Análisis Económico
Seis puntos clave sobre la renegociación de la deuda
Francisco Briones

Francisco Briones

Director general de Perspectiva, consultora de asuntos económicos y empresariales. Docente de posgrado en macroeconomía y políticas públicas. Realiza análisis coyunturales del Ecuador para The Economist Intelligence Unit (EIU).  

Actualizada:

8 Jul 2020 - 19:00

Ecuador estaría próximo a tener un nuevo perfil de su deuda externa. Si se concreta el acuerdo preliminar con los bonistas, la deuda externa que se tiene que pagar casi completamente en los próximos dos periodos presidenciales se pagaría en los próximos 20 años. Sin duda positivo.

Es importante entender qué significa, y qué no, este acuerdo preliminar. De lo contrario, se repetirán los mismos errores del pasado.

Alivio presupuestario. No tendrá que pagar USD 8.775 millones en los próximos cuatro años. Si no renegociaba, Ecuador habría tenido que tomar deuda para pagar deuda. El equivalente a querer pagar la tarjeta con otra tarjeta.

Y no solo eso, como deudas de hoy son impuestos de mañana, también habrían subido la presión fiscal del Estado sobre nosotros.

Sí hay que pagar toda la deuda. La renegociación implica que sí se pagarán todos los valores adeudados tanto de intereses como de capital. De ninguna manera es un perdón de los valores, ni mucho menos la irresponsabilidad del pasado de declararla ilegítima para simplemente no pagarla. Es la forma responsable de cumplir con los acreedores.

Mejores condiciones de pago. Se difirieron los pagos en cuotas más pequeñas, a mayores plazos y con tiempo de gracia. Tal como cuando uno paga con la tarjeta y difiere el monto a 12 meses, más dos meses de gracia, algo así hizo el Gobierno con sus acreedores.

El país logró tener que pagar nada o muy poco por un par de años, para luego empezar con los pagos fuertes en cinco años. En pocas palabras, compró un poco de tiempo, vital para seguir ordenando la casa.

No hay más plata disponible. Sería un error rotundo pensar que el diferimiento de los pagos fuertes por los próximos cinco años implica contar con esos recursos para otros gastos del Estado. El hueco anual para cumplir el presupuesto es de USD 10.000 millones en promedio. Es decir, solo se hizo más pequeño el hueco. Los esfuerzos para reducir este déficit deben seguir.

El endeudamiento continuará. Aunque el hueco fiscal será más pequeño, todavía habrá que endeudarse todos los años para poder cubrir las necesidades de financiamiento del Presupuesto. Hay que seguir trabajando para que las nuevas deudas sean lo menores posibles. Gran parte de este financiamiento se concretaría con el nuevo acuerdo con el FMI.

Hay que acelerar el ajuste presupuestario. Ya que el hueco persiste hay que seguir eliminando el gasto público improductivo. Al mismo tiempo, hay que trabajar en una reforma presupuestaria que simplifique y robustezca la recaudación fiscal.

También es indispensable explotar los recursos naturales petroleros y mineros. El equilibrio presupuestario solo es posible controlando el gasto y aumentando los ingresos. No hay tiempo que perder.

El acuerdo preliminar para la restructuración de la deuda es positivo, pero requiere todos estos esfuerzos para aprovecharlo. Es un requisito para los próximos Gobiernos seguir trabajando en la sostenibilidad de las finanzas públicas. Imposible sin la participación del sector privado, hay que delegar.

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