Jhojandry Monsalve, la capitana de Barcelona que antes fue policía

Autor:

Martha Córdova

Actualizada:

5 Dic 2021 - 0:04

Jhojandry Monsalve fue una de las jugadores más destacadas de la Superliga 2021. - Foto: Cortesía Barcelona SC

Jhojandry Monsalve, la capitana de Barcelona que antes fue policía

Autor:

Martha Córdova

Actualizada:

5 Dic 2021 - 0:04

Juega al fútbol desde “chiquitica”, dice, con su característico acento venezolano, pero hubo unos años en los que paró: cuando estuvo en el Grupo Especial de Operaciones de la Guardia Nacional Bolivariana.

El uniforme le quedaba bien, pero lo guardó, porque el balón volvió a sus pies. “Estudié el curso años. Mi tío fue policía y seguí los pasos“, relata Jhojandry Monsalve, la futbolista que renovó un año más de contrato con Barcelona.

No quiere irse del club por la hinchada y por el cariño que ha recibido en el equipo. “Se merecen todo el esfuerzo que podamos. Quiero darle a Barcelona el primer título de la Superliga y jugar la Copa Libertadores. En 2022, el torneo se disputará en Ecuador”, añade la jugadora, que nació en San Cristóbal, el 16 de septiembre de 1996.

En 2018, gracias a la gestión de un amigo, llegó a Ecuador para formar parte del equipo de Iván Kaviedes, el IK9-Santo Domingo de los Tsáchilas. “Llegamos a la final, pero no pudimos ascender”.

Después, Jhojandry se mudó a Ambato, donde vive su hermana, a quien le gusta el fútbol, pero no es futbolista. Hubo meses que tuvo que buscar varios trabajos para subsistir.

Hasta que “una amiga, Evelyn Arias me llamó desde Guayaquil y me dijo que Barcelona convocó a unas pruebas“.

Jhojandry no lo pensó mucho y viajó a Guayaquil a buscar una oportunidad en el deporte de sus pasiones.

Tiene un exquisito toque de balón con la zurda. Lo lleva muy pegado al botín. Regala a sus hinchas gambetas y regates y, por supuesto, muchos goles.

La entrenadora Marlene Ayala la aceptó en el ‘Ídolo’ del Astillero’ y eso le significó “vestir los colores del club más grande del fútbol ecuatoriano”.

Barcelona “tiene hinchas en todas las ciudades. Además, contamos con el apoyo del club, de su directiva, de los coordinadores y del presidente Alfaro Moreno”, dice Ayala.

La joven Jhojandry se fue a vivir en Guayaquil con su madre Nelvis y su hija, una pequeña de cinco años, que no se lleva bien con el balón.

“Lo de ella es el modelaje. Yo la apoyo en todo, así no sea fútbol”, dice Jhojandry entre risas.

En la temporada 2019, Barcelona llegó a las semifinales y fue eliminado por el Club Ñañas. “Ese año jugamos el primer Clásico del Astillero contra Emelec, en el estadio ‘Chucho’ Benítez. Fue inolvidable, las dos hinchadas llenaron el escenario. Nunca había vivido un partido así”, con seis mil personas en los graderíos.

Y mayor fue la emoción cuando las toreras vencieron a Emelec. “Le entregamos al club el primer triunfo de un clásico femenino”.

Por su liderazgo dentro y fuera de la cancha, se hizo acreedora a la capitanía del Barcelona femenino.

Ese año fue elegida como la mejor volante ofensiva de la Superliga. Fue goleadora de su equipo, porque además de dominar el fútbol en el área chica, es la encargada de ejecutar los lanzamientos penales.

Mujer policía

Precisamente, un gol anotado desde los 12 pasos se lo dedicó a su madre Nelvis, quien le ha acompañado desde su arribo a Ecuador.

Fue ella quien la motivó a seguir la carrera en la Policía Nacional, pues pensaba que no iba a tener oportunidad de lograr un ingreso económico importante en el fútbol profesional.

Estudió, se graduó y trabajó un año. Se retiró tras una jornada difícil, cuando estuvo en peligro su vida. Una manifestación popular terminó en disturbios en Venezuela. Entonces volvió al fútbol.

Ya firmó la renovación de su contrato y defenderá la camiseta de Barcelona durante la temporada 2022.

Esa firma la llena de alegría porque “cada año, existe una mayor atención al fútbol femenino en el país. Los equipos se están armando con las mejores jugadoras”, dice.

Pero también será el quinto año en que no volverá a su país a visitar a su padre y a recorrer las calles del barrio que la vieron crecer.

“Lo extraño a él, a la familia, a los amigos. Me gustaría volver al barrio Santa Cecilia, en San Cristóbal. En esas calles aprendí a jugar fútbol, con los equipos de varones”.

Ese aprendizaje con equipos masculinos y el fútbol de salón la ayudaron a ser más fuerte en la cancha. A jugar sin miedos ni prejuicios, los que sintió cuando en su adolescencia no se le permitía jugar en el colegio, por los comentarios que escuchaba.

En esas calles aprendí a jugar fútbol, con los equipos de varones.

Entre el 11 y el 10

Para saltar a la cancha viste la camiseta con el dorsal 11, aunque siempre le han ofrecido la 10, la de los creativos del fútbol.

“Con la 11 juegan Di María (futbolista argentino) y Neymar (brasileño), son los jugadores a los que admiro”.

También le gusta ver jugar a la brasileña Marta y a la estadounidense Alex Morgan.

Cuando no está entrenando aprovecha para cocinar, pues afirma que tiene las mismas destrezas culinarias que futbolísticas. “Me gusta preparar lasaña, pechugas rellenas y pizzas”.

En estos cinco años en Ecuador aprendió a comer bolones de plátano verde y toda la variedad de mariscos. “He comido cuy y me gusta”, reconoce.

Le encanta ir con su familia a Salinas, Guayaquil y Cuenca. Visita con frecuencia Ambato, Pelileo y Patate. Se siente feliz, porque Ecuador le abrió la puerta que se le cerró en su propio país.

“Nos ha permitido jugar a varias futbolistas venezolanas”, lo dice con un sentimiento de agradecimiento.

Ella está convencida de que “Ecuador tendrá dentro de poco una de las mejores ligas del continente. El fútbol femenino está dando pasos gigantes para su consolidación”.

Ecuador tendrá dentro de poco una de las mejores ligas del continente.

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