Las Frases que Hicieron Historia

‘Último día del despotismo… y primero de lo mismo’

Enrique Ayala Mora

Enrique Ayala Mora

Doctor en Historia de la Universidad de Oxford y en Educación de la PUCE. Rector fundador y ahora profesor de la Universidad Andina Simón Bolívar Sede Ecuador. Presidente del Colegio de América sede Latinoamericana.

Actualizada:

15 Ene 2022 - 19:00

Se dice que poco después del 10 de agosto de 1809, apareció escrita en los muros de Quito esta sentencia: “Último día del despotismo… y primero de lo mismo”.

Se ha repetido que fue como una premonición, porque la derrota del colonialismo español y la instauración de la República no trajeron la libertad sino nuevos regímenes de opresión, que se dieron en nombre de la libertad.

La historia republicana del país está llena de actos de despotismo. Los jefes del ejército de la Independencia se convirtieron en déspotas, como Juan José Flores, el primer presidente, que hizo aprobar una constitución que no por casualidad se llamó ‘Carta de Esclavitud’.

Cuando fue derrocado se volvió pirata al servicio de España para reconquistar estas tierras.

El militarismo cometió abusos, pero también fue autoritario el régimen clerical de Gabriel García Moreno, que “puso en orden” al país a punta de látigo y bala, para imponer lo que él entendía por progreso.

Luego, el dictador abusivo, general Ignacio de Veintemilla, fue mucho menos eficiente que el ‘gran tirano’ y, sobre todo, muy ladronzuelo.

La ‘Argolla’ de Caamaño fue particularmente represiva y terminó hasta vendiendo la bandera nacional, en 1895.

La Revolución Liberal, encabezada por Eloy Alfaro, cambió al país, pero fue impuesta y sostenida con represión y fraude electoral.

Sus sucesores de la plutocracia fueron más allá y, aparte de manejar el gobierno en su beneficio, masacraron a los trabajadores en jornadas como el 15 de noviembre de 1922.

El caudillismo de Velasco Ibarra pretendió ser una expresión popular, pero tuvo aventuras dictatoriales.

Arroyo del Río hizo un gobierno represivo. Parecidos fueron los de Camilo Ponce, las dictaduras militares, Febres Cordero y Rafael Correa, un déspota que encabezó una banda que se llevó miles de millones de dólares.

Pero eso de que luego del despotismo vino lo mismo es solo una media verdad, porque en nuestra historia se dieron también constantes afirmaciones de la libertad, como la revolución de marzo de 1845.

Así como la resistencia indígena, la defensa de la prensa libre, las luchas populares montoneras, la revolución de 1895, el laicismo, la organización de los trabajadores, la ‘Gloriosa’ de mayo de 1944, la resistencia contra las dictaduras y la defensa de los derechos humanos y el medio ambiente.

El pueblo ha defendido siempre la libertad.

La frase en los muros de Quito no fue solo una premonición, sino la continuidad de una costumbre colonial, que se ha mantenido hasta nuestros días.

Basta ver los graffitis en las paredes, que proclaman: “Somas mártires de una causa perdida”, “Sueño con un paraíso sin manzanas y un Ecuador sin chapas”.

Y “No mate las ideas, son una especie en extinción”, “Menos mal que los ecologistas son biodegradables”, “Dios ha muerto, Marx ha muerto … y yo también ando un poco enfermo”, “Vivamos la esperanza en tiempos de búsqueda”.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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