Con Criterio Liberal

Las Troyas literarias de Ecuador y el mundo

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded es profesor de economía. De ideas liberales, con vocación por enseñar y conocer.

Actualizada:

6 Ene 2020 - 19:00

Casi tan entretenido y divertido como la buena literatura, aunque inversamente productivo, son las ‘Troyas literarias’, esto es, las disputas entre literatos.

Tienen una larga y suculenta tradición en la literatura, desde la archiconocida entre Góngora y Quevedo (“Érase un hombre a una nariz pegado”) hasta las de Pérez Reverte contra media humanidad (ahora Roca Barea).

Seguirlas es algo que divierte y reconforta frente al mundo del espectáculo actual -cine, música, moda- dominado por los asesores de imagen y la corrección en la que se evita toda polémica y confrontación.

Así cuando se pregunta a un actor o director, acostumbran a responden más o menos lo previsible por edulcorado casi como mensaje motivacional (que el equipo de rodaje ha sido maravilloso y todo siempre estupendo y súper positivo), en el mundo literario las polémicas y puyas más o menos sutiles siguen a la orden del día.

En Ecuador últimamente estamos viviendo algunas Troyas literarias, y de manera nada sorprendente no versan sobre la literatura sino de todo lo demás, del género y del sexo, de los orígenes o posición social, como antes y ahora de las ideas políticas (escritores ‘comprometidos’ -con el comunismo, se entiende- versus los ‘pequeñoburgueses’) o de la región de la que procedían.

Estas disputas que son la comidilla del mundo cultural, como los artículos sobre el último premio Joaquín Gallegos Lara otorgado a Izquierdo y no a Leonardo Valencia o sobre la última feria del libro de Quito que versan, sobre todo, de la extensión del libro, la condición social de los autores, o de la editorial que los edita, no sobre el contenido o calidad literaria.

Es bien sabido que los premios literarios, por ejemplo, no necesariamente reconocen el mérito literario sino los amiguismos o intereses o ‘no-molestar’ de quienes entregan el premio, y que se tiene una mejor biblioteca con los libros y autores no-premiados que con los que sí (por ejemplo con los Nobel de literatura).

O que los libros más vendidos en un año (bestsellers) son fácilmente olvidados en una década, frente a libros de más enjundia o mérito (long sellers).

Creo que las polémicas en el mundo literario han de ser bienvenidas, pues significan que la literatura está viva, que sigue habiendo opiniones diversas y representan autenticidad humana y posible publicidad gratuita (el escándalo, la disputa también venden).

Eso sí, si fuesen disputas sobre el contenido de libros o autores que sí se han leído los que polemizan sería todo mucho más enriquecedor para todos.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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