Al aire libre
Tenemos derecho a apagar fogatas y chamizas
Lourdes Hernández Vásconez

Lourdes Hernández Vásconez

Comunicadora, escritora y periodista. Corredora de maratón y ultramaratón. Autora del libro La Cinta Invisible, 5 Hábitos para Romperla.

Actualizada:

14 Ago 2020 - 18:59

La época que estamos viviendo hace más difícil la labor de los bomberos. El coronavirus ha afectado a algunos de ellos, por eso hay mayor responsabilidad de parte de los ciudadanos de no empeorar la cosa.

Corredores, montañistas, caminantes vivimos afuera. Tenemos a la mano el volcán Ilaló, el Pichincha, el Cotopaxi, y otros “patios de juego” naturales en todo el Ecuador. Muchas veces somos los primeros en alertar a los bomberos cuando vemos una columna de humo.

Días atrás hubo un incendio feroz en el Ilaló, en el cantón Quito, que devastó más de 20 hectáreas de bosque. Se inició por el acto irresponsable de una persona, de quemar la hojarasca. Sabemos que el 90% de incendios es provocado; muchos queman por el tráfico de tierras, para quitar el valor ecológico de estas áreas y sacar los permisos.

En el caso de Ilaló, la denuncia está hecha y ahora falta que se haga efectiva la sanción.

Grupo táctico del Cuerpo de Bomberos de Quito controló la linea de fuego registrada en el cerro Ilaló, el 5 de agosto de 2020.

Grupo táctico del Cuerpo de Bomberos de Quito controló la linea de fuego registrada en el cerro Ilaló, el 5 de agosto de 2020. Cortesía CBQ

La normativa prohíbe la quema a cielo abierto con una multa del 50% del salario básico, una cifra minúscula cuando solo un vuelo del helicóptero cuesta USD 5.000.

Según las estadísticas, de jueves a domingo son las quemas. En Quito hay 76 “guardaquitos” que están en permanente vigilancia para alertar.

Si un vecino está haciendo una fogata, todos tenemos una corresponsabilidad ciudadana y podemos hacer que la apague. En caso de no obtener respuesta, podemos llamar al ECU 911 y a la unidad de policía ambiental.

Más que hablar de reacción ante el incendio, lo correcto es la prevención, indicaron miembros de Bomberos Quito, en una reunión en la que participé junto con el colectivo Ilaló Verde, comuneros, moradores y autoridades.

Manuel Serrano de la Secretaría de Ambiente habló de una gestión integral que incluye temas sociales, comunicación, manejo de bosques, investigación del comportamiento del fuego y más. Por ejemplo, el bosque nativo es más húmedo que el de eucalipto o pinos, por eso hay que restaurarlo.

“El fuego es algo con lo que debemos vivir, dice Daniel Segura de Amazonía Sin Fuego. “Está aquí para quedarse, es cósmico. Es un elemento como el agua y la tierra y hay que saber manejarlo. Y añade: por más técnico que seas, si prendes un fuego al medio día, en agosto, se te va a descontrolar”.

En enero los atletas australianos hicieron llamados a la comunidad de deportistas del mundo a inscribirse en carreras virtuales y levantar fondos para la reconstrucción de Australia. Los incendios consumieron o dañaron miles de viviendas, al menos 20 personas murieron y millones de animales fueron afectados o perecieron en el desastre.

En California y Alaska se han suspendido carreras por los incendios y la mala condición del aire contaminado por humo. Hace dos años, los corredores y voluntarios de la Media Maratón de Monterrey Bay terminaron ayudando a los afectados por un incendio cercano.

“¿Qué pasa si el fuego empieza en el bosque y llega a los barrios? Ahí viene la frustración, la tristeza, la ira” –reflexiona Daniel Segura.

Deb Yoder perdió su casa en el incendio de Paradise, California. Cuando fue autorizada a ver si quedaba alguna de sus pertenencias, solo encontró cenizas. ¿Cómo salir adelante de este trauma? Deb dice: “con ayuda de mis padres y… corriendo. En esos días me prestaron ropa deportiva y acompañé en una media maratón como guía de una persona no vidente.”

No fumar o apagar la colilla del cigarrillo y llevársela al basurero de la casa. No prender fogatas. No quemar la hojarasca ni el rastrojo. No desperdiciar el agua. “Las pequeñas decisiones pueden hacer del mundo un lugar mejor”, dice Jane Woodall, la famosa científica investigadora de los chimpancés.

Todos tenemos el deber de proteger los bosques y los seres vivos que habitan allí.

Y por si acaso, para que no se extienda mucho el verano, hay que rezarle a San Isidro Labrador y dar gracias a Dios por “la hermana agua”, como San Francisco de Asís.

Que los veranos no sean sinónimo de incendio, sino de aire libre, de risas y vacaciones.

Nota: esta columna fue publicada originalmente el sábado 15 de agosto, esa versión fue editada el lunes 17 de agosto de 2020 a las 12:21 para excluir nombres de personas que no habían dado su consentimiento para ser identificadas.

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