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EFE / Redacción Primicias

Actualizada:

24 Ene - 12:24

Confiesa el asesinato por homofobia de un ecuatoriano hace 20 años

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EFE / Redacción Primicias

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24 Ene - 12:24

Un neonazi colombiano confesó el viernes 24 de enero de 2020 ante un jurado popular en la Audiencia de Barcelona haber matado a un ciudadano homosexual ecuatoriano con el que había concertado una cita en el año 2000 en la localidad de Montgat (Barcelona).

Ha aceptado la pena de 15 años de cárcel por el crimen.

Cristian A., de nacionalidad colombiana, ha admitido ser el autor de la muerte de un ecuatoriano cuyo cadáver apareció con 17 puñaladas, una margarita en la oreja y rodeado por las inscripciones “Hitler tenía razón” y “KKK”, que había pintado en la pared con sangre de la víctima.

“Sí, lo maté con un cuchillo a puñaladas”, ha reconocido al inicio del juicio después de que su defensa entregara a la sala un escrito con la confesión del asesinato, que ha provocado un giro de 180 grados en el guión.

De acuerdo con la Fiscalía, el crimen fue “despiadado, vil y desproporcionado”, así como “totalmente desafecto y apático al dolor y sufrimiento” de la víctima.

17 años después del asesinato, el acusado fue detenido en Colombia, donde residía desde 2012, y fue extraditado un año después a España, donde había servido en el Ejército y tiene antecedentes penales por agresión sexual y violencia machista.

El asesino confeso ha explicado que, en marzo del año 2000, fue en tren a Montgat para encontrarse con un hombre, al que conoció a través de una oferta de trabajo que previamente había publicado, y con el que supuestamente iba a mantener relaciones sexuales, un detalle que no ha especificado durante su breve declaración.

Una vez allí y después de que la víctima se desnudara, lo acuchilló en cuello, corazón y pulmones guiado, según el fiscal, “por el único desprecio que sentía hacia la orientación homosexual” sin que el agredido pudiera hacer nada para defenderse.

Antes de marcharse de la escena del crimen, el asesino colocó una margarita en la oreja del cadáver, que yacía desnudo en el suelo, y escribió en la pared del domicilio mensajes homófobos con sangre.

En 2012, el ahora asesino confeso decidió abandonar España y regresar a Medellín (Colombia), donde fue finalmente detenido y extraditado.

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