otros tres países. 

Ahora veamos la educación. De acuerdo con los resultados de las pruebas PISA (2017), Ecuador apenas iguala el promedio regional de América Latina y tiene los resultados más bajos de los cuatro países comparados. Chile tiene las mejores calificaciones, seguido por Colombia y Perú.

Chile también lidera en años de escolaridad junto con Perú. En ambos países los alumnos prácticamente logran culminar la educación básica (10 años). Mientras que en Colombia y Ecuador los niños no alcanzan los 9 años de escolaridad, de acuerdo con datos de la Unesco. Pese a esto, estamos entre los países que más paga a sus docentes.

En ambos casos el nivel de gasto debería producir mejores resultados, sino hay que ajustar tuercas.

Por otro lado, hay que reducir la burocracia. Pero no solo se trata de recortar personal. Hay que eliminar la maraña de tramitomanía que los ocupa. Hoy pasa que sacan al burócrata, pero mantienen sus funciones y los trámites. Se forma un caos. No hay permisos, no hay aprobaciones, el trámite innecesario no se ejecuta y la producción no avanza.

En resumen, sí hay se puede eliminar el gasto improductivo y hacer más eficientes y eficaces los servicios públicos. Hay que ajustar los salarios a la realidad, a los resultados, a la eficiencia. Hay que eliminar la tramitomanía con su respectivo burócrata y viceversa. Pero todo esto debe venir acompañado de políticas que impulsen la participación privada.

Liberar precios, liberar cupos, liberar mercados, eliminar trabas, etcétera. Reducir la intromisión del Estado en la economía. Esa visión es lo que falta.

Hoy tenemos el peor de los mundos. Despiden funcionarios manteniendo sus funciones, el Estado se hace más ineficiente, y concluimos que hace falta ese funcionario. Se hace la tarea incompleta.

En resumen, sí hay espacio para ajustar el gasto. Pero con políticas integrales de eficiencia y facilitando con convicción y confianza la actividad privada. El sector público a lo mucho debe ser su complemento y no su reemplazo.

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