Jugadoras de El Nacional: de la desilusión a la pasión por el fútbol

Jugada

Autor:

Felipe Larrea

Actualizada:

8 Mar 2020 - 0:05

Melanie Gutiérrez (izquierda) y Valeria Palacios (derecha) juegan en el Club Deportivo El Nacional. - Foto: Primicias

Jugadoras de El Nacional: de la desilusión a la pasión por el fútbol

Autor:

Felipe Larrea

Actualizada:

8 Mar 2020 - 9:33

Melanie Gutiérrez (arquera) y Valeria Palacios (volante) conversaron con PRIMICIAS sobre sus inicios en el deporte; sus momentos de decepción en el fútbol; la evolución de la disciplina en la rama femenina en el país y los momentos en los que abandonaron, por un tiempo, lo que ahora es su mayor motivación.

Las jugadoras del Club Deportivo El Nacional tienen historias algo similares: ambas empezaron a jugar a los 6 años en escuelas de fútbol y su principal objetivo es salir campeonas con su club. Además, tanto Gutiérrez como Palacios dejaron las canchas por dos años, por distintos motivos.

Melanie Gutiérrez

Es quiteña y tiene 26 años. Se graduó de bachiller y estudió gastronomía en la Universidad Internacional del Ecuador. Su ídolo en el deporte es el arquero chileno Claudio Bravo. Desde muy pequeña, tuvo un ‘click’ especial con el fútbol y la posición de arquera.

La jugadora entrenó durante tres años en la escuela del exfutbolista ecuatoriano Héctor Américo Ferri. Cuenta que siempre tuvo el apoyo de sus papás y sus hermanos. “En mi primer partido me pusieron en el arco y me fue bien. Después me llamaron otro fin de semana y ya no me despegué”.

A los 15 años se alejó de las canchas por desilusión, e incluso del colegio, por dos años, (estudió a distancia). La razón: quería ir a un conservatorio y hacer música. Revela que fueron “años sabáticos”, hasta que se dio cuenta que le hacía falta el fútbol. “Fue muy difícil volver. Me alimentaba mal y tenía otros hábitos. Me costó retomar los entrenamientos”.

Gutiérrez señala que, cuando tenía 20 años, asimiló que quería dedicarse de lleno al deporte. Antes lo veía como una “diversión”, pero después su visión sobre esta disciplina fue más “profesional”.

En este contexto, revela que dejó dos trabajos de chef por dedicarse al fútbol. “Es un sacrificio que vale la pena. Por ahora el fútbol es lo mío”, dice. “Las futbolistas jugamos hasta cierta edad y por suerte tengo mi carrera. Después me dedicaré a lo otro”.

La jugadora de El Nacional ahora dedica el 100% de su tiempo a entrenar. Con su preparador, el exarquero Johvanni Ibarra, practica todos los días, de 16:00 a 17:30 y después lo hace con el equipo, de 17:30 a 20:00.

Dentro del fútbol, su objetivo es claro: quedar campeona con El Nacional. Confiesa, además, que su momento de mayor satisfacción fue haber jugado la Copa Libertadores en 2015, en Medellín, con la presencia de su padrastro, su mamá y su hermano.

Otra de sus metas es estudiar para preparar arqueras en el país. “Aquí en Ecuador no he visto preparadoras de arqueras mujeres. La mayoría son hombres. Quisiera formar un cuerpo técnico”.

Valeria Palacios

Nació en Portoviejo y tiene 29 años. Es bachiller y se graduó de la carrera de ingeniería civil. También empezó a jugar a los seis años y entrenó en una escuela de fútbol para hombres en su ciudad. Además, es directora técnica y este año dirigió la Sub 16 de El Nacional.

Palacios vive con siete jugadoras más del club, quienes vinieron desde Deportivo Cuenca y se incorporaron en este año al equipo capitalino. “Tenemos una vida bastante tranquila, deportiva y sana”.

El momento más duro de su carrera lo vivió cuando se rompió los meñiscos de su rodilla, en la Copa América de 2018 con Ecuador. A partir de ahí abandonó el fútbol y se dedicó a su profesión por dos años. Sin embargo, regresó al deporte como un desafío. “Salí de mi zona de confort y quise asumir el reto de volver a las canchas”.

Al igual que su compañera, Palacios ha vivido varios altibajos en el deporte. Afirma que se ha decepcionado en ciertos momentos de su carrera, sobre todo por la falta de apoyo en el país. “Cuando me alejé del fútbol por lesión, mi mayor apoyo fue no desligarme por completo y por eso estudié dirección técnica”.

En enero de 2020 fue contratada para entrenar la Sub 16 de El Nacional, pero la dirigencia le propuso jugar y ella aceptó. “Como me gustan los retos dije voy a volver a jugar”, enfatizó.

Por otra parte, la futbolista menciona que el haber empezado a jugar con hombres le forjó su carácter y “perdió la vergüenza” de, por ejemplo, cambiarse en un vestuario siendo la única mujer. A partir de ahí, supo que tenía el reto de sobresalir en el fútbol femenino en Ecuador.

Por último, Gutiérrez y Palacios coinciden en que el fútbol femenino está en un proceso de cambio y profesionalización. Aseguran que el hecho de que en 2019 se haya realizado la Copa Libertadores femenina, en Ecuador, es un gran paso. También mencionan que la camada de jugadoras que viene en camino, sobre todo de la Sub 17, es alentadora.

También se refirieron a la Superliga. Comentan que cada vez evoluciona más y que ya les permite dedicarle más tiempo. Sin embargo, ambas jugadoras aseguran que para potenciar el deporte femenino se tiene que trabajar en la formación integral de las chicas, desde las categorías formativas.

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