Las Frases que Hicieron Historia

“La universidad, sede de la razón”

Enrique Ayala Mora

Enrique Ayala Mora

Doctor en Historia de la Universidad de Oxford y en Educación de la PUCE. Rector fundador y ahora profesor de la Universidad Andina Simón Bolívar Sede Ecuador. Presidente del Colegio de América sede Latinoamericana.

Actualizada:

25 Sep 2022 - 5:27

Hernán Malo

En medio de la década de los setenta del siglo pasado, el rector de la Universidad Católica del Ecuador, Hernán Malo, recordó que la universidad es “sede de la razón”, cuando en los centros superiores públicos había brotes de violencia y masificación, y cuando en las privadas católicas, especialmente en la de Quito, la extrema derecha lanzaba una campaña contra la reforma universitaria que el rector Malo había puesto en marcha.

Impulsada por el movimiento estudiantil y por un grupo de profesores progresistas, la Católica avanzaba en un proceso de cambio que no solo modernizó su estructura académica, sino que buscaba un compromiso con la realidad del país, especialmente con los más pobres. Cuando se posesionó en el rectorado, Hernán Malo declaró que se debía “ecuatorianizar la universidad”, es decir, que la institución debía atender los problemas del país.

La Universidad Católica recibió la influencia de la corriente renovadora de izquierda que avanzaba en todo el continente. En su comunidad actuaban grupos de jóvenes “cristianos por la liberación”, vinculados a las luchas populares.

El rector Malo pensaba que una de las tareas de la Universidad Católica era reflexionar desde el mensaje cristiano sobre los problemas del presente. Para ello, decía, “hay toda una Teología de la Liberación”. Pensaba que “la universidad es un quehacer secular” y que, inclusive las católicas, no debían ser dominadas por el clericalismo.

La reforma de la Católica fue duramente combatida por grupos de derecha vinculados al poder económico orquestados por el Opus Dei y el obispo Juan Larrea Holguín, que intentó tomar el rectorado, pero fue derrotado por los progresistas, especialmente por jóvenes simpatizantes del movimiento liberador que lideraba monseñor Leonidas Proaño.

Hernán Malo fue un rector con enorme respaldo en la comunidad universitaria, pero lo depusieron los superiores jesuitas, encabezados por Julio Tobar García, un cura ignorante y fanático, con el respaldo de la jerarquía eclesiástica. Su postura abierta y pluralista fue dejada de lado y la universidad sufrió una regresión, dominada por el clericalismo. Malo fue perseguido, pero encontró la protección de monseñor Alberto Luna Tobar y un espacio de trabajo en la Corporación Editora Nacional, que él fundó y llegó a convertirse en un referente del pensamiento nacional. Murió en 1983, reconocido como uno de los grandes filósofos de Ecuador.

Hernán Malo tuvo una reducida pero contundente producción intelectual, que incluso le llevó a polemizar con Velasco Ibarra. Llamó a uno de sus ensayos “Universidad, institución perversa”, porque así la ve la sociedad cuando la convierte en cabeza de turco de sus propias perversidades y limitaciones.

El vulgo, dice Malo, tiene terror a la intelectualidad inquieta y a la innovación. Por eso se sataniza a la educación superior. La universidad, sin embargo, es siempre sede de la razón.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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