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Y si Irán gana la guerra…
Rafael Lugo

Rafael Lugo

Abogado y escritor. Ha publicado varios libros, entre ellos Abraza la Oscuridad, la novela corta Veinte (Alfaguara), AL DENTE, una selección de artículos. La novela 7, además de la selección de artículos Las 50 sombras del Buey y la novela 207.

Actualizada:

11 Ene - 13:22

Aunque el presupuesto bélico iraní es una mínima porción del de Estados Unidos, uno nunca sabe. 

Ya hemos visto cómo la ‘Yoni’ termina perdiendo guerras contra rivales más pequeños. Sería una especie de ironía intercontinental porque quienes empezaron a dañar al civilizado Irán en los años 50 del siglo pasado fueron los gringos y los ingleses metiches, con su títere el Sha, que terminó en triunfo de la revolución de ese viejo miedoso con cara de villano de Tolkien: el Ayatola Jomeini en 1979. Y también fueron amigos en la época de Ronald Reagan, para venderles armas para la guerra con Irak, por cierto. Como dije, uno nunca sabe.

Además, no podemos ser indiferentes al respaldo que recibe Irán de muchos de nuestros compatriotas antiimperialistas.

Quién sabe y se suman a la guerra contra Estados Unidos, como unos verdaderos partisanos con shigra y camiseta del Ché. Ante tal arremetida se morirán todos los yankees, qué duda cabe. 

Entonces vendría la consecuencia obvia. Triunfante la República Islámica de Irán, y reconociendo que los enemigos de mis enemigos son mis amigos, nosotros terminaríamos convertidos en la República Islámica del Ecuador. El orgasmo anti imperialista de nuestros compatriotas más brillantes sería épico, porque fuchi los gringos malos. 

Nuestra constitución de los 300 años será reemplazada básicamente por el Corán. El Ayatola de allá deberá nombrar uno acá, y el Presidente de Irán, supongo que haría lo mismo. Al menos unito provisional hasta que tengamos un Consejo de Guardianes que apruebe a los candidatos presidenciales. 

El Consejo de Guardianes deberá estar formado por seis alfaquíes designados por el jefe del Estado y seis juristas nominados por el poder judicial y sometidos a la aprobación del Parlamento.

Entonces, hasta saber qué carajos es un alfaquí, nuestro Consejo de Guardianes también sería provisional.

Necesitaríamos algunos muy barbones, con cara de enojados y preferiblemente con antepasados persas. Estoy seguro que asomarán varios aduciendo ser descendientes directos del primo de Mahoma, así como hay acá comuneros que se auto proclaman reyes Quitu Caras. De todo se puede conseguir en estos lares. 

Al inicio estarían muy contentos nuestros vencedores antiimperialistas porque, además de darle una lección de soberanía (porque la soberanía básicamente es escoger ante qué potencia que no sea la gringa nos arrodillaremos), también se caería la dolarización. 

Acogeríamos como propia la moneda de la Patria Grande Islámica, cuyos billetes fuera del territorio iraní no sirven ni para jugar Monopolio. 

Estados Unidos reaccionará y cerrará su embajada en Quito. Tal vez ahí nuestros bravos combatientes anti estadounidenses empiecen a preocuparse porque en el fondo todos quieren sacar la visa para irse a Disney y hacer compras en Macy’s.

Pero si eso no les deja una gran duda existencial sobre sus ideales, seguramente van a empezar a cuestionarse si no la cagaron el día en que, al puro estilo iraní, empiecen a encarcelar hombres y mujeres por no usar la vestimenta que manda la ley islámica. 

Grandes fogatas de camisetas estampadas con fotos de Néstor, Evo, Rafael, Hugo, Daniel, Cristina, Lula y Dilma, más algunas cajas de jabón sin abrir y centenas de chancletas alumbrarán las noches de la patria toda.

Es posible que un grupo de compañeras termine enterándose de que, según el Foro Económico Mundial, en 2015 Irán estaba en el puesto 137 de 140 países el índice global de brecha de género. O sea, si quieren matar de la risa a un político de la futura República Islámica del Ecuador, solo tendrán que sacarse el velo y pedirle que respete las cuotas de género para las elecciones. 

Además, porque para todos habrá, empezarán las lapidaciones de un montón de señoras curuchupas que estaban conformes con confesarse el domingo de los cachos instalados en las testuz de sus cónyuges el viernes anterior.

Y aunque para la Islam, Jesús y María son personajes importantes, tampoco es que le concedan la calidad de hijo de Dios al muchacho, ni de intermediaria a María con el Altísimo. 

Según el Islam, María era soltera y dio a luz solita bajo una palmera. Olvídense de un Nacimiento con San José, los Reyes Magos, la vaca y el burro. Adorarlos como los adoran los católicos será prohibido por ley de la República y será el fin de la libertad religiosa.

La sorpresa será tal, que empezarán a extrañar a los giles que pedíamos el laicismo en el país. Pues así como un comunista aprende el concepto de propiedad privada cuando se compra su primer Rolex, el creyente aprende enseguida lo que es el laicismo cuando una ley le prohíbe su libertad de culto o de asociación. 

Y yo, por su culpa, también terminaré jodido porque prohibirán el CBD y no volveré a dormir nunca más. 

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