Tragaluz
Somos unos tontos
Felipe Burbano de Lara

Felipe Burbano de Lara

Sociólogo, doctor en Ciencia Política de la Universidad de Salamanca. Durante 12 años adquirió destrezas en el periodismo. Empezó como redactor económico en el Diario Hoy, donde llegó a ocupar el cargo de Director General. Tras cursar estudios de postgrado en la Universidad de Ohio, se desempeña como profesor investigador de Flacso (Ecuador).

Actualizada:

26 May - 21:24

Un capitalismo de armonía, sin conflictos, de paz y amor, claman los economistas que defienden hoy la flexibilización laboral.

Si fuera por ellos, el mercado laboral debería estar libre de toda regulación: que se compre y se venda el trabajo según los flujos de la inversión.

Un capitalismo sin conflictos solo es posible si se priva a los obreros de espacios -derechos- para conseguir mejores condiciones sociales de vida.

El gran argumento de la reforma es el altísimo desempleo y subempleo. Lo usan como arma ideológica: quienes critican la flexibilización son tratados como defensores de un grupo de privilegiados (los obreros con empleo).

Son tan arrogantes que tratan de ideológicos, sesgados, anticuados, parcializados, a quienes no se alinean con el capitalismo de armonía. Saltan a la opinión pública para “hacernos entender” la urgencia de la reforma, como si todos fuéramos tontos.

Jairala, ¿al abismo?

El nuevo prefecto del Guayas, el ex arquero Carlos Luis Morales, ha enfilado toda la artillería contra Jimmy Jairala: cerrará 60 días la prefectura hasta borrar toda huella y todo rastro del ex prefecto.

Nos recuerda la estrategia refundadora de León Febres Cordero con el municipio de Guayaquil hace 23 años: puso candado a lo que era una auténtica pocilga.

Los socialcristianos ven a Jairala como el único político que podría amenazar su largo reinado en Guayaquil. Para evitar riesgos, prefieren empujarlo al abismo.

Jairala ha sido un político oportunista, poco serio detrás de su aparente seriedad. Se ha chantado todas las camisetas posibles para darse a sí mismo todas las plataformas electorales posibles.

Hoy quiere darse una nueva plataforma a través del periodismo. ¡Qué vergüenza para la noble profesión, tan maltratada y abusada¡ ¡Qué nadie escuche su programa de entrevistas políticas -Un Café con J.J., ¡eso más!- para dignificar y reivindicar el periodismo.

Provinciano

Juan José Illingworth saca de quicio a los quiteños con sus hirientes artículos anticentralistas en El Universo. El último –“Quito: un mundo sin límites”- provocó la inmediata respuesta del nuevo alcalde Jorge Yunda, quien lo calificó de provinciano.

El matemático es implacable con su lógica anticentralista: presenta a los guayaquileños como una periferia territorial expoliada por un centro depredador y despiadado. ¡Pobres!

El centralismo y el provincianismo se alimentan mutuamente. Los centralistas necesitan de los provincianos para justificar su propia superioridad, y los provincianos del centro para lamentarse de sus desgracias.


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