Efecto Mariposa

Las caras de la violencia contra las mujeres en política

Yasmín Salazar Méndez

Yasmín Salazar Méndez

Profesora e Investigadora del Departamento de Economía Cuantitativa de la Escuela Politécnica Nacional EPN. Doctora en Economía. Investiga sobre temas relacionados con pobreza y desigualdad.

Actualizada:

18 May 2022 - 19:00

La presencia de mujeres en las esferas pública y política es cada vez más frecuente, debido a que existe un mayor acceso a la educación y a las oportunidades profesionales, así como por las leyes que incentivan (léase obligan) su participación.

Aunque, en Ecuador, aún no se puede hablar de una participación equitativa en política, sí es posible reconocer una mayor presencia de mujeres en este ámbito, lo cual también se traduce en una mayor exposición pública.

Y, es justamente esa aparición de mujeres, en sitios que antes estaban reservados para hombres, lo que parece incomodar a ciertos individuos que, sin vergüenza alguna, alimentan la violencia contra las mujeres en política.

Este tipo de violencia está reconocido en la Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, en donde se define a la violencia contra las mujeres en política como la cometida por una persona o grupo de personas, de forma directa o indirecta, en contra de mujeres que pueden ser: candidatas, militantes, electas, designadas o que ejerzan cargos públicos, defensoras de derechos humanos, feministas, lideresas políticas o sociales, o en contra de su familia.

El objetivo de perpetrar este tipo de actos violentos es desincentivar la participación política de las mujeres, así como el ejercicio de ellas en cargos públicos.

Para cumplir su cometido, los victimarios de las mujeres en política han trasladado las prácticas violentas de la vida real al ambiente virtual, pues es ahí en donde los cobardes tienen la posibilidad de desatar su furia.

Escondidos tras un teclado, sin dar la cara, y algunos incluso amparados en identidades falsas, dejan al descubierto sus verdaderas características y se muestran tal como son: violentos, racistas y machistas.

Para exteriorizar sus instintos no escatiman en fabricar y difundir memes, imágenes, expresiones y frases violentas en redes sociales.

Según la Corporación Participación Ciudadana, que entre diciembre de 2019 y abril de este año realizó el seguimiento a 28 funcionarias públicas, periodistas y mujeres que son personajes públicos o privados, en Twitter se registraron 9.652 publicaciones violentas que contenían 20.678 términos orientados a denigrar a las mujeres.

Los términos ofensivos fueron agrupados en las siguientes categorías: cosificación de la mujer (40%), desvalorización del rol de mujer (38%), rol de género (9%), apariencia (7%), gráfica (4%) y etnia (1%).

Según el informe del organismo, en el ‘top 10’ de los insultos más usados para atacar a las mujeres se incluyen las siguientes palabras: corrupta, sinvergüenza, asesina, inepta, cínica, ladrona, rata, vieja, mentirosa, ridícula.

Obviamente, estos no son los únicos epítetos, hay una larga lista de palabras que son usadas por los victimarios de las mujeres en política, y términos específicos del bando de los que se creen buenos y de los que son acusados de malos, aunque, honestamente, se confunden y me parece que son de un solo grupo a la hora de atacar a las mujeres.

Los de un lado sacan memes y se burlan de las mujeres del otro lado, y estos últimos responden con más violencia.

Por ejemplo, recordemos el meme con tinte racista en el que aparecía la imagen de la asambleísta Paola Cabezas, esa misma imagen fue utilizada para agredir a un periodista, y esa fue la justificación para haber procedido de manera tan baja y violenta contra la legisladora; entonces se dio a entender que fue un ajuste de cuentas, así como en las mafias.

Lo preocupante de estas revanchas es que dejan víctimas, pues las mujeres que son blanco de los ataques pueden experimentar las secuelas personales y, como consecuencia, desanimarse a participar en la vida política o de ocupar un puesto público, lo cual sería un retroceso para la democracia y los derechos humanos.

La próxima vez que encuentre en redes sociales memes, insultos, frases y expresiones para denigrar a las mujeres, piénselo dos veces si quiere convertirse en victimario de las mujeres en política y, si quiere mostrar su inconformidad por el desempeño laboral de una mujer, hágalo en términos civilizados; tal vez esa sea una buena forma para que sus demandas sean al menos escuchadas.

Si tiene pruebas de que la mujer a la que se dirige es “ladrona”, “rata” o “corrupta”, ponga la respectiva denuncia o calle para siempre.

Si asegura que una figura pública femenina es “inepta” o que tiene una limitada capacidad mental, recuerde primero que la violencia es una señal de poca o nula inteligencia.

Si una mujer se puso bótox o se hizo algún tratamiento estético, lo hizo con la plata de ella y es su problema. ¿Por qué agredirla?

Por último, si piensa que una mujer es “fea”, “gorda”, “ridícula” o está “vieja”, y que por eso debe violentarla, busque un buen tratamiento psicológico.

Este mensaje también va dirigido a las mujeres que agreden a mujeres. Violencia es violencia y no debe tolerarse desde ningún lado.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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