Tragaluz
Un fantasma en Carondelet
Felipe Burbano de Lara

Felipe Burbano de Lara

Sociólogo, doctor en Ciencia Política de la Universidad de Salamanca. Durante 12 años adquirió destrezas en el periodismo. Empezó como redactor económico en el Diario Hoy, donde llegó a ocupar el cargo de Director General. Tras cursar estudios de postgrado en la Universidad de Ohio, se desempeña como profesor investigador de Flacso (Ecuador).

Actualizada:

31 May - 15:05

¡Buuuuu… ¡

El gobierno de Lenin Moreno no sabe dónde esconderse del famoso Fantasma. Una verdadera piedra en el zapato, y rodar y rodar…

El Fantasma es el sobrenombre de Angel González, un empresario mexicano, residente en Miami, que vive en la sombra: nunca aparece, nunca hace declaraciones, nunca dice nada, muy bien conectado en el país.

El poder del Fantasma en Ecuador creció con la revolución ciudadana: en el gobierno de Alianza País se modificó, vía reglamento, de modo excepcional (¡cómo no!), la disposición establecida en la Ley Orgánica de Comunicación que impedía a los extranjeros ser dueños de medios de comunicación nacional.

Según Fundamedios, que ha reconstruido cada uno de los pasos del Fantasma en Ecuador, González tiene 87 frecuencias -entre radio y televisión- y 17 medios.

El Fantasma ha colocado al gobierno de Moreno en aguas turbulentas: entre la enorme presión de los canales privados para demandar la anulación de las frecuencias entregadas de modo ilegal, según ello, al González; y el temor gubernamental a romper con el magnate de la comunicación.

La incapacidad de actuar del gobierno se refleja en un hecho inaudito, vergonzoso para el país: los siete directores que han desfilado por Arcotel -la entidad encargada de tomar la decisión sobre las frecuencias- en lo que va del gobierno de Moreno.

Los directores duran semanas, van y vuelven. Un verdadero desastre institucional en medio de un conflicto de intereses irresuelto.

El funcionario del gobierno que armó todo el lío se llama Andrés Michelena. Según las malas lenguas, ha jugado a todas las bandas hasta dejar el tema empantanado.

Correístas

La intolerancia, la rudeza y el dogmatismo de la Duquesa Paola Pabón -la dura, la inclaudicable, la leal- cobró su primera víctima en Radio Pichincha Universal (95.3 FM, la radio de la prefectura): el jueves pasado, el periodista Luis Dávila tuvo su último programa de entrevistas.

La intolerancia y militancia se impusieron sobre la honestidad y el buen periodismo.

Además de incorregibles, los correístas se engañan a sí mismos con mucho cinismo. Vean esta perla del siempre elegante Pavel Muñoz, en una entrevista con Primicias: “Por más que nosotros e incluso el mismo Rafael Correa estemos en contra de un enfoque personalista, la gente ha reconocido (en él) un liderazgo”.

Todos se rindieron, cayeron seducidos a los pies del líder, se acomodaron, lo defendieron, lo adularon, lo perdonaron, por más que estuvieron en contra. Mucha desverguenza ¿verdad?
¡Buuuuuuuuu!

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