Con Criterio Liberal
Viva La Pepa, eximio exponente de nuestra tradición liberal
Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded es profesor de economía. De ideas liberales, con vocación por enseñar y conocer.

Actualizada:

22 Mar 2021 - 19:00

El 19 de marzo se celebra el día de San José, felicidades a todos los pepes, pepitos, giuseppes, joses y josés, josefas y josefinas, pepas y pepitas.

Pero, además, para los liberales hispanoamericanos es una fecha muy señalada, pues es la proclamación de “La Pepa”, la Constitución de 1812 que fue el origen de la tradición liberal en el mundo hispano.

En 1812, España estaba invadida por el ejército napoleónico y con una crisis de institucionalidad dramática, la monarquía secuestrada por Napoleón y el Antiguo Régimen en desintegración.

Y, justo en este momento y en esas circunstancias, se decidió convocar unas Cortes Constituyentes en Cádiz, en una pequeña isla en el extremo sur de España, único lugar de la Península Ibérica que no estaba tomado por las tropas francesas.

Ahí se reunieron unos 100 diputados, de ellos 29 representantes de los “Territorios Españoles de Indias”, entre quienes estuvieron: por Guayaquil, don José Joaquín de Olmedo y Vicente Rocafuerte; por el distrito de la Nueva Cuenca, don Miguel Moreno Morán; y del distrito de Quito, don José Mejía Lequerica, quien destacó por su oratoria y fue un importante ponente de la Constitución, que comenzaba con aquello de: “La nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios”.

La Constitución fue el gran avance de la libertad en el mundo hispanoamericano, y modelo liberal durante todo el siglo XIX para Europa, fue la Constitución del Reino de las Dos Sicilias (Sur de Italia) y referencia de los procesos constituyentes en todas las nuevas naciones americanas.

En esa Constitución se declaraba la elección por sufragio universal masculino (el voto femenino habría de esperar aún un siglo), lo que fue un gran avance democrático, especialmente en la creación y elección de los ayuntamientos, algo que marcó toda América Latina.

Se declaraba que eran ciudadanos todos los “naturales por ambas líneas” de los territorios, lo que excluía cualquier tipo de discriminación por raza o estatus, todo un salto hacia la isonomía propia del liberalismo que se dio a inicios del siglo XIX.

Proclamaba, además, la libertad de prensa y la separación de poderes.

Muchas veces nos dejamos llevar por un determinismo pesimista que nos hace creer que nuestros países latinos están condenados al subdesarrollo y la falta de institucionalidad, y esto simplemente no es verdad.

Lo creemos pues no conocemos nuestra propia historia, y en ella, los grandes hitos que tuvimos y que no hay motivo alguno para pensar que no volveremos a lograr. 

Especialmente del liberalismo se tiende a pensar que es una ideología anglosajona, ajena a nuestra tradición o idiosincrasia, cuando en realidad gran parte de los principios liberales tienen orígenes hispanos. 

Podemos volver a tener una Constitución liberal y próceres como Mejía Lequerica, referente por su erudición y su defensa de las libertades, de su Patria grande y de su Patria chica, de América y España, de Ecuador y de Quito. 

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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