Vanessa Arauz: Sentí más reconocimiento desde que salí de Ecuador

Jugada

Autor:

Daniel Costa

Actualizada:

24 Ago 2020 - 0:05

Vanessa Arauz, entrenadora del Colo-Colo de Chile. - Foto: Colo-Colo

Vanessa Arauz: Sentí más reconocimiento desde que salí de Ecuador

Autor:

Daniel Costa

Actualizada:

24 Ago 2020 - 0:05

La entrenadora ecuatoriana del Colo-Colo de Chile se tuvo que adaptar a una nueva forma de dirigir: vía online. La guayaquileña de 31 años, quien mantiene el récord de ser la estratega más joven en dirigir en una Copa del Mundo, reveló a PRIMICIAS por qué salió de la selección ecuatoriana y cómo fue su llegada al balompié chileno.

‘Al tiro’, ‘cahuinera’, ‘cuático’ y ‘guata’ son algunas de las palabras o expresiones chilenas que Vanessa Arauz añadió en su día a día. Aunque confiesa que extraña el clima y la comida de Ecuador, la DT se ha adaptado en su primera experiencia fuera del país. La directora técnica se sonroja cada vez que la reconocen en la calle y asegura que sucede con más frecuencia que en Ecuador.

A lo largo de su vida, Arauz se ha caracterizado por ser la número uno. Fue la primera mujer graduada del Instituto Superior Tecnológico de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), logró la primera clasificación de Ecuador a un Mundial femenino y es la primera mujer entrenadora del Colo-Colo.

¿Cómo ha sobrellevado la pandemia durante estos cinco meses en Chile?

Al inicio fue bastante inesperado ya que no era parte del plan. Es la primera vez que yo salgo de Ecuador y nadie pensó que iba a suceder lo que estamos atravesando. La adaptación siempre ha sido parte de mi filosofía de trabajo, pero no ha sido tan sencillo por la lejanía de mi familia. Hubo momentos que en Ecuador se conocía que la situación no era buena y provocaba miedo.

¿Cómo fue dirigir por primera vez vía online?

En marzo nos dijeron que ya no se podía volver a entrenar. A partir de eso nos reunimos con el cuerpo técnico y empezamos a buscar formas de hacer los entrenamientos, conociendo los materiales que tenían las jugadoras en sus casas. Paso a paso fuimos desarrollando una metodología para entrenar de tres a cuatro veces por semana.

¿Cómo fue su vinculación al Colo-Colo de Chile?

Colo-Colo tenía la idea de generar una transformación y querían tener una entrenadora mujer. Harold Mayne-Nicholls, quien es el vicepresidente del club, conversó con Marta Tejedor, exentrenadora de Chile en 2008, y ella le dio buenas referencias de mí. Yo estaba pensando en irme a Europa para seguir estudiando y trabajar. También tenía una oferta de República Dominicana. Harold me llamó, me comentó del proyecto y viajé en enero de 2020 para cerrar el vínculo.

¿Qué diferencias encontró entre el fútbol ecuatoriano y el chileno?

En Ecuador me llamaba la atención el hecho de tener jugadoras rápidas y con mucha habilidad técnica. Siempre había futbolistas que te marcaban la diferencia y hacían jugadas únicas. Acá en Chile yo conocía al fútbol solo de vista y sabía que las jugadoras son muy tácticas y entendían mucho más el juego. Al llegar acá y ver que tenían una Liga desde 2008 (en Ecuador existe desde 2013) y se ve que las chicas entienden mejor todo.

¿Por qué no siguió al frente de la selección ecuatoriana?

Decidí renunciar en 2018 porque quería estudiar un máster. Pero la razón principal es porque sentí que cumplí mi ciclo en la Selección. Yo llevaba desde 2011, primero como asistente y desde 2013 como entrenadora. No es que sentía que ya no podía dar más por mi país, pero sentía que las jugadoras necesitaban un cambio.

¿Hubo diferencias con los dirigentes de la FEF?

No. De hecho, yo había renunciado dos veces a la Selección. Un año antes (2017) ya renuncié y Carlos Villacís, quien era el presidente de la FEF, me pidió que reconsidere mi decisión. Él sentía que no era el momento todavía para hacerlo porque quedaban dos torneos: el Sub 17 y Sub 20. Lo reconsideré y dije ‘está bien, luego de estos dos torneos renuncio’. Algunas personas querían que continúe, pero también hubo gente que ya quería que saliera. Es normal y es parte del trabajo. Nunca tuve problemas con los dirigentes.

¿Qué es lo que más le costó en este proceso de adaptación?

El clima. Al inicio me tocó calor, pero ahora he sufrido con el frío, ya que no es el mismo frío de Quito, al que estaba acostumbrada. De ahí la he pasado bastante bien, la gente acá es muy amable, en el club siempre han sido muy atentos. Con el cuerpo técnico hemos compaginado bien porque hay una persona de Venezuela y otra de Chile. Nos llevamos bastante bien.

¿Cómo ha sido su estadía en Chile durante estos seis meses?

Bastante bien. Las primeras semanas vivía muy cerca del club y me iba caminando todos los días. En ese trayecto está el Mall La Florida y estaban tres niñas comprando. Se acercaron y me preguntaron si yo era la nueva ‘profe’ del ‘Colo’ y me pidieron que me tome una foto. Soy poco extrovertida y me puse de todos los colores (risas). A veces igual cuando me toca tomar un taxi, las personas me reconocían y me llamaba la atención.

¿En Ecuador también le reconocían por la calle?

Me pasaba en algunos lugares o momentos. Por ejemplo, cuando clasificamos al Mundial o cuando ganamos una medalla en los Bolivarianos. Salíamos mucho en la televisión y la gente se quedaba con eso, pero pasaba muy rápido. Al final puedo decir que sentí mucho más reconocimiento desde que salí de Ecuador, se consolidó mucho más mi carrera.

¿Ya se acostumbró a la comida de Chile?

No estaba acostumbrada al tema de la once (reunirse en las tardes a tomar una taza de té o café) porque no entendía muy bien qué era eso. Extrañaba mucho los desayunos con verde, como el bolón o el encebollado que aquí no hay. Por suerte aprendí a cocinar desde muy chica, así que igual me preparo mis platos ecuatorianos.

¿Se le ha pegado el acento o alguna palabra chilena?

No (risas). Pero sí he tratado de hablar con ciertas palabras que yo sé que las jugadoras entienden más rápido. Bromeo mucho con ‘al tiro’ que es como para que lo hagan rápido y lo entienden mejor. Hay palabras que me causan risa como ‘cahuinera’ (alborote), a pesar de que no las digo, las repito con ellas. Otra palabra que me causa mucha risa y a veces la digo por molestar es ‘cuático’ (escandaloso). Cuando me encuentro con un chileno que habla muy rápido y que utiliza muchas palabras, que mete todo el zoológico entero, no le entiendo nada. Ha sido muy divertido. Otra es cuando las jugadoras dicen ahora nos tiramos de ‘guata’ y para nosotros es algo de chiste, pero acá es normal llamar así al estómago.

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